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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

Una Ducha De Varón Dandy

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El pasado Jueves 28 de Julio tuvo lugar en el madrileño Gruta 77 una de las citas dirigidas a convertirse en el acontecimiento del año (o uno de ellos), The Dwarves y Vigilante Gitano, programa doble para la noche más tórrida de este verano. La irreverencia y el oprobio como “Leitmotiv” de una fiesta en la que se celebraba el absurdo de la vida moderna a base de sarcasmo y provocación, desacato efervescente Punk en estado de tempestad. ¿Cómo era aquello de que había muerto? El Jueves en el Gruta estaba de parranda.


Chicago en conexión Madrid; The Dwarves hace años que mudaron residencia hacia la Costa Este Norteamericana, formando parte indisoluble de la escena Californiana y de la ciudad de San Francisco, nutriendo sus filas de los músicos de la zona. En Madrid las huestes de Blag Dahlia y HeWhoCannotBeNamed (alter egos de Paul Cafaro y ¿Pete Vietnamcheque?), únicos miembros estables y originarios de la formación, han tenido siempre una plaza fija, un hueco como elemento identitario de la propia personalidad musical de la ciudad, incluso del país; el reflejo y la filiación a esas formas insolentes y gamberras de mirarle a la cara al mundo soltando una carcajada.

 


Autodenominados como “La Mejor Banda Del Planeta”, The Dwarves han usado lo de “no tener abuela” como la gasolina y el lubricante de su motor; discípulos irredentos del “Scum Punk” de GG Allin, viraron su sonido del Garage Troglodítico y ensordecedor de cariz “Noise” o “Low-Fi” de sus primeros tiempos (allá por el año 83) hacia un tipo de Punk Hardcore fuera de cualquier clase de etiqueta o identificación, deglutiendo y regurgitando la Vieja Escuela con la Nueva, la Costa Oeste con la Este, el Pop con el Metal, lo Melódico con lo Gutural, lo Industrial con el Surf, el Rock con el Hip Hop, la fiesta y el disparate con una actitud de enfrentamiento directo y frontal contra la sociedad del consumo hiperbólico y la discriminación sistemática.


Por si fuera poco, The Dwarves son de los que han tenido siempre muy claro lo del ingrediente teatral en el Rock (los Manowar no se piensan que viven en un comic de Conan), dándole y vistiendo todo el asunto con una desfachatez premeditada de las que hacen época y causan estragos. Desde sus apodos; HeWhoCannotBeNamed es una deidad de los libros de terror de H.P. Lovecraft y Blag Dahlia una referencia a “Black Dahlia”, aspirante a actriz y modelo descuartizada en un sórdido asesinato sin resolver en los años ‘40, “Rex Everything”, “Fresh Prince of Darkness”, “Dutch Ovens” tras los que se esconden Nick Oliveri, Marc Diamond y Andy Selway que son la formación más duradera y habitual de la banda; el desnudo integral o con suspensorio y mascara de luchador de Wrestling Mexicano como indumentaria para tocar de HeWhoCannotBeNamed (Nick Oliveri acabó en prisión por actuar “en cueros” tras un concierto en Brasil), portadas de intención conceptual escondida en las que preciosas modelos posan con un enano para escarnio y dolor de discriminadores machistas fascistoides, el fingir el asesinato en un ajuste de cuentas de HeWhoCannotBeNamed llegando a convocar conciertos homenaje en su memoria y que les supuso la expulsión del sello discográfico “Sub Pop”, colaboraciones en películas, bandas sonoras...  Paul Cafaro combina el grupo con otras bandas paralelas, su faceta de humorista y escritor de novelas de terror, guionista...

 


Vigilante Gitano ya habían abierto para The Dwarves en otra ocasión y eran el aperitivo perfecto para calentar bocas y soliviantar ánimos hasta que a “Los Enanos” le llegara el turno. Alumnos aventajados en cuanto burlas, profanaciones y bravuconadas varias, los madrileños facturan el material más volátil y nocivo de todos sus compañeros de promoción; engendros formados por las más enrevesadas e intrigantes conclusiones a las que la rabia y la frustración pueden llevar un pensamiento mal conducido, las canciones de Vigilante Gitano escarban en las miserias y residuos que la inquina de la envidia va dejando como rasgos de personalidad en el alma humana. Con un envoltorio que viaja desde los Siniestro Total de Germán Coppini, Johnny Thunders, Gang Green, Dead Boys, Wayne County, UK Subs o Parálisis Permanente, se han convertido en una de las propuestas más potentes que te puedes llevar a la cara en la actualidad, un secreto a voces desde las cloacas de Madrid.


No habían pasado dos canciones y ya estaba claro que lo de Vigilante Gitano es infeccioso, improcedente y bocazas hasta para el Punki de cresta más erecta, estos se meriendan a revolucionarios de panfleto asambleario y veganos de comuna y Rave un día sí y otro también, lo “Políticamente Incorrecto” queda en otra dimensión ajena; llevaba tiempo sin sentir el peligro tan de cerca en una banda y las veces que lo he podido percibir como algo cierto en un grupo español son muy escasas por no decir nunca, y no hablo del “peligro” ese con el que se adornan tantas y tantas reseñas y notas de prensa en las que se tira del socorrido “lugar común” porque  – güau -  queda molón; estos tíos te miran mal y fijamente, la tensión se respira, insultan y escupen al público de verdad; cuando te quieres dar cuenta estás subido encima de un cable en tensión, mirando al precipicio y pensando la manera de cómo salir lo menos perjudicado después de caer, porque caer es inevitable.

 


El colofón del allanamiento a la buena voluntad fue el rociado general a los asistentes con una botella de dos litros de Varón Dandy escupido a modo aspersor desde la boca del cantante; cual polución nocturna de un rancio tratante de ganado en un lupanar, el infecto perfume inundó el recinto sin dejar ser vivo intacto ni rincón al que asistir. Me he tirado dos días para quitarme la asquerosa sensación del “pachuli” del esófago y por muy desagradable que los pueda parecer, esto es Rock, Rockin’ Roca del bueno, una dosis de realidad que vive en las antípodas de los circos de espejismos con los que aborregan nuestras voluntades, un despertar en el mundo en que el sudor huele mal y sempiternamente mejor que la colonia del crecimiento económico y el escalafón social.


La noche no había hecho más que empezar y faltaba el plato fuerte, The Dwarves. Los he visto con esta ya cuatro veces y me sé de sobra como discurre la función; el grupo correcto pero sin alardes, de repertorio breve repleto de hits, constante incitación por parte de Blag Dahlia en un catálogo y surtido de muecas y gesticulaciones que te hacen preguntarte donde dejó el cromosoma antes de subir a escena, micrófonos, músicos y público que vuela y el apéndice fálico de HeWhoCannotBeNamed revoloteando... no, esta vez no, “ElQueNoPuedeSerNombrado” no acudió a la cita; por problemas físicos, enfermedad o un accidente... escuché de todo a lo largo de la noche pero el caso es que el guitarrista nudista ha prescindido de hacer la gira. Tampoco le eché en falta, si bien es cierto que es uno de los puntales escénicos de la banda, el distintivo marca de la casa en su puesta en escena, también es cierto que su labor se limita al impacto escénico que provoca un tío tocando en pelotas y una guitarra de relleno sin mayor importancia, ya que el sonido se mantiene y propulsa tras las cuerdas del Fresh Prince of Darkness, impresionante por la destreza y pegada que le imprime al instrumento un señor con aspecto y manos de camionero soldador.

 


 Lo que sucede con The Dwarves, lo que convierte sus conciertos en algo único, es la comunión que se produce entre la banda y el público, un vínculo de complicidad que deriva en una locura colectiva de pogo y empujones sin comparación posible, el desenfreno y la libertad de soltar las bestias que habitualmente llevamos atadas para convocar a la demencia generalizada en una debacle hecatómbica, en un éxtasis orgiástico de adrenalina surgiendo a chorro de la marabunta incontrolable en la que se convierte el público, en la diversión en estado máximo con la desinhibiciones perdidas y sin posibilidad de regreso.


Visto con un mínimo de cordura todo el asunto, los conciertos fueron flojos; los Dwarves tocaron 45 minutos escasos, Vigilante Gitano llegan a desquiciar con lo que hacen, no tocó ninguno un mísero bis, acabas chorreando sudor y apestando a puti club, pude sacar cuatro fotos (alguna más) de puro milagro... pero como en el arte conceptual, que lo importante no es la pieza, sino la conclusión a la que te lleva, el concepto aquí es de pura felicidad y es que había que ver las caras de la gente cuando acabó todo, la alegría que se percibía en todo el Gruta y la fiesta que quedó en la sala tras el concierto.


   Repetía mañana sin pensarlo.

 

Comentarios

Buzo 02/08/2016 10:06 #1
Álbumes de Fotos --- Vigilante Gitano --- https://www.flickr.com/gp/buzo666/A3EYQ2 --- Dwarves --- https://www.flickr.com/gp/buzo666/089jVi --- Muchas Gracias :)

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