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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

Una de Montruos a Pedales

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Dentro de lo complicado que resulta pagar las habichuelas para el músico profesional, conseguir bolos remunerados y alguna que otra actuación promocional, para el músico aficionado, que se esfuerza en mover una apuesta personal; el verano siempre había sido una época de abundancias, de numerosos conciertos y festivales de todo tipo, tamaño, precios, públicos y recompensas por la actuación, que hace ya días y gracias a la impertérrita crisis, se ha convertido en una pugna perdida, en la que es imposible hacer una temporada estival digna y en la que las bien remuneradas orquestas verbeneras de antaño, han visto mermados sus ingresos a niveles inauditos, cuando no han sido condenadas, directamente, a la desaparición.


   Combos de mercenarios de standars, grupos de versiones, orquestas de rock, orquestas de pachanga, discotecas móviles, Kiko Ribera, los Boikot, el festi de Gredos y en Candeleda el Eco Pop. Todas las opciones posibles y mutables, todos los formatos habidos, por haber y el que se  recomiende; mientras se pague, el músico está dispuesto a todo, pasacalles, terrazas, chiringuitos playeros, acústicos, eléctricos y la batucada; de perro-flautas callejeros a fiestas sado-maso privadas; bodas, bautizos, comuniones, concentraciones moteras y el alpaca rock.


   El tópico de la Crisis-tunidad, del que se mofara “Homer” y con el que tanto llenan la boca los tertulianos de magazine, salvando el no tener de que hablar, a costa de la miseria que atenaza al pueblo, como tema único del debate informativo; en el ámbito de la industria musical y artística, se reduce a la consigna de la ingeniosa inventiva del artífice del entretenimiento y la histórica capacidad con la que han ido salvando, a duras penas, sus estómagos, a costa de reinventarse, crear nuevos formatos, mineralizarse, vitaminamizarse, .... y darle una vuelta de tuerca más, a la prostitución del “todo vale”, que domina el sector.


   Si el mecenas de nuestro tiempo, ayuntamientos e iniciativas privadas, no han sido capaces de encontrar la forma de articular esta brutal amalgama de posibilidades, como para hacer productiva y rentable, las manifestaciones culturales del entorno, es porque jamás se trató el tema con la dignidad que se merecía y ahora, ya no hay tiempo de estudiar las posibilidades y de aprender a hacerlo. ¿No lo hay?, ¿tan difícil es?, ¿existe la fórmula?


   Es cierto, soy un cabrito, pero esto lo escribo yo y preparo el tema y la argumentación como me viene en gana, para daros tól hachazo a continuación, como debe ser.
   Lo de mi empeño personal, sobre los festivales integrados en una ciudad, viene de lejos, por muchas razones, pero principalmente, por la distribución de la riqueza, suministrada por el evento, entre todas las empresas de servicios de la ciudad y los ingresos en impuestos, directos e indirectos, que esto supone para unas arcas municipales, amén del ingreso extra para los negocios locales. Al fin y al cabo, un reclamo más, hacia un turismo que gasta a raudales y se comporta infinitamente mejor que la caterva de europeos que vienen a arrasar el mediterráneo español en cuanto ven aparecer el sol, que la cultura no está reñida con la diversión y esta, tampoco tiene porque entrar en conflicto con un comportamiento racional.


   Lo del festival campestre, aparte de parecer, en la mayoría de las ocasiones, un campo de concentración; queda recluida y circuncidada, toda explotación pecuniaria, a la empresa administradora del evento en cuestión; ya discutible de por sí, el tema de la adjudicación, tanto del espacio “público” donde realizarse, como el de la empresa encargada de la producción y ejecución del mismo. Es evidente que se trata de un “pastel” a repartir entre “cuatro amiguetes”, en todos los sentidos; los músicos a contratar, la empresa de management que proporciona el paquete de artistas, la empresa de seguridad, catering, barras, equipo... se cocina y se merienda entre los contactos habituales de la red de mafias, que ha quedado de manifiesto, gobierna el país.
   La propuesta es más que evidente: El festival de interior. El festival integrado en una ciudad, los servicios de la ciudad, sus bares, su gastronomía, pensiones y hoteles... no hay color, en comparación, al tener que dormir en una tienda de campaña, vaya usted a saber, sobre que superficie y tener que pagar unos precios desorbitados, por unas comidas y bebidas que deberían tener un delito especifico estipulado al respecto.


   Esto no es algo nuevo, en este mismo blog, ya tuvo su reseña el festival Leones “Purple Weekend” y no son pocas las iniciativas de este tipo, consolidadas en años, que abarcan todo el calendario y se dan por toda la nación: Festivales de Jazz de Donosti y Vitoria, Cazorla Blues, festival de Blues de Bejar, el Freakland de Ponferrada, el festival de música diversa de Segovia ... en Galicia hay prácticamente dos, todos los fines de semana de verano y en verano, contra todo pronóstico de volumen de público y calores capitalinos... (pausa dramática, Rajoy no lo leas en voz alta) el “Monster Pedal” Malasañero, canalla, bizarro, centrado en la escena local hispana y en el que tuve la suerte de colaborar en la producción del mismo.


   Desde una iniciativa privada, prácticamente familiar, la tienda “Choper Monster”, se metió en el “berejenal” de realizar, por octavo año consecutivo, uno de los festivales, más particulares y excéntricos, que tienen lugar por tierras españolas. Con una selección de actuaciones, mimada y cuidada hasta el extremo, un público entregado y pasional y el timón puesto al rock and roll más genuino, tuvimos la oportunidad de disfrutar de un fin de semana pletórico de bicis y rock.


   Comenzó todo el asunto de manera suave; fiesta de recibimiento y presentación en el “Weirdo”, Pub de la zona y uno de los pocos que sigue conservando ese espíritu roquero de antaño, aquel que situó a Malasaña, en el centro del universo musical estatal. Huelga decir que la pinchada, razón principal de la convocatoria de ese día, fue antológica: Batalla feroz a los platos, entre “La Moto de Fernan” y “Tumba Swing”, dos de las propuestas más “golosas” del panorama nacional actual; en un “toma y daca” incesante; lo que primeramente era un saludo de apertura, tornó en debacle atómica y cambio de plano astral (juás); así se gastan en el “Monster Pedal”.


   Uno de los reclamos más importantes del festi y eje sobre el que se realiza, el resto de la programación, es la convocatoria ciclista en la corredera alta de San Pablo, a la altura de la tienda; bicis tuneadas, de paseo, la del niño y la niña y el artefacto destartalado, se dan cita año tras año, para recorrer el centro de Madrid; freaks imposibles, de toda condición, pelaje y disfraz de verano, acuden puntuales a echarse unas risas y en esta ocasión, a corear a pleno pulmón el repertorio de los Ramones (mínimo común múltiplo del espíritu del festival), al son de “Fatty & Shorty”, duo procedente de Burdeos que desde un sidecar, se despachan una tanda del repertorio de los de Queens sin el menor sonrojo. Pelucones, la Morsite, la pancarta del eterno “Hey ho, let’s go” y la congregación desatada al ritmo del “Ku Klus Klan se ha llevado a mi chica”; entrañable, pasional y un recuerdo imborrable, cosas de estas no suceden habitualmente.


   Tras una obligatoria parada y fonda “post Tour callejero”, ducha y cena para coger fuerzas y tomar aliento, llegaba la “nocturnidad y la alevosía”, el plato fuerte, los conciertos en la sala “Taboo”.


   Unos apabullantes “The Government” tomaban las tablas a pecho descubierto, vitamínicos y euforizantes, demostraron una vez más, el oficio del que acostumbran hacer gala, superando con creces el bache de tener que abrir y calentar a la concurrencia; empezaba sabroso el asunto.    


   Entre los cambios de grupo y para que la energía no decayera, tuvimos el placer de disfrutar de “Rolando Bruno y su orquesta midi”, cumbia psicodélica (ahí es ná) suministrada cual gasolina en boxes por el antiguo guitarrista de los míticos “Peyotes”, propuesta de descaro porteño y riesgos de funambulista que transporto la sala Taboo a un rincón calenturiento y obsceno de la Sudamérica de los años 60’s. Sorpresas de las que no eres consciente que te puedan llegar a suceder.


   Llegó el turno para “The Moonstones”,  con el señor don “Farro” (residente en el Barraco, por cierto), tomando las posiciones del “frontman” total, dando una clase magistral de poderío escénico sin parangón. Respaldado por una de las formaciones más potentes que ha dado el rock patrio en los últimos años y en absoluto estado de gracia, dieron uno de los conciertos más sobresalientes que he tenido la oportunidad de ver esta temporada. Garage con mayúsculas, desatando furias y parcas como si no fuera a haber mañana, elevaron el listón a cotas insospechadas.


   ¿Insospechadas?, ¿insuperables?, ¿inauditas?, nunca lo sabremos, “La Moto de Fernan” barrieron la señal de la marca. Tras una nueva descarga de “Rolando Bruno” y la entrega de premios (la bici más molona, la bici más chunga...), los de Benidorm arrasaron la sala a ritmo de banda sonora post apocalíptica; si cada vez que “La Moto de Fernan” toca, nace un galgo, aquella noche debieron nacer unos cuantos; radiaciones llegadas del corazón mismo de Fukushima y sin posibilidad de rescatar supervivientes. Enajenación colectiva en catarsis estratosférica para dejar paso a las pinchadas.


   Tiene especial mención lo que fueron las sesiones “vinílicas” de la noche, por calidad y nivel, por profesionalidad y entusiasmo, por mantener y superar la euforia de lo que iba de día, por ver en acción al “Coloso de Roda” (Deuca Tuco), “David Kano” (Cycle) y a “Diego R.J.” (El Sótano de Radio 3) y llegar al amanecer con ganas de rematar el Domingo con el fin de fiesta que tuvo lugar en el Rock Palace.


   Bueno, o no tanto... yo no fui capaz de llegar, el cansancio se apoderó de mi persona y no fui capaz de dar dos pasos fuera de mi casa aquel día. Se de buena tinta (de muy buena tinta), que aquello fue apoteósico; no era para menos, “Fatty & Shorty” de nuevo, “Tumba Swing” y “Vigilante Gitano”. Si una sesión Ramoniana de los Franceses, es como para empezar una revolución a pedradas, “Tumba Swing” en directo es un uno fijo en la quiniela si o si, y “Vigilante Gitano” el proyecto Punk Madrileño más atractivo de las últimas cosechas; con remate y guinda a cargo de unos gourmets de plato y aguja, los más que curtidísimos “Head & Banger”, “Loco Sound of Teppaz” y el propio anfitrión de todo el saráo, el “Dr. Chopez Rascatripez”. No me perdonare jamás, el no haber sido capaz ese día, de haber echáo el resto.


   Esto es un ejemplo, más que claro, de lo que puede hacerse con un poco de ingenio, entusiasmo y una pequeña inversión; cosas que marcan la diferencia y que al mismo tiempo, están en la vanguardia absoluta de lo que sucede culturalmente a su alrededor; sin otra pretensión que no sea divertirse, conseguir mover la anquilosada rueda del capital en beneficio propio, suministrando a la gente la felicidad de llevarse a casa, momentos que se quedarán grabados en la retina para el resto de los días que pasemos sobre esta roca, que llamamos “planeta tierra”.


   No sé si esto cundirá o creara intenciones, como para hacer algo similar en la ciudad del río Chico y el Adaja; pero por si acaso y para quien corresponda, que mire a coger el envite y se “ate los machos”, pero de momento, esto seguirá siendo un reclamo turístico que se va a otros lugares de la península. A ver si con un poco de suerte me puedo ir al “Medina Sonora”, al “Funtastic Carnival”, al “Ubangi Stomp”, o al “Purple Weekend”, que ya va adelantando un sabroso cartel.


   Ir a los conciertos.

 

GALERÍA FOTOGRÁFICA: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.655719541124185.1073741865.100000584364480&type=1&l=5ff3db5314

Comentarios

danidaniel82 04/09/2013 21:18 #1
Muy bueno!! ¿alguien quiere ver algo más que fotos? pinchad en el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=1kmjCRIYTHM

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