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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

The Bellrays, la mejor banda de la historia

The bellrays detail

The Bellrays fueron santo y seña, luz y guía del inicio de siglo, ¿Por qué? Una banda capaz de condensar en su propuesta el Hardcore Crossover de la encrucijada 80’s – 90’s, el Punk de ascendencia Detroit, la tradición Rock impresa en el Punk de los 90’s, el estilismo sonoro de las guitarras de los 60’s de corte Psych según “San Francisco”, el Soul, el High Energy, la revolución y el Jazz llevado al Punk por la vía más dura y delirante del Hard – Bop en trayectoria directa a la vena que unía el final del “Fun House” de los Stooges con los vuelos de heroína de John Coltrane...


The Bellrays eran la Costa Oeste, toda la tradición musical del suburbio que ha emanado de esa parte de la geografía Norte Americana durante la era “Rock” hecha maza y propulsada como un sopapo a la cara.

 

Insultantes en su virtuosismo, irreverentes en su propuesta y contestatarios contra el mundo de la gran orgía capitalista del comienzo del S. XXI.

 

A finales de los 90’s, allá y durante la eclosión Hard-Glam-Punk escandinava de 1998 (Turbonegro, Hellacopters, Gluecifer) en la América del escándalo Clinton y con una sociedad escorando hacia la derecha reaccionaria que daría lugar a la legislatura George Bush Jr., en los Ángeles, y en todo Estados Unidos se producía el “segundo advenimiento Punk” de la década, aquel destinado a dar el relevo a Devil Dogs, New Bomb Turks, Oblivians o a la Jon Spencer Blues Explosion.


B-Movie Rats, Street Walkin Cheethas, Texas Terri y The Bellrays eran la punta de lanza de lo que sucedía en Los Angeles; unidos por la revitalización del género aunando tradición con originalidad, sin perder de vista a los clásicos, poder generar un sonido propio e identificativo de la época.

 

The Bellrays destacaban o incluso se desmarcaban del resto por esa capacidad de evocar Psychodelia, Jazz y Soul desde el Punk más descarnado; siempre se habló de ellos como un híbrido entre Tina Turner y MC5, pero es que había mucho más; guitarras en pura tradición del San Francisco Hippy, baterías concebidas bajo las directrices más enloquecidas de Keith Moon y todo ello bajo el concepto de la abstracción armónica del Jazz Hard-Bop... Jamás había existido algo semejante.

 


Y posiblemente, jamás lo vuelva a haber, el gran hándicap de The Bellrays fue como pagaron a nivel comercial semejante propuesta, siendo la banda con más papeletas para convertirse en la “Next Big Thing”, quedaron relegados al digno y honorable papel de banda de culto, con un público muy fiel y en ascenso, incluso a día de hoy, pero insuficiente como para entrar en las grandes ligas y poder vivir con la solvencia económica que reclama una vivienda en propiedad y una familia.

 

Aunque su discografía se remonta a una primera maqueta del año 90 y un primer disco del 93, se perciben como tímidos atisbos de hacia dónde apuntaba la banda. Es en 1998 cuando sacan su primera referencia de cierto calado internacional, con toda su fiereza en pleno apogeo, Let It Blast que junto a Grand Fury del 2000 y The Red, White and Black del 2003 forman el conjunto de trabajos donde explotan la fórmula del Punk-Soul bajo el prisma de la formación de Jazz. Este formato de trabajo lo llevan incluso a la grabación de los discos, soltando la grabadora en los ensayos y configurando el global del material a editar con las mejores tomas, aquellas en la que se acomete la canción de forma impoluta y orgánica, con presentación del tema, desarrollo e improvisación, a la manera que hace un combo de Jazz al uso.

 

Esta forma de funcionar en directo era absolutamente apabullante; la usaban incluso como provocación hacia un público que en el 90% de las ocasiones no sabía por dónde le estaban lloviendo las hostias, si se estaban burlando de ellos o aquello era una cosa de culturetas a la que no llegaban o no comprendían. Hasta que el público estallaba en un aluvión de gritos y alaridos, no comenzaba en el escenario algo que fuera comprensible. Auténtica y genuina actitud Punk, más insultante que un esputo, eso sí, a partir de que la catarsis estallaba, aquello era una apoteosis, una debacle energética comunal que no dejaba títere con cabeza; Lisa Kekaula (cantante) increpando a pleno pulmón al guitarrista que tenían en aquellos tiempos (Tony Fate) para que este saliera de la escala, porque estaba tocando en el tono correcto y lo que ellos hacían otra cosa... Nunca el Punk y el Jazz habían copulado de esta manera. Seguramente nunca más lo hagan.

 


Pero claro, por mucho que convencieran al público del Rock o del Punk, el espectro de compradores potenciales es mucho más amplio y este grueso se sitúa desde hace ya mucho tiempo en los terrenos del Indie, del Pop o de... yo ya no sé cómo llamarlo, porque solo se ven criterios adocenados por las indicaciones de una crítica musical orientada a bailarle el agua a la industria, y cosas de este tipo, con suficientes argumentos como para quitarles un trozo importante del pastel económico, deben percibirse como los Unos de Atila o la Venezuela Bolivariana; las barbaridades que se podían leer en según qué medios por aquellas fechas, hablaban directamente de una banda que no sabía componer. Amén. Pero el caso es que se vino a extender esa opinión como la pólvora, de repente eran una banda que solo sabía componer bajo los patrones del Rock Standart y marearlo arriba y abajo, cuando estábamos realmente ante la única propuesta que era capaz de asumir riesgos compositivos y estructurales en sus canciones desde Frank Zappa. Sin exagerar.

 

El caso es que fue en su siguiente disco, Have A Little Faith, donde se percibe un cambio en la propuesta, la domesticación de la bestia, la concesión y el relajo del proyecto, un material premeditadamente accesible y aun conservando la personalidad y el mordiente que los caracterizaba, ya no se trataba de aquella locomotora impredecible que disparaba sin control y en todas las direcciones.


Pero la estrategia funcionó, el disco les llevó a un estadio de popularidad mayor que lo conocido por la banda hasta ese momento y el grupo siguió en esta dirección con Hard Sweet And Sticky, ya sin Tony Fate a la guitarra, perdiendo de esta manera una de las señales de identidad de la banda, haciendo al conjunto mucho más asequible al gran público, pero menos interesante desde el criterio de la originalidad y la aportación creativa.

 


Y la historia siguió así, Bob Venum, bajista, miembro fundador, compositor y marido de Lisa Kekaula, asumió la función de guitarrista; ya no eran necesarias las cualidades del antecesor y el cubría perfectamente el papel que era necesario asumir en ese momento, el mundo giraba de aquella manera y ellos tenían que levantar la empresa familiar. Llegó Black Lighting en el 2010 y fue lo que se esperaba, discazo incontestable en el que ya no se encontraba un solo hueco a la dispersión Jazzística de antaño.


A parte de unos cuantos singles, un disco acústico que creo (no estoy seguro) que solo salió en el mercado francés, donde residen actualmente y el disco en clave Soul de Lisa and the Lips, su discografía solo se ha visto ampliada por el mini lp de versiones que venían a presentar en la gira que nos ocupa, la del concierto que es la escusa de esta panfletada.
Me sucedió algo similar en el 2014, cuando los vi en directo en Andoain en el festival Andoaingo Rock Jaialdia; habían estado de gira no hace mucho con el disco de Lisa and the Lips y tenía la impresión de que se trataba de un concierto anecdótico para la parroquia española, especialmente fiel a la formación.

 

No esperaba gran cosa ese día de ellos y cambiaron diametralmente mi opinión, dieron un concierto antológico, descomunal, con un derroche de oficio y saber estar fuera de toda duda e inesperado para un grupo con esa cantidad de tiempo sin haber sacado material nuevo y que daba la impresión de querer alejarse de su faceta más áspera.


Pues el pasado miércoles me sucedió tres cuartos de lo mismo, ¿una puta versión del Highway to hell es escusa para hacer gira?, vamos anda!!!!

 


Pero bueno, tenía la experiencia de lo que sucedió en Andoain y la curiosidad podía conmigo, aparte de que siguen siendo un referente personal a cerca de lo que la música debe ser, quería conocer de primera mano qué estaba sucediendo y en qué momento se encontraba uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos. También era la excusa perfecta para tirarme a la carretera de nuevo, que ganas tenía.


Y lo volvieron a hacer, un concierto de los de señalar como históricos, completa y absolutamente descomunal, sin respiro ni posibilidad de coger aliento ni siquiera entre canciones; se despacharon a gusto con un repertorio sin fisuras, centrado en los tres discos de su última época y sin un solo guiño a los tiempos heroicos de la épica Jazzística, con una forma y derroche de energía sobre el escenario que ya quisieran para ellos cualquier quinceañero vigoréxico al uso.


Nada nuevo ni sorprendente más allá de la exhibición de oficio que tienen por costumbre ofrecer. Bueno, sí que había sorpresa; si la excusa de la gira era la presentación del e.p. de versiones y el Highway to Hell de AC/DC había hecho las funciones de reclamo publicitario como para atraer hasta el último mono a la función (la Sala El Sol de Madrid estaba a reventar), y él Les Cornichons de Nino Ferrer una concesión al público Francés, por haberlos acogido como nueva residencia o centro de operaciones desde donde proyectar su carrera, faltaba comprender el porqué del Whole Lotta Love de los Zeppelin. Yo tengo mi propia hipótesis.

 

No soporto a Led Zeppelin; mega estrellas que abusaron de niñas y se aprovecharon de todo bicho viviente que se los acercó o tuvo la desgracia de cruzarse con ellos en los tiempos en los que comportarse como un mequetrefe era recompensado con la admiración general del público. Una voz desagradable para dar eco a una temáticas sexistas basadas en una líneas musicales de un guitarrista de sonido tosco que no debió escribir (o concebir) un solo fraseo original y que ha estado dilapidando durante toda su trayectoria lo aprendido durante el tiempo que fue músico de sesión mercenario para unos estudios. De hecho, el caso más hiriente y delirante es el del Whole Lotta Love, plagio manifiesto del You Need Love de Willie Dixon, popularizado por Muddy Waters y del que Led Zeppelin, prácticamente, no cambió ni una coma de la letra para firmarla como propia en los créditos.


Pues bueno, The Bellrays hicieron lo propio para devolver al tema la dignidad de su esencia, convirtiendo la versión de los Zepp en una suerte de espiritual o góspel virado al punk, a las maneras de pregunta-respuesta habituales del género, haciendo las veces del predicador Miss Lisa Kekaula y transformando a la concurrencia en su particular coro en un estribillo añadido completamente inédito en las originales, haciendo mutar incluso él solo. Oficio, mucho oficio hace falta para atreverse a robar al ladrón.


Acabó la parte anterior a los bises con la consabida versión del Highway To Hell, convirtiendo la sala en un multitudinario Karaoke y situando a los protagonistas en un estado de júbilo manifiesto.


Para los bises sacaron al resto de la banda que los acompaña como Lisa and The Lips, ya que la formación que tenían como The Bellrays en esta ocasión se completaba con el bajista y el batería de la versión Soul del grupo, el irredento Pablo Rodas y don Maxi Resnicosky a las baquetas. Convirtiendo el escenario en una suerte de “All Stars”, se despacharon a gusto con varios standarts del género llevados a su terreno, números clásicos para dejar al respetable con la lengua fuera y sin capacidad de abrir la boca.


The Bellrays son una banda de dignos trabajadores de la música que aman lo que hacen y no dan lugar a que su calidad baje ni un ápice y todo con una fórmula muy simple, mimar y cuidar aquello en lo que creen. Lo dicho, la mejor banda de la historia.

Comentarios

Buzo 19/04/2016 18:21 #3
Muchas gracias, me alegro de que os guste :)
Pablo 19/04/2016 12:31 #2
Qué gusto da leer estas cosas en medios abulenses. Aupa Buzo! gran reseña
Buzo 19/04/2016 09:07 #1
El álbum de fotos: https://flic.kr/s/aHsky2MWMy

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