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Ana Roa

¿QUÉ SUCEDE CUANDO PASAMOS DE SER HIJOS DE NUESTROS PADRES A SER PADRES DE NUESTROS PROPIOS PADRES?

No nos hemos dado cuenta, han pasado los años y aparece una nueva realidad en nuestra vida, un hecho que antes no nos habíamos planteado. Nuestros padres antes eran nuestro bastón de apoyo, ahora se han hecho mayores y los papeles están cambiados. ¿Cómo afrontamos esta nueva situación? La falta de tiempo hace que nos planteemos encontrar nuevas soluciones inmediatas, ahora somos padres e hijos al mismo tiempo.


Cuando nuestra responsabilidad sobrepasa nuestras posibilidades.


"María cuida a su madre; está soltera y no tiene pareja… pasó el tiempo y siguió viviendo en casa de sus padres hasta ahora. Cree que ella puede prestar mejor que nadie la atención que su madre necesita…" Es importante compartir la tarea de atender a los padres; en algunos casos se suele producir que toda la responsabilidad es asumida por las hijas o por algún miembro de la familia que no tiene pareja y aún vive en la casa paterna, pensando que esta es su obligación. Esta tendencia por cuidar a la persona mayor en casa, tal y como le ocurre a María, se ve favorecida por  varias motivaciones individuales y sociales como pueden ser el sentimiento de corresponder o de agradecer, actuando de forma recíproca, las atenciones recibidas de los padres, o  la creencia de que el cuidado  que se ofrece en la familia es el mejor posible, además del sentimiento de tener que responder a las demandas sociales y de cumplir con nuestros deberes. En muchos casos la familia cuenta  con dos  o más hijos y  entre todos se puede encontrar tiempo para acompañar a los padres y repartir las atenciones que necesitan.

 

Pautas a seguir cuando sentimos que la responsabilidad nos desborda : Cuando la familia sólo cuenta con un hijo puede suceder que la responsabilidad de atender a los padres sobrepase sus posibilidades; en estos casos, se puede recurrir a otras soluciones: grupos de apoyo (para recibir información y equilibrio emocional permitiendo una completa expresión de sentimientos), programas psicoeducativos ( para proporcionar habilidades y cualidades a los familiares cuidadores, aumentando la calidad de vida del mayor y de su cuidador), programas de intervención clínica ( para intervenir en aquellos casos en que la situación es insostenible para el cuidador, produciéndose trastornos emocionales como ansiedad y depresión), programas multimodales ( para proporcionar apoyos tanto formales como informales, ayudando a sobrellevar la situación de cuidado). "Pero María no se encuentra bien: lleva un tiempo fatigada, apenas ve a sus amigas y piensa que su madre necesita siempre de su compañía… quizá algún día su madre ya  no esté y María sienta que no hizo todo lo que pudo por mamá…" Producto del cuidado continuo  pueden aparecer consecuencias negativas tales como las que experimentó María durante un periodo de tiempo: disminución de la moral y aumento de la sensación de estrés, ansiedad, temor, angustia, frustración, sentimientos de inseguridad y de culpa, alteraciones de sueño, malestar físico e irritabilidad. Ante esta situación fue necesaria  una desculpabilización y un acuerdo que facilitó el camino para mejorar la relación entre María y su madre con ayuda de un profesional, para evitar la influencia negativa en la calidad del cuidado hacia la persona mayor. No todos los familiares o cuidadores reaccionan de la misma manera ni presentan los mismos síntomas; en cualquier caso hay que valorar con flexibilidad lo más adecuado para los padres y a su vez lo que menos perjudique la vida cotidiana  de los responsables de su cuidado.  

 

Ser cuidador durante un largo periodo de tiempo producirá un cansancio físico y emocional que repercutirá  muy probablemente de forma muy negativa sobre nuestra salud. En los últimos años, se han visto incrementados los estudios sobre los efectos del cuidado en los familiares, percibiéndose un gran número de trastornos psicológicos y gran debilidad física, y concluyendo con el ingreso del familiar mayor en una institución. NUESTROS PADRES ESTÁN EN UNA ETAPA MÁS DE SU VIDA Y DEBEMOS VERLOS COMO PERSONAS QUE TAMBIÉN HAN TENIDO NUESTRA EDAD Y AHORA SON “MAYORES”, SOLAMENTE “MAYORES”. LOS MAYORES NECESITAN ESPECIALMENTE EN ESTE PERIODO DE VIDA EL APOYO DE SUS HIJOS. TIENEN NECESIDAD DE SENTIRSE QUERIDOS Y, DEBIDO A SU SENSIBILIDAD, LES PRODUCE UN GRAN SUFRIMIENTO PENSAR QUE SE HAN CONVERTIDO EN UNA CARGA. "Alfredo empezó a encontrarse en la misma situación que María, pero decidió pedir información… el cuidado de sus padres absorbía todo su tiempo…" Ser padres de nuestros propios padres NO ES UN PESO QUE CAIGA SOBRE NOSOTROS, sino que debe interpretarse como una actitud de ternura hacia ellos como agradecimiento por lo que en su momento nos dieron cuando nos cuidaron, nos atendieron y nos amaron incondicionalmente. Ser mayor constituye un proceso más de la vida y tenemos que ver a nuestros mayores como personas que también han tenido nuestra edad, a los que hay que tratar, considerar y valorar con todo respeto. Envejecer es ley de vida y el mejor modo de vivir esta etapa es sintiéndonos queridos. Si los familiares-cuidadores nos informamos de los cambios producidos por el envejecimiento de nuestros padres y sobre los comportamientos y los síntomas que van asociados, aprenderemos cómo hacer frente a esta nueva etapa y qué estrategias podemos utilizar; así aumentará nuestra sensación de seguridad y disminuirá nuestra incertidumbre. ESTRATEGIAS EFICACES PARA CUIDAR MEJOR DE NUESTROS PADRES SI SON DEPENDIENTES (BASADO EN LA GUÍA DE CUIDADORES DE PERSONAS MAYORES DEPENDIENTES DE IZAL, MONTORIO Y DIAZ VEGA)


1. Pide ayuda a la familia, amigos, asociaciones y/o profesionales, no intentes hacerlo todo tú solo/a.


2. Acepta la ayuda que te ofrezcan.


3. Mantén la calma y ante las situaciones difíciles tómate un respiro.


4. Procura descansar bien y dormir lo suficiente.


5. Intenta mantener tus amistades y relaciones sociales.


6. Organízate  y reserva un tiempo para tu ocio y esparcimiento.


7. Valora la conveniencia de participar en un grupo de apoyo o autoayuda.


8. Mantén hábitos saludables: come de forma equilibrada, haz ejercicio…


9. Haz una lista de tus aficiones e intenta hacer al menos una a la semana.


10. Fórmate. Aprende estrategias sobre los cuidados y aprende a relajarte.


 Los nietos también pueden ayudar. A veces la sensación de “carga” se alivia cuando aparecen los nietos.


En esta etapa de la vida, los nietos desempeñan un papel muy gratificante. A las personas mayores les gusta estar rodeados de jóvenes y de niños que les transmiten alegría y otorgan un sentido novedoso a sus vidas. Ellos, por su parte, aportan sus conocimientos y sus experiencias. ¿Qué cosas les contarán los abuelos a sus nietos?, ¿ayudarán los nietos a que estén más alegres? Los abuelos son expertos narradores y no hay mejor cuento que el narrado por un abuelo al que escuchan los nietos entusiasmados dando lugar a momentos agradables, placenteros, y desarrollando la imaginación y creatividad del niño. Los cuentos de los abuelos son mitad verdad y mitad fantasía… son MAESTROS de los niños por su propia experiencia. Las historias que contarán los abuelos a nuestros hijos les transmitirán modelos de vida mucho más ricos y directos que los que ellos pueden leer en libros o ver en la televisión. Los abuelos serán un poco padres, pero sólo un poco, y disfrutando de este placer tendrán poder sin responsabilidades, proporcionando a los nietos ciertos caprichos; pero a su vez establecerán ciertos límites que soporten una buena convivencia flexible y llena de actividades nuevas en beneficio de ambos. LAS HISTORIAS QUE LOS ABUELOS CUENTAN SOBRE LA VIDA DE SUS HIJOS, ES DECIR, LOS PADRES DE SUS NIETOS, CUANDO ELLOS TAMBIÉN ERAN NIÑOS HACEN QUE EL NIÑO Y EL JOVEN TENGAN UN SENTIDO DE CONTINUIDAD DE LA FAMILIA ACEPTANDO QUE SUS PADRES TAMBIÉN SON HUMANOS Y PUDIÉNDOSE IDENTIFICAR ASÍ CON ELLOS. POR OTRA PARTE LOS NIETOS CONSTITUYEN EN LOS ABUELOS LA UNIÓN PASADO-FUTURO DE LA DINASTÍA FAMILIAR; LES RECUERDAN CÓMO ERAN ELLOS COMO PADRES, QUÉ VIVIERON CUANDO ESTABAN EN POSICIÓN DE HIJOS Y QUÉ SINTIERON RESPECTO DE SUS PADRES… TODO ELLO REVITALIZA A NUESTROS MAYORES.


 Debemos intentar que nuestros padres sigan siendo autónomos.


Cuando nuestros padres se hacen mayores se debilitan sus capacidades físicas y psíquicas. Muy a menudo aparecen las típicas enfermedades de la edad y no sabemos cómo reaccionar ante ellas; entonces nos sentimos agobiados por esta nueva situación que sumada a nuestras preocupaciones cotidianas nos produce una situación de estrés llegando a autoconvencernos de que somos incapaces de atender de forma adecuada las necesidades de nuestros padres. El hecho de que afrontemos o no de manera adecuada el cuidado que necesita nuestro mayor va a depender de:


1. Cómo interpretemos personalmente la conducta de nuestros padres: si pensamos que son actos de su voluntad, si pensamos que quieren provocarnos o por el contrario creemos que se sienten culpables…


2. Cómo respondamos: si sabemos valorar y encontramos aspectos positivos, si sabemos planificarnos y tomarnos descansos…


3. Cómo han  sido  las relaciones familiares anteriores: si nuestro vínculo padres e hijos es o no satisfactorio.


No obstante, algunas de las consecuencias que pueden producirse en el seno de nuestra familia en esta situación están relacionadas con dificultades económicas y de vivienda, cambio en los hábitos de vida, sentimientos de inseguridad y de no saber qué hacer cara al futuro en relación con las conductas problemáticas, alteración en la comunicación entre los miembros de nuestra familia, cambio en los roles familiares  y también  desigualdades en la atención y en las responsabilidades. EL NIVEL DE AUTONOMIA ES FUNDAMENTAL. DEBEMOS INTENTAR QUE NUESTROS PADRES SEAN INDEPENDIENTES EN LA MEDIDA DE SUS POSIBILIDADES. Si ellos pueden valerse por sí mismos, dejaremos que realicen solos aquellas tareas que pueden hacer sin nuestra ayuda. Es importante que se mantengan ocupados, que se sientan activos, pues UNA PERSONA CON AUTONOMÍA ES UNA PERSONA CON LIBERTAD. Pero no debemos olvidar que aunque nuestros padres sean autónomos, sienten necesidad y quieren compartir sus experiencias de vida, y es básico dedicar tiempo a nuestros mayores haciéndoles partícipes de las actividades cotidianas.


Cómo cuidar a nuestros padres.


Para cuidar con calidad a nuestros mayores debemos conocer nuestras necesidades personales:


1. Necesitamos modificar ideas, creencias y atribuciones erróneas sobre el cuidado, la enfermedad…debemos informarnos, formarnos y capacitarnos en habilidades de comunicación y de resolución de conflictos.


2. Necesitamos entrenamiento en habilidades de manejo y reducción de estrés y ansiedad,  en habilidades para manejar las conductas problemáticas; necesitamos aprender a interpretar y expresar los mensajes emocionales, la autoestima y el sentimiento de autocontrol.


3. Necesitamos favorecer la cantidad y la calidad de redes y apoyos sociales y participar  en programas de estancias temporales o de respiro, de tal modo que en cierta medida podamos “descansar”.


4. Necesitamos ayuda en las actividades diarias de cuidado y limpieza. Los programas de Atención Domiciliaria  y Centros de   Día nos pueden ser muy útiles.


5. Necesitamos participar en la realización de tareas que nos aporten consecuencias positivas y en actividades gratificantes con climas lúdicos.


6. Necesitamos entrenamiento en la planificación de actividades y realización de las tareas cotidianas.

 

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