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Ana Roa

NUEVE MESES DE EMOCIONES: LA RELACIÓN MADRE-BEBÉ DESDE EL EMBARAZO

¿Es el momento de ser padres? La respuesta será “Sí” cuando:


La pareja goza de estabilidad emocional.


La pareja encuentra satisfacción en compartir la tarea de educar a su hijo.


El deseo de ser madre y padre se siente como un acontecimiento que enriquecerá las vidas de ambos.


La responsabilidad que conlleva tener un hijo no da miedo.

 

¿Cómo empieza todo?


Por lo común los síntomas empiezan con un retraso en la aparición de un periodo que se espera para una fecha determinada. Luego este retraso se convierte en una ausencia, después pueden presentarse sin que sean constantes otros síntomas tales como náuseas matinales, gustos raros, hambre repentina, repulsión hacia determinados alimentos u olores que hasta ese momento habían sido bien tolerados, hinchamiento de los senos…después se consulta al médico y ya lo sabes… ¡vas a ser madre! Esperas un bebé y ese ser minúsculo que llevas dentro va a seguir creciendo sin cesar y desarrollándose. Desde ahora todo lo que hagas tendrá importancia no sólo para ti, sino también para él o para ella; se alternarán momentos en los que te invadirá una enorme alegría y dulzura pensando en el momento que estás viviendo, pero también habrá un tiempo lleno de dudas y preocupaciones. "¿Lo que me pasa ahora es natural?, ¿es realmente lo que me debe de pasar?"


 Desde que tuve la certeza de que estaba embarazada… ¡ya nada fue como antes!
En estos nueve meses no sólo existe una transformación física, también es posible que se cambie radicalmente de gustos y aficiones; podemos encontrar tantos tipos de reacciones como de mujeres...


Miedosas: El peligro está en todas partes y buscan la opinión de diversos médicos para contrastar toda la información que reciben y tratar de convencerse de lo que deben y no deben hacer. Se preocupan en exceso, siendo básicamente indecisas y tímidas.
Narcisistas: Se sienten seguras de sí mismas y superiores, no necesitan del asesoramiento del especialista.


Dependientes: Tiernas y débiles. Continuamente demandan la atención del entorno, especialmente de su pareja, para que resuelvan todas sus dudas.


Compulsivas: Son muy organizadas y meticulosas, les gusta planificar todo para evitar sorpresas, siguiendo estrictamente las pautas que les indica el médico.


Pesimistas: Inseguras e impulsivas, tienen cambios de humor frecuentes y sus embarazos sufren muchos altibajos.


Histriónicas:   Quieren situarse permanentemente en el centro de todo lo que pasa a su alrededor, explotan al máximo su embarazo y son las que tiene más “antojos”.
Perezosas: Poco espontáneas y despistadas, no parecen ser conscientes de su situación ya que no suelen preparar casi nada  hasta el momento en que se ven con el niño en brazos.
 
 Trastornos psicológicos: La revolución de las hormonas


Los cambios de humor son normales durante el embarazo, pero si la tristeza, la angustia o la ansiedad son muy persistentes y llegamos a una sensiblería extrema o un autismo transitorio, conviene consultar a un especialista que determinará si se trata de la carencia de alguna vitamina o si tiene un origen psicológico.


Un embarazo es una auténtica revolución hormonal, el organismo empieza a generar hormonas para que el bebé pueda crecer dentro de la madre y también para preparar el pecho para la lactancia. Los cambios son de tal magnitud que es imposible que no afecten al estado de ánimo.


Cambios de humor:


-          Introversión y pasividad: al principio es común que te invada una necesidad de estar todo el día descansando y se pierde el interés por cosas que eran “fundamentales” en tu vida.


-          Narcisismo: A veces te creerás el centro del mundo y demandarás atención la mayor parte del día.


-          Cambios en el deseo sexual: Habrá momentos en que rehúyas el contacto sexual y otros en los que busques a todas horas a tu pareja.


-          Mayor irritabilidad: Cambios de humor e ciclos muy cortos pasando rápidamente de la alegría a la tristeza y viceversa.


-          Vuelta a la etapa infantil y a los caprichos: Aparecerán los famosos antojos, que no son más que un reflejo que una vuelta a la infancia.


-          Miedo: Es un sentimiento que de alguna manera te acompañará durante todo el embarazo. Miedo a los cambios en tu cuerpo, miedo a la aceptación de estos cambios por parte de tu pareja, miedo al parto, miedo a que el niño tenga algún problema, miedo a no saber ser una buena madre…


-          Ansiedad: Sobre todo cuando se acerca la hora del parto.


Todo este tipo de cambios o trastornos son pasajeros, y  se deben aceptar y asumir por parte de los dos miembros de la pareja.


Nueve meses de emociones: sentimientos contradictorios


En esta época es muy fácil pasar de las lágrimas a las risas; un manto de sentimientos contradictorios te acompañará durante los nueve meses. Cada mujer vive su embarazo a su manera, algunas se encuentran muy bien y no tienen prisa por terminar, mientras que otras desean tener su bebé cuanto antes para olvidarse de las incomodidades.


 
Primer trimestre. Cuando se confirma la noticia de la llegada del bebé se pasa de la incredulidad a la alegría en muy pocos segundos, pero el silencio es en cierta forma obligado y no suele decirse nada hasta que este periodo está un poco avanzado. Sin embargo tu sonrisa te delata y cuesta mucho callar la noticia; a la vez te encuentras más fatigada  que de costumbre, necesitas dormir más y el pecho aumenta de volumen. Al final de este primer trimestre y tras el primer examen prenatal tu hijo está unido a ti a través del cordón umbilical, está protegido por el líquido amniótico y cómodamente instalado en tu útero.

 

Segundo trimestre. El embarazo es evidente y durante este periodo se vive la gestación con plenitud; las posibles molestias de los primeros meses han desaparecido, pero el bebé todavía no ha crecido lo suficiente como para fatigarte en exceso. Aparece la primera patada y notas cómo tu hijo se mueve dentro de ti. Desde este momento esa presencia evidente de tu hijo te acompañará durante todo el día, y ya pueden decirte si es niño o niña, pudiendo hacerse una revisión a fondo del corazón de tu bebé. Tu estado de ánimo también mejorará, y las molestias serán más leves, quizá alguna que otra en la espalda.

 


Tercer trimestre. Tienes la sensación de que tu embarazo está durando años porque físicamente estás cansada y un porcentaje muy alto de tu energía es utilizado por tu organismo para llegar al final de todo este proceso. Aparecen nuevamente temores, otros temores, y es beneficioso el dominio o al menos el conocimiento de técnicas de respiración y relajación para ahuyentar los miedos. La circulación se hace pesada, aparecen algunos calambres,  tu bebé se prepara para llegar al mundo colocando su cabeza hacia abajo y encajándola en la pelvis alrededor del octavo mes. Por otra parte la ilusión por las compras es mucho mayor, miras catálogos, te fijas en la ropita para recién nacidos que se exhibe en las tiendas y ultimas los detalles de la futura habitación del bebé.

 

 

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