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Ana Roa

LOS ABUELOS Y LAS VACACIONES

¿Qué cosas les contarán los abuelos?, ¿utilizarán correctamente su experiencia de vida a favor de nuestros hijos?


Los abuelos son expertos narradores y no hay mejor cuento que el narrado por un abuelo al cual escuchan los nietos entusiasmados dando lugar a momentos agradables, placenteros, y desarrollando la imaginación y la creatividad del niño. Los cuentos de los abuelos son mitad verdad y mitad fantasía… son MAESTROS de los niños por su propia experiencia.


Las historias que contarán los abuelos a nuestros hijos les transmitirán modelos de vida mucho más ricos y directos que los que ellos pueden ver en libros o en la televisión. Algunos relatarán con cariño nuestras travesuras cuando éramos niños y nuestros hijos se asombrarán descubriendo cómo sus papás también fueron pequeños. Los abuelos serán un poco padres, pero sólo un poco, y disfrutando de este placer tendrán poder sin responsabilidades proporcionando a los nietos juegos y caprichos; pero a su vez establecerán ciertos límites que soporten una breve convivencia vacacional flexible y llena de actividades nuevas.


Las historias que los abuelos cuentan sobre la vida de sus hijos, o sea, los padres, cuando ellos también eran niños, hacen que el niño tenga un sentido de continuidad de la familia aceptando que sus padres también son humanos y así puede identificarse con ellos. Por otra parte, los nietos constituyen en los abuelos la unión pasado-futuro en la dinastía de la familia; les recuerdan cómo eran ellos como padres, qué vivieron cuando estaban en posición de hijos y qué sintieron respecto de sus padres… todo ello sucede si conviven abuelos y nietos, y las vacaciones de los niños son el momento ideal. Permitamos que lo aprovechen.


Y los hábitos… nuestros hijos ya están acostumbrados a sus horarios para comer, dormir, jugar… ¿Qué sucederá ahora?, ¿será todo nuevo?


Nosotros los padres explicamos a los abuelos las necesidades y costumbres cotidianas de nuestros hijos: “este niño no toma leche para desayunar, no le gusta, sería conveniente que no le obligarais…”  pero ¿realmente nos harán caso?, ¿qué deben saber los abuelos sobre los hábitos de nuestros hijos?


Los abuelos son “médicos buenos sin bata blanca”. Curan el dolor de tripa con una infusión y parece que lo saben todo. En su casa, los niños cambiarán sus costumbres en cuestiones de horarios para dormir, jugar, comer… aunque nosotros les advirtamos, ¡no pasa nada!, ¡ellos educan de otra forma! Utilizarán su paciencia para que el nieto tome leche en el desayuno, pues les reirán sus ocurrencias espontáneas y “el dolor de tripa” por tomar leche lo transformarán en risa; estarán abiertos al diálogo y se convertirán  en sus “compinches” consiguiendo que los niños realicen cosas que los padres nunca se habían planteado como posibles. Su relación con los nietos, a diferencia que con los hijos, tiene la virtud de no estar enmarcada en un objetivo educativo, y, al despreocuparse de ello, intentan darles aquellas cosas que a sus mismos hijos tal vez negaron. Aún así, los abuelos deberán respetar las normas básicas que los padres han dado a los nietos y no consentir demasiados caprichos que los padres prohibieron previamente, como comprarles juguetes a menudo o dejar sus cosas sin recoger. De ahí que en determinadas situaciones en las que los padres son sustituidos por los abuelos, como sucede en vacaciones, los primeros deben dejar muy claro qué es lo que se espera de los segundos y cuáles son las reglas por las que deben regirse, siempre dando un margen de flexibilidad que los abuelos se encargarán de ampliar por su propia naturaleza.


Los abuelos tienen sentimientos fuertes y profundos hacia sus nietos. Para ellos es imposible evitar dar su opinión. Son expertos en el cuidado de los niños, y quieren que los padres lo sepan. En vacaciones permitiremos que disfruten de ese privilegio, siendo indulgentes y permisivos con nuestros hijos, pero sin contrariar nuestras normas básicas de educación.


¿Qué actividades pueden realizar abuelos y nietos juntos en vacaciones?


Varias experiencias para vivir en verano, ellos son los protagonistas:


Los abuelos enseñarán a los nietos a leer en voz alta, a compartir libros diversos, despertarán en los niños el amor a la lectura de por vida, unirán su sabiduría a la inocencia del niño… ¡los mejores cuentos son los del abuelo! Los mejores momentos para realizar esta actividad son la hora de la siesta, la merienda o la hora de dormir.


Los abuelos harán excursiones con los nietos. Con la mochila preparada, abuelos y nietos se dirigirán al zoo, a pescar, a la playa, a montar despacito en bici, a recoger moras para hacer mermelada… ¡con los abuelos hacemos cosas nuevas!


Los abuelos jugarán con los nietos. Las cartas y el parchís son algunos de los juegos preferidos de los abuelos, los nietos también podrán aportar otros más actuales. Los mejores momentos para realizar estas actividades son después de la siesta y antes del paseo de la tarde o después de cenar y antes de dormir. También jugarán a disfrazarse con la ropa del baúl que está en el desván o ayudarán a cocinar a la abuela cuando prepare la comida diaria, una merienda sorpresa o un dulce especial.


Los abuelos enseñarán a sus nietos a conocer sus raíces. El álbum familiar que contiene aquellas fotos en las que aparecen sus padres, sus bisabuelos y los abuelos mismos será como una película antigua que recordará momentos felices y que les  permitirá  sentir unidos la infancia explicando a sus nietos, con la experiencia que dan los años, quiénes son y cuáles eran sus antecesores. Cualquier momento es bueno para esta situación.


Los abuelos darán a conocer a los nietos costumbres sociales. Por ejemplo, a la hora del aperitivo, los abuelos y los nietos brindan con refrescos y comen alguna cosa rica antes del almuerzo…esto no lo hacían con sus padres… ¡es NUEVO!  Los abuelos llevan a los nietos a conocer a sus amigos. Los amigos de los abuelos son mayores y hacen trabajos rarísimos, a veces tienen nombres un tanto extraños “¡son nombres nuevos que no hemos aprendido en el cole!”


 Los abuelos ofrecen a los nietos otra dimensión humana de la vida, otras formas de aprendizaje también bonitas; permitamos que nuestros hijos las experimenten durante esta temporada pues el verano es el momento ideal para reforzar los lazos afectivos entre los abuelos  y los nietos.

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