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Ana Roa

LA IMPORTANCIA DE LOS CUENTOS Y DE LOS RELATOS EN LA INFANCIA

1.  Un cuento, una historia… ¿para qué?


Una de las escenas familiares que aparecen en muchos libros de educación destinados a actividades conjuntas padres-hijos  es la que interpretan un niño y un adulto compartiendo un libro o escuchando una bonita historia que leen el papá o la mamá.


A pesar de la existencia de numerosos programas de entretenimiento en T.V., Internet y una gran oferta de juegos, el cuento sigue manteniendo su magia y su misterio… el cuento afianza la relación afectiva padres-hijo, despierta el deseo de los niños y pone en marcha su imaginación. En muchas ocasiones “CONTAR UN CUENTO” a nuestros hijos  es el mejor de los regalos que ellos pueden soñar.


2.   ¿Qué intereses perseguimos los profesores cuando leemos un cuento o una historia a nuestros alumnos?


Los profesores pretendemos que:


a)     Los niños se interesen y aprecien los cuentos y los libros como medios para aprender y disfrutar.


b)    Comprendan y sean capaces de reproducir los  cuentos o las historias que les relatan los papás,  o nosotros en el aula.


c)     Dibujen o representen plásticamente los personajes o escenas que más les hayan llamado la atención del cuento o de la historia que han escuchado.


d)    Amplíen su lenguaje oral y sus registros comentando el cuento o la historia  y dramatizando algunas escenas.


e)     Desarrollen su capacidad memorística repitiendo frases del relato y asociándolas al personaje que las dice.


f)      Apliquen las enseñanzas y mensajes positivos o de crecimiento integrados en el cuento o en la historia.


3.  ¡Me encanta este cuento!


Existen historias de las que los niños nunca se cansan; son aquellas que llegan a su mundo interior en el momento deseado o las que identifican sus miedos, emociones o, quizá, las que solventan sus preguntas.


Estos cuentos o historias despiertan su placer  y pasa mucho tiempo antes de que los niños se aburran de las mismas palabras e imágenes.


Repetir el relato una y otra vez genera en los niños una sensación de seguridad tal que, incluso cuando improvisamos, y nos piden que les repitamos “el cuento que contamos el miércoles pasado”, ellos nos lo van recordando aunque nosotros hayamos olvidado los hechos o las palabras.


4.  Aspectos más significativos que derivan de la lectura de relatos.


a) La expresión de las emociones y los sentimientos.


b) El cuidado de los libros, su orden y su clasificación en la estantería-biblioteca de clase.


c)  Compartir y esperar el turno para ver cada libro.


d) La ampliación de la unidad didáctica o proyecto didáctico correspondiente con una historia relacionada con el tema.


e) La caracterización y papeles de los personajes y como consecuencia  la integración del mundo de los valores.


5.   Un “cuentacuentos”


Antes de empezar la sesión escogeremos un cuento que nos guste y lo leeremos. Nos servirá para conocer bien el texto y cambiar nuestros registros (voz, tono adecuado) en las páginas en las que sea necesario.


El cuento es un momento mágico, por lo que podemos establecer un ritual para comenzar (por ejemplo, “entramos en el mundo de la magia, del misterio…, abrimos la puerta secreta…)


A veces contamos a los niños historias inventadas en las que no tenemos ningún libro delante. Cuando esto suceda, debemos tener claro el acontecimiento principal e imaginar los lugares y personajes para describírselos a los niños con detalle.


Durante el relato, es conveniente que nuestros alumnos no nos interrumpan, así desarrollaremos su capacidad de concentración. Si contamos el cuento con el libro delante, hablaremos en presente y siempre lo leeremos del mismo modo, cambiando muy pocas palabras; así cubriremos en los niños la necesidad de seguridad que demandan pues comprueban que “su historia” no cambia. Como instrumental utilizaremos marionetas, instrumentos musicales u objetos cotidianos que darán vida al cuento.


Después de leer el cuento, los niños pedirán que lo repitamos muchas veces e incluso nos recordarán las palabras que omitimos en las sucesivas repeticiones.


6.  ¿Cómo leemos cuentos a los niños? Estrategias


a)  Realiza una cuidadosa selección de libros. Elige libros con los que tú mismo disfrutes  y que puedan captar el interés de los niños.


b)  Prepárate y practica leyendo el cuento en voz alta antes de leerlo al grupo, recopilando con anterioridad todos los accesorios necesarios e imaginando las preguntas o situaciones que incentiven a los niños a participar.


c)  Transición. Antes de iniciar la sesión, puede cantarse una canción sencilla para indicar que va a comenzar el cuento, cambiando así el “chip” con respecto a lo que se estaba haciendo antes.


d) Crear ambiente. Una vez que los niños se encuentren situados cómodamente de forma que puedan ver el libro que se va a leer, puede utilizarse una capa u otra prenda que haga referencia a uno de los personajes del libro.


e)  Escenifica. Modular y modificar la voz, ser muy expresivos, utilizar  técnicas de lenguaje corporal.


f)  No leer deprisa. Conviene dejar tiempo a los niños para que formen una imagen mental de lo que está pasando en el cuento.


g) Enseñar los dibujos e ilustraciones del cuento a los niños, para complementar la comprensión del cuento y predecir qué va a suceder a continuación.


h) Hacer las sesiones participativas, deteniéndonos y esperando a que los niños completen una frase o participen con una idea predecible; podemos hacerles preguntas como “¿y qué va a pasar ahora?”, “¿dónde ha ido?”…


i) Una vez terminado de leer el libro, puede colocarse el libro en lugar visible para que los niños lo vean y deseen volver a leerlo. Conviene ir aportando accesorios para recrear la historia.

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