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Retratos de mujeres

Ester Bueno

Papas y mujeres

El revuelo mediático por la elección del nuevo pontífice de la iglesia católica ha tapado por unas horas todo lo que se estaba cociendo en la sociedad española y ha dejado paso a una actualidad extrañísima cuajada de sotanas rojas y elucubraciones sobre los cambios que el nuevo papa aportará a esta estructura inamovible y monolítica que varía bien poco de siglo a siglo en sus planteamientos.

 

Y es que es cierto que muchas personas de los cinco continentes, y especialmente en América Latina, que al parecer es el granero de vocaciones y fieles más enardecido, siguen los dictados de esta doctrina, sus directrices a la hora de comportarse en ciertos aspectos que afectan a  lugares fundamentales de sus vidas. Por eso cobra tanta importancia la figura de este ser humano que se dirige al mundo desde un balcón después de haber sido elegido por un montón de hombres, ya bastante entrados en años, y que desde luego en general no tienen pinta de ir a hacer una revolución sino todo lo contrario.

 

Por eso tengo mis dudas, tras haber leído y escuchado lo mucho que se ha dicho en este breve espacio desde la elección, de que los grandes retos en los que podría influir la iglesia católica vayan a ser abordados por  Francisco y los que le acompañarán en esta travesía vital de papamóvil y zapatos de terciopelo. Me refiero por ejemplo a dar libertad para el uso de los preservativos, lo que ahorraría contagios y muertes en comunidades con poquísimas posibilidades de formación y de discernimiento cuyas creencias se basan en las enseñanzas divinas y que aceptan a cambio de la enfermedad la posibilidad ignota de ir al cielo. También la libertad de los homosexuales a tener su vida normalizada y reconocida con alegría por toda la comunidad religiosa, porque hay muchos gays y lesbianas que son católicos y  les encantaría ir a misa con sus parejas o departir con familiares y amigos sin miedo a que piensen que tienen una enfermedad que se cura con sesiones de psiquiatra como insinúan algunos eclesiásticos. Fundamental en todos los ámbitos la moderación e imprescindible la separación de la política, los pastores de almas están muy bien si no quieren pastorear los votos de esas almas.

 

Y por supuesto me quiero ocupar en nuestro blog “retratos de mujeres” del papel de la mujer en este espacio religioso que abre el catolicismo. No me preocupa que las monjas no accedan a la “curía”, que no sé  si de ser  se llamaría “monjía”, porque son adultas que escogen un camino en la vida, libremente y saben lo que hay, que en la iglesia católica prima el hombre por encima de todo (nada más hay que ver quién elige a los Papas) y que las féminas tienen un papel secundario que ellas asumen con humildad dada su fe y sus expectativas. Lo que ya me altera un poquitín es que los Papas se inmiscuyan y den instrucciones para que desde los púlpitos de todas las iglesias del mundo se opine y se dicten especie de condenas sobre las decisiones que las mujeres (que no son de su credo o que no están adscritas a su doctrina) tomen sobre ellas mismas, su cuerpo o sus vidas. Y como siempre estamos hablando de Libertad. Libertad para practicar una religión y aceptar sus premisas y libertad para no practicarla y para actuar desde la “moralidad” personal y no la impuesta. A ver si Francisco lo hace mejor.

 

Ester Bueno Palacios

Presidenta de la Asociación Josefina Aldecoa.

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