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Retratos de mujeres

Ester Bueno

Luchar por nuestros derechos es una obligación ciudadana

Los conflictos a veces se exacerban hasta provocar una rupturaSimone de Beauvoir

Una de las expresiones más representativas de la vida democrática es la de poder, libremente, manifestarnos cuando sentimos que es necesario dar un toque de atención sobre las actuaciones o las decisiones de los gobernantes. Los que tienen la responsabilidad de dirigir los destinos del país han de escuchar a la ciudadanía, oír sus peticiones y actuar en consecuencia.

Nunca es casual el hecho de que los españoles salgan a la calle para defender lo que en justicia creen que han de proteger. Mañana es uno de esos días en los que podemos, si así lo sentimos, reivindicar derechos que se han puesto en peligro o que se han finiquitado y que a las mujeres nos afectan de una forma especial.

Los recortes que se vienen sucediendo en los últimos meses nos afectaran a nosotras de una manera intensa. Aspectos como la congelación del salario mínimo, por ejemplo, perjudicial especialmente para algunos colectivos de mujeres como las dedicadas al servicio doméstico, o la reforma del IRPF que va a recaer principalmente sobre los trabajadores con menores niveles de ingresos. Sangrante es el caso de los recortes en dependencia y en lo relacionado con los cuidadores en el entorno familiar, donde el 95% son mujeres. Hemos de darnos cuenta que a partir de ahora las personas que atiendan a sus allegados enfermos (en Ávila casi 2000) ya no cotizarán a la seguridad social y se reducirá su salario en un 15%, una retribución que ya era mínima, de entre 450 y 500 euros, y que ahora será aún más exigua.

La reducción de las plazas de guardería, y el doble sentido de los contratos a tiempo parcial condenarán a muchas mujeres a dejar el mercado laboral de forma total o parcial y a renunciar a su carrera profesional sin olvidar el aplazamiento de la mejora en la pensión de viudedad (hay un 44,5% de ellas que son viudas frente a solo un 12,2% de los hombres). En Ávila hay 10.845 mujeres que reciben la pensión de viudedad cuya media es de 575,77 euros.

Además la pérdida de poder adquisitivo que van a seguir sufriendo las pensiones igualmente perjudica especialmente a las mujeres puesto que, como media, la pensión que reciben es más baja que la de los hombres (aproximadamente el 61% de la que perciben como media los pensionistas masculinos) y hay muchas más mujeres pensionistas en situación precaria, de pobreza o exclusión: algo más del 70% de quienes reciben las más bajas pensiones no contributivas son mujeres.

Es mucho lo que está en juego y mucho que defender. Las mujeres nos caracterizamos por una fuerza interior que a lo largo de la historia nos ha hecho, individualmente y como colectivo, sobrevivir a situaciones de marginación y de desesperación, algo a lo que aún se enfrentan en muchos puntos del planeta. La conquista de nuestros derechos es guía y ejemplo para mujeres de otros países del mundo, la lucha por su permanencia es una obligación ineludible por ellas y para nosotras.

 

Ester Bueno Palacios 

Presidenta de la Asociación de Mujeres Progresistas

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