Ebueno 80x111 original

Retratos de mujeres

Ester Bueno

Límites y obsesiones

La sociedad que hemos creado llega a la crueldad más extrema en muchas cosas, también en la imagen que fundamentalmente las mujeres tienen que dar ante los otros. Se perdona poco que ellas tengan unos quilos de más y se sigue primando una imagen de pura adolescencia sin observar como positiva la belleza de un envejecimiento pausado y armónico, cuidado y natural.

 

No se trata ya, lo que a lo mejor no sería tan grave, de tener cuidado con el cuerpo para mimarlo y que se mantenga lo mejor posible, porque ha de contenernos hasta el fin de la vida. Es más un “todo vale” para que pervivan rasgos que indudablemente son efímeros.

 

Y esa presión a la que están sometidas las mujeres en este ámbito es también motivo de problemas psicológicos graves, de desarreglos alimenticios preocupantes y de llegar a obsesiones que no ayudan nada a tener una existencia dentro de una felicidad razonable. Parece un asunto baladí, pero no lo es tanto. Si los cánones, el respeto y la posibilidad de acceder, por ejemplo, a un puesto de trabajo, dependen del físico, estamos incurriendo en injusticias desalmadas.

 

Y aquí es verdad que se obedece mucho a lo que se transmite en los medios de comunicación, en películas, en revistas y prensa. Como todo es una cuestión de educación, una cuestión de enseñar la normalidad de tener un rostro o un cuerpo cuidado pero acorde con el paso del tiempo. Las operaciones de estética son razonables si se trata de mejorar defectos, de corregir aspectos que provoquen complejos, incluso de paliar un poco el inexorable devenir de los años. Pero ¿dónde está el límite?

 

Que a las mujeres se nos conduzca a un callejón sin salida en el que te has de meter en una treinta y ocho y plancharte la cara después de los cuarenta, o estás relegada a algunos ostracismos sociales, si se puede expresar así, es más una condena que una solución. Me sorprende que lleguemos incluso a paralizar con toxina botulínica nuestros rostros, sólo con el afán de que no se marquen las líneas de expresión, fruto de una vida de risas y llantos. Me apena profundamente, porque da igual, una mujer de cincuenta años  tiene el aspecto de una mujer de cincuenta años y una mujer de cincuenta años con botox tiene el aspecto de una mujer de cincuenta años con botox, no más joven, sino más estirada artificialmente.

 

¿Cuál es la cuestión? ¿cuál es el punto de inflexión?, creo que como en todo aceptarse como se es, aceptar la realidad de uno mismo, intentando siempre cultivar el cuerpo y la mente. Buscar la alegría en las pequeñas cosas y descubrirse y descubrir en los demás la belleza que les alumbra. Empatizar consigo y con los otros.

 

Y respecto al conjunto social, intentar caminar hacia la armonía de forma individual para que colectivamente se  llegue a espacios comunes. No permitir ciertas actitudes y presionar para que se reconozcan las realidades. Buscar la esencia de lo que se es y no de lo que se parece.

 

Ester Bueno Palacios

Presidenta de la Asociación Josefina Aldecoa. 

Comentarios

fernando 21/05/2015 22:57 #1
la verdad yo era anorexico pero ahora que eh mejorado eh apoyado a muchas personas anorexicas y la verdad chinguen su madre

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: