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Retratos de mujeres

Ester Bueno

La hipocresía social y la utilización de las mujeres

Con toda probabilidad uno de los indicadores más certeros a la hora de determinar el grado de modernidad de un país es la situación en la que se encuentran las mujeres de ese país. Para ello sería necesario medir multitud de parámetros. Empezando por la libertad a la hora de elegir sobre su propio cuerpo y ser, sin ninguna cortapisa, el acceso a la educación en todos sus niveles, continuando por los horizontes de independencia económica, posicionamiento en la sociedad del poder, de la empresa y la política y recalando en los derechos de su ancianidad.

 

En España, nuestro país, existe una curiosa conjunción de factores que alientan a pensar, dentro de este ámbito del que escribo, que somos un país modernísimo. Las mujeres teóricamente tenemos todos los derechos a los que me he referido en el párrafo anterior, pero en la práctica la imagen no es más que un espejismo. En el momento de crisis actual es cuando más afloran esas diferencias, porque son las mujeres las que se llevan la peor parte, porque siguen siendo ellas las que renuncian a su carrera profesional  para cuidar a los hijos o mayores, porque son ellas las que si trabajan fuera de casa siguen asumiendo la mayor parte del trabajo de dentro y porque el sistema de patriarcado está tan profundamente enraizado en nuestro país que parece misión imposible variarlo.

 

Sin embargo la hipocresía generalizada tiende a tapar esa realidad. No nos gusta, a nadie, dar la imagen de una sociedad antigua y caducada, y hacemos emblema de casos excepcionales para tratar la parte por el todo. Por ejemplo y según datos del propio Gobierno, “existe un escaso peso de las mujeres en las empresas cotizadas: 54 frente 500 en IBEX35. Un 10,8%. Los datos arrojan que las mujeres en los Consejos de Administración de las Sociedades Cotizadas representan sólo el 9,2% habiéndose producido, no obstante, un ligero incremento frente al 8,1% de 2008. En las empresas IBEX35 este porcentaje llega al 8,7% siendo, en la actualidad 44 el número de consejeras existentes en los Consejos de Administración de las empresas más importantes de España, frente a los 463 consejeros que en la actualidad existen”.

 

Si buceamos un poco en la política también nos encontramos una tendencia similar, aun cuando las candidaturas cumplen el principio de paridad exigido, los hombres siguen ocupando mayoritariamente los primeros puestos de las listas electorales y las mujeres están situadas en los lugares de más difícil acceso, lejos de las posiciones seguras.

 

Otro de los caballos de batalla es la brecha salarial que según el último informe de UGT, lejos de disminuir ha aumentado. Las mujeres ganan de media 22,55% menos por hacer el mismo trabajo y la diferencia aumenta considerablemente porque las mujeres acceden a más contratos a tiempo parcial y los hombres optan más fácilmente a los complementos por disponibilidad total, horas extraordinarias, etc. Es obvio que esa disponibilidad total en la mayoría de ocasiones sale de la dedicación de la mujer a la familia y a cubrir  los aspectos de protección social de su entorno..

 

Todo esto ha de llevarnos a la reflexión de si la utilización de las mujeres como escaparate para mostrar la supuesta modernidad de nuestra sociedad ha de ser permitida o si por el contrario hemos de comenzar no sé ya qué número de revolución para hacer visibles las desigualdades y apostar por nosotras.

 

Ester Bueno Palacios

Presidenta de la Asociación Josefina Aldecoa

Comentarios

Sr X 22/06/2013 13:05 #1
En cuestión de competencias las mujeres pueden ser tan o más competentes que los hombres sin problema, pero no se trata de eso. Los tios que dirigen una empresa tratan con gente de otros paises que, guste o no, toman más enserio a un hombre que a una mujer (lugares donde no pasa esto: contados). Luego a los clientes te los llevas de cena, a fiestas, a partidos, a eventos, a sitios donde igual es más conveniente aparecer con un hombre que con una mujer (más si estas casado). Alguno se puede alarmar, pero ya no es solo apariencia, sino que, además, dos hombres siempre se van a entender mejor y siempre podrán encontrar más cosas en común que con una mujer. Que conste que no digo que me parezca bien, solo doy una información, puede que sea una realidad algo machista, pero tenéis que entender que la mentalidad de el mundo no se cambia de la noche a la mañana. Y sobre los sueldos, se llama riesgo, pues una mujer tiene más riesgo de faltar o no rendir que un hombre. En mi opinión me parece una pena que el ser familiar y tener responsabilidades más allá del trabajo suponga una disminución de sueldo y oportunidades. Pero soy optimista y pienso que ya se irán cambiando estas cosas y conseguir no ser unos dinosaurios de mentalidad.

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