Gisele touceda original

Renglones torcidos

Gisele Touceda

En el ojo del huracán

“¿Tenemos todo prohibido, salvo cruzarnos de brazos?” El FMI habla, la CE aprueba y España acata…

El FMI “propone” a España una bajada de los sueldos del 10% para la creación de empleo y dos días después Olli Rehn (Vicepresidente Económico de la Comisión Europea) se “suma” a la propuesta, ¿Y España? ¿Cruzará los brazos otra vez?

 

Creo importante intentar explicar lo que significa esta “devaluación interna” propuesta por el FMI. España, sin moneda propia, ante la actual situación económica de crisis, no cuenta con la ventaja de poder devaluar su moneda, de manera que los sueldos sean más competitivos sin que los trabajadores lo noten. Existe una explicación acerca de la flexibilidad que permite la devaluación de la moneda propia planteada por Milton Friedman (1953) y es tan sencilla como el “cambio horario de verano”:

 

“¿No resulta absurdo cambiar el reloj en verano cuando se podría conseguir exactamente lo mismo si cada persona cambiase sus costumbres? Lo único que se precisa es que cada persona decida llegar una hora antes a la oficina, comer una hora antes, etc.… Pero obviamente es mucho más sencillo cambiar el reloj que guían a todas estas personas, en lugar de que cada persona por separado cambie sus costumbres

 

Así, llevada esta metáfora al mercado laboral, es mucho más fácil que nuestra moneda se devaluara, sin que el trabajador lo note (y al cambio para los inversores extranjeros supondría un ahorro del coste salarial), a que todos nos pongamos de acuerdo en bajar los salarios. Pero estamos en el euro, bendito euro…

 

Frente a la existencia de esta herramienta de ajuste para posibles crisis, parece que todos debemos ir una hora antes al trabajo y comer una hora antes.

 

¿Cree la Troika que los “afortunados” trabajadores estarían dispuestos a sacrificarse aun más con esta medida? Es realmente posible creer que estaríamos dispuestos a ganar menos, después de las medidas austeras que ya hemos soportado (bajada de sueldo, disminución de las indemnizaciones por despido, EREs a tutiplén, subida del IVA, aumento de las tasas universitarias, recortes en sanidad y educación… y paro de contar…).

 

 

Lo que no nos cuentan es que esta medida lleva consigo, también, una disminución de la cotización a la seguridad social y una subida del IVA (nuevamente en el ojo del huracán!!!), ni tampoco nos advierten de que esto nos lleva a una mayor perdida de poder adquisitivo, disminuyendo el esperado aumento del consumo interno, un aumento de la deuda familiar y del bendito déficit presupuestario  (¿puede permitirse el gobierno disminuir los ingresos de la Seguridad Social? ¿El gobierno hace oídos sordos a la bajada de la recaudación tras la subida de impuestos?).

 

AH! Se me olvidaba la contrapartida (“beneficiosa”) de esta medida: esperar que los empresarios contraten más trabajadores, y así disminuir la tasa del paro, contener la inflación; y como consecuencia de todos esto: aumente la demanda interna.  Suena a risa ¿verdad?

 

Ante esta propuesta “incoherente” solo cabe esperar una reacción coherente por parte de quienes dicen estar al frente de este barco. Dudo que los españoles quieran seguir cruzados de brazos, pero hasta que no se borre de la memoria la idea absurda de que nuestra avaricia nos llevo a donde estamos, seguiremos acatando sin más. Mirando hacia otro lado, como si la historia no nos hubiese marcado ya el camino al vacío.

 

 

 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: