Gisele touceda original

Renglones torcidos

Gisele Touceda

Costumbres Vs. Sociedad

Es el Toro de la Vega un reflejo más de la involución de la raza humana, es simplemente un festejo que provoca entretenimiento a quién llama de “tradición” maltratar (literalmente) a un animal de otra especie, es la bandera de quien quiere solo defender “sus” costumbres (entre comillas porque hace más de 1500 años que eso era una costumbre). 

Intento ser lo más parcial y objetiva posible. Es por todos sabido la repercusión que estos y otros “festejos populares españoles” están teniendo; desde una mirada que nunca estuvo acostumbrada a entretenerse de esta manera y que defiende ante todo el amor y respeto por la naturaleza como único ente capaz de crear, modelar y defender este mundo, me veo incapaz de formular una opinión y de que estas repercusiones me sean ajenas.

 

Intento seleccionar las críticas y defensas en torno al asunto, donde en un extremo se encuentran los que lo abordan sin modales y en el otro los que lo defienden sin argumentos.

 

Hoy  el Toro de la Vega provoca actos de repudio no solo en España. Países como México, Uruguay, Argentina, Brasil, Portugal o Ecuador se han manifestado públicamente en contra, lo que lleva a opiniones cada vez más diversas, con perspectivas muy diferentes y con aires de cambio; a líderes de opinión con algo de qué hablar y parodiar; a activistas cada vez más extremistas y a ciudadanos enfrentados entre sí, retrocediendo la historia a épocas muy cercanas al origen de esta “tradición”.

 

Parece que debemos posicionarnos en un extremo u otro del problema, aquí nadie discute ni quiere discutir, aquí todos exigimos que nuestros ideales sean impuestos  al tiempo que defendemos la bandera del progreso, somos anti-todo, somos defensores de los otros para enfrentarnos entre nosotros, decimos no al maltrato mientras comemos un trozo de carne que fue criado y matado con dolor y sufrimiento.

 

 

Y son esas hipocresías, esos extremos irracionales, los que me hacen dudar sobre la capacidad humana de razonar ante ciertas situaciones. Y creer que aún no estamos preparados para el cambio, aún falta mucho camino para eliminar esos “atajos cerebrales” que nos impiden razonar y buscar trayectos alternativos que nos permitan avanzar como sociedad. Y dejo lugar a la madre naturaleza en la esperanza de que sea ella quien nos ayude a heredar lo mejor de cada uno de nosotros.

 

Esta más que claro que eventos tan ancestrales como estas celebraciones “populares” serán prohibidas en unos años (o eso deseo por el bien de nuestra evolución). En ese afán por preservarlo todo (costumbres, tradiciones, propiedades, países, trabajos…) se nos olvida que estamos aquí para seguir avanzando, que somos constante cambio y que es la naturaleza la única con capacidad para matar, porque es la única sabia en todo este asunto.

 

 

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