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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Síndrome del nido vacío: Ese raro silencio en la CASA

Se trata de ese momento que afecta a los padres de alrededor cincuenta años cuando sus hijos se van del hogar, también lo padecen las personas que cuidaban a una persona mayor y la pierden. Afecta fundamentalmente a las mujeres pues muchas han dedicado su vida en exclusividad a la maternidad y a la crianza de sus hijos.

El síndrome del nido vacío, es un sentimiento de soledad generado por la ida de los hijos del hogar. Esta situación hace que los padres se dejen de sentir importantes para sus hijos y se sientan irritables y angustiados.

 

Las personas que lo padecen muchas veces no son conscientes de lo que les pasa y acuden a la consulta del médico por dolencias físicas, aunque suelen delatarse con expresiones como: “la casa está vacía“, “me falta algo“, “hay un silencio inusual“, etc. Es un momento que puede provocar problemas psicológicos.

 

. ¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?:

 

·         Experimenta sentimientos de soledad, una percepción súbita del paso de los años

 

·         El mayor tiempo libre con el que cuenta la persona en la nueva situación es vivido desde la anhedonia (incapacidad de disfrute) y hace que aparezcan sentimientos de inutilidad.

 

·         Surge la apatía.

 

·         A menudo puede ocurrir que los padres den la sensación de querer inquietar a los hijos que se han marchado del hogar, creando una preocupación en ellos que es sin duda un reclamo de atención.

 

 ¿Qué se puede hacer para afrontar este tipo de sentimiento de vacío?: Ver esta etapa como un periodo de creciente libertad y posibilidad de autodesarrollo.

 

1 Nueva perspectiva de la situación. Muchas veces la relación con los hijos mejora cuando éstos ya no están en casa. Otro aspecto es el tiempo con el que ahora cuentas para dedicarlo a proyectos nuevos.

 

2 Refuerza tu pareja. Es momento de recuperar las actividades en pareja que se han ido progresivamente dejando en un segundo plano a favor de los hijos.

 

3 Habla del tema. Poner en palabras tus sentimientos, es el primer paso para mejorar.

 

4 Actividades placenteras. A lo largo de la vida, las personas siempre sienten el deseo de realizar determinadas actividades que les generan placer, pero las exigencias diarias, en ocasiones, hacen que éstas se vean postergadas. Haz una lista de todas aquellas actividades que te gusten y ponte en marcha para comenzar a hacerlas.

 

5 Realiza deporte. El ejercicio físico es muy bueno para la salud y te ayuda a relajarte. Sal a caminar todos los días durante 30 minutos, te sentirás mejor.

 

6 Cuidado personal. No te abandones, ni te dejes estar. Debes procurar un adecuado cuidado personal, hoy tienes tiempo para hacerlo. Es importante que vuelvas a adoptar el rol de mujer, además del de madre.

 

7 Estimula la independencia. Es importante que tus hijos sepan que tú los apoyas en este nuevo proyecto. Evita invadir su nuevo hogar o su vida con visitas o llamadas continuas. Debes dejarlos crecer, acompañarlos y disfrutar con ellos esta nueva etapa de la vida. Saber “estar ahí” para cuando os necesiten, sabiendo incluso que habrá etapas en que estén más despegados y nos llamen menos.

 

8 Compra una mascota. Si lo puedes atender.

 

9 Enriquece la relación con tu hijo. A medida que pasa el tiempo, la relación con tu hijo cambiará positivamente. La madurez de ambos fomentará otro tipo de comunicación más rica. Nunca dejarás tu rol de madre, tus hijos estarán ahí para ti. Será una relación entre adultos, sana llena de respeto y cariño

 

 

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