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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

PEDAGOGÍA DE BARRIO

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Los padres tienen problemas con la educación de sus hijos, los maestros pagamos los errores de los padres y, tanto unos como otros, nos sentimos muchas veces impotentes ante estos pequeños tiranos. Mientras la pelota de “quién es el responsable de este problema”, va pasando de unos a otros sin que los niños sean educados correctamente.  

Los padres van educando con zig zageos, pasando del grito al abrazo sin fundamento ni conocimiento. La mayoría de ellos viven con un complejo de culpabilidad por el poco tiempo de calidad que dedican a sus hijos, por ello se sorprenden cuando en el colegio les informan de sus actitudes. Para sobrellevar este complejo de culpabilidad, los padres reaccionan comprando de todo a sus hijos -pero olvidan que a los hijos no se les compra-, o defendiéndoles frente cualquier frustración escolar.

 

¿Qué es lo que falla? Probablemente, todos tengamos una parte de responsabilidad, pero hoy prestaremos atención a la labor de los padres. La gran mayoría de padres no saben cómo  educar a sus hijos, pero tampoco tienen medios para saber cómo hacerlo; los buenos libros sobre educación no suelen estar a su alcance, ni por tiempo ni por conocimientos, por ello se hace necesario difundir: una PEDAGOGÍA DE BARRIO que haga frente a la PEDAGOGÍA DEL MARUJEO, necesitamos extender unas “recetas sobre educación” fáciles de asimilar por los padres que equilibren una serie de creencias erróneas sobre educación que pasan de boca en boca cuajando como verdades universales.

        

 

La Pedagogía del marujeo, a la que opongo mi Pedagogía de barrio, es aquella que recoge todo el cúmulo de malos hábitos pasados de boca en boca, y otros de nueva cosecha: con una bofetada se arregla todo, mimos sin ton ni son.. Educación a gritos, aparcamientos en TV y videoconsolas, para ser buen padre tengo que defender a mi hijo frente a los maestros, no puedo con mi hijo ya desde los 3 años, o incluso antes, los tiempos están cambiando y hay que permitirles mayor libertad a menor edad, …  Esta pedagogía de marujeo, se convierte a veces en la pedagogía del péndulo, pasando del consentimiento total a la bofetada, creando un desconcierto total en el niño

        

La Pedagogía de Barrio debe acercar con palabras asequibles a todos, aspectos como: El éxito de la educación reside en un equilibrio entre cariño y normas, pero hay que saber cuándo, cuánto y cómo de cada uno de ellos se debe aportar, es decir no se puede dar cariño a un niño que la acaba de liar en el colegio y ha sido corregido por el maestro, ni ser severo con un niño que sus llamadas de atención demandan cariño. Otros aspectos serían:

        

·   Cuide las necesidades de su hijo : sueño, alimentación, cariño, diálogo, tiempo de calidad con él, sino se llevará sorpresas.

 

·   Sea un buen modelo que imitar, los niños aprenden más de lo que ven que de lo que oyen. Recuerdo a una madre diciendo al niño pero eres “Tonto” por qué le has insultado. No digamos a un niño que no se pega pegando y no se grita gritando. Los niños no son de una determinada forma “por casualidad”…

 

·   Si da un cachete a un niño aprenderá:  “si estás furioso, pega”. Pegar a un niño es reconocer nuestra impotencia.

 

·  No culpen a los otros de la mala educación de sus hijos. (Un día un sobrino mío rompió un tiesto, y empezó a decir “por tu culpa por tu culpa, cual fue mi sorpresa al salir y ver que estaba solo, entonces empezó a decir uy, uy, uy.” En muchos casos nuestros hijos son los generadores de broncas y no las víctimas). El primer paso para mejorar la educación de su hijo es reconocer y aceptar cómo es.

 

·  Los niños necesitan padres siempre, y no se debe dejar de serlo ni a los 12, ni 14 ni 18. Sobretodo nos necesitan en los momentos difíciles.

 

·   Hágale notar frecuentemente las cosas que hace bien.

 

·   Hay cosas que no se negocian, hay que cumplirlas. Las normas deben ser claras. Les cuesta aceptar los límites si saben que a nosotros nos cuesta imponerlos.

 

·   Su hijo es el mejor del mundo, si rompe una norma, hay que enseñarle, pero sigue siendo el mejor. El enfado no excluye amor.

 

·  No ceda ante todo lo que le pida su hijo, ni le compre todo lo que se encapricha. Si le damos todo a un niño, le intoxicamos.

 

·  No vale tener paciencia durante 10 minutos y perderla en el 11, es como conducir bien toda la vida y distraernos en un segundo y tener un accidente. Hay que tener paciencia cuando perdemos la paciencia.

 

·  El castigo para ser eficaz debe ser inmediato, equilibrado (no una descarga emocional) y que entienda el niño por qué se le castiga. No obstante hay otras maneras de corregir conductas como obviar, reforzar lo positivo, premiar. Que tienen mejores efectos.

 

·   Dejar que el niño se valga por sí mismo. Principio de negligencia benigna: dejar cometer sus propios errores.

 

·  Hablarles con frases cortas, evitar los sermones, cuanto más hablamos menos nos escuchan.

 

·  Centrarnos en la necesidad del niño y nuestra más que en parecer buenos padres, cuando estamos en público sentimos una presión adicional, acerca del comportamiento de nuestros hijos que ellos saben utilizar.

 

·  Darle oportunidad de rectificar y saber hacer las paces.

 

·  No exagerar el peligro cuando no es para tanto, les sembramos miedos.

 

Comentarios

Fernando Fradejas 12/11/2013 23:14 #1
Un diez, muchas gracias por esta columna.

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