Juan carlos lopez original

Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Los hijos de la crisis. Una oportunidad para crecer

De padre a padre, desde esta “Tribuna” que se me brinda, pretendo contaminaros, a todos los que se dejen, con  este virus con el que estoy infectado: El virus del entusiasmo por la Educación y por la Vida.

Nos está tocando vivir una etapa difícil para la que no estamos aún preparados. La situación económica actual es muy diferente a la de hace tan solo tres o cuatro años. Ha sido un cambio muy rápido y casi no hemos tenido tiempo de adaptarnos. Y a todas las familias nos está afectando de una u otra manera este cambio. En algunos casos, en los que de pronto ya no hay ingresos, la situación se ha tornado muy difícil, al querer dar a los tuyos lo mínimo y no saber cómo. Pero para otra gran mayoría, en la que lo básico está cubierto y es sólo “los múltiples accesorios de los que nos habíamos rodeado últimamente”, los que se tambalean, propongo aprovechar esta nueva situación para sacar un aprendizaje para la vida. Para ellos dirijo este artículo.

 

Nuestros niños y adolescentes han vivido una época de despreocupación propia de su edad y a veces, una  irresponsabilidad traspasada por sus padres: el dinero salía con facilidad de los cajeros automáticos instalados en las calles, todo capricho era satisfecho rápidamente sin que el premio requiriera de ningún esfuerzo previo. La permisividad ha arrasado con cualquier convicción sólida en el proceso educativo y ha instalado en sus mentes la idea de que todo era fácil, divertido y, sobre todo, posible: ropa de marca, juguetes, dinero para ocio, viajes, accesorios tecnológicos de última generación… lo han tenido todo en una orgía consumista y absurda que ahora es preciso reconducir debido a la nueva situación.

 

No es posible que la primera comunión de un niño se convirtiera en una competición de obsequios impropiamente caros, ni que los alumnos de secundaria manejaran teléfonos móviles de última generación cuyo precio equivale al salario mínimo interprofesional.

 

Todo esto ha cambiado y ahora es preciso explicárselo a los niños. Hay que hacerles ver que la felicidad no reside en el consumo desbocado, que no se puede tener todo y que es preciso trabajar, estudiar y esforzarse si se quiere tener un futuro confortable. La austeridad puede ser beneficiosa. Hay que hablar con nuestros hijos sin demora para explicarles todo  responsablemente.

 

Pero no podemos olvidar que este momento en el que vivimos es SU INFANCIA,  que no van a tener otra y que ellos no tienen la culpa ni de la caza de elefantes, ni de la nacionalización de Repsol, ni de la prima de riesgo, ni de la Deuda Pública. Este es su tiempo y el nuestro. Por ello hay que intentar ser optimistas, inteligentes y sobretodo:

 

No podemos transmitir nuestra angustia a nuestros hijos, debemos intentar que en nuestra casa, el cariño y la sonrisa estén presentes. Hacerles ver que se puede vivir controlando los gastos y por ello no hay que perder un ápice de bienestar sentimental, que es realmente el importante. Unos padres lo son, y se ganan el cariño y el respeto de sus hijos, por los valores que les inculcan y el ejemplo que les dan. No hace mucho tiempo, se era feliz con poco y compartimos lo que había sin frustraciones por no llegar a metas que no nos correspondían. En el fondo, nada ha cambiado. 

 

Suplir las carencias económicas, con imaginación: si no tengo dinero, pero tengo tiempo, podré jugar con los niños, hacer los deberes con ellos, hacer juntos un pastel… La crisis nos puede unir, nos puede ayudar a simplificar.

 

Debemos hacer ver al niño cuándo un producto es necesario y cuando se puede prescindir de él, y dentro de los productos necesarios, aprender que no siempre la marca más conocida es la mejor.

 

Sin duda empezarán a valorar más lo que tienen que cuando lo obtenían sin apenas esfuerzo.

 

Y nosotros los adultos también podemos intentar ver aquello positivo que poseemos: ¿tienes hijos? ¡Qué suerte!, hay gente que no puede tenerlos.

 

¿Están sanos?, ¡Qué suerte!, hay quien los tiene en el hospital

 

¿Te quieren? ¡Qué lujo! Seguro que tu también a ellos. Házselo saber.

 

No les metas miedos que no pueden racionalizar. Usa la crisis para motivarlos en su preparación, en sus estudios. No veas los telediarios delante de ellos, es más, no los veas: La prima de riesgo, las deudas…., son cosas que la mayoría no entendemos pero que por el tono con el que nos lo dicen, nos crea malestar. (Y a los que sí saben o parece saber de economía, les vendría bien un poco de psicología, y saber el daño que están haciendo con sus declaraciones, que tomen nota los medios de comunicación.)

 

Si es preciso en un momento determinado, no poder darle algo al niño que antes si podíamos, explícaselo, pero déjale claro que el cariño, el tiempo y el juego con papá nunca le faltarán y háblales con esperanza de que es una situación temporal transitoria, en  breve cambiará y créetelo. Recuerda como decía Antoine de Saint Exupery que  “El hombre se descubre cuando se mide contra un obstáculo”,

 

Recuerda que podemos aprender junto con nuestros hijos:

-     a ahorrar,

-     a disfrutar del ocio familiar,

-     a tener la “visión del águila”, que ve todo desde lo alto con otra perspectiva y que nos muestra que todo pasa, y que todo pasa para bien aunque nos cueste verlo en los malos momentos,

-     aprender a consumir marcas blancas,

-     a aprovechar más la energía, la luz y el calor,

-     a racionalizar el gasto,

-     a no comprar dejando caducar la comida en nuestra despensa

 

Si ésta crisis sirve para que reconduzcamos la ruta errónea en nuestra trayectoria vital como familia, si propicia la recuperación de los valores y la importancia en la educación entendida como un concepto integral, al menos habrá tenido un aspecto positivo. Ellos, los niños, lo van a entender. Ahora hace falta que nosotros ejerzamos por una vez de adultos y sepamos explicárselo. Ése es nuestro reto... desde la seguridad de que de ésta salimos, pronto y fortalecidos. La crisis nos puede quitar el dinero, pero que no nos robe la infancia de nuestros hijos

 

TODO ESTÁ EN EL ESTADO MENTAL

 

Si piensas que estás vencido, lo estás

Si piensas que no te atreves, no lo harás;

Si piensas que te gustaría ganar,

pero crees que no puedes, no lo lograrás;


Si piensas que perderás, ya has perdido.
Porque en el Mundo, comprenderás
que el éxito comienza con la Voluntad del Hombre.

 

Todo está en el estado mental.

 

Porque muchas carreras se han perdido
antes de haber corrido;
y muchos cobardes han fracasado
antes de haber su trabajo empezado.
Piensa en grande y tus hechos crecerán;
Piensa en pequeño y quedarás atrás;
Piensa que puedes y podrás.

 

Todo está en el estado mental.

 

Si piensas que estás aventajado, lo estás;
Tienes que pensar bien para elevarte:
Tienes que estar seguro de ti mismo
antes de intentar ganar un premio.

 

La batalla de la vida
no siempre la gana el hombre más fuerte
ni el más ligero,
Porque tarde o temprano,
el hombre que gana
es aquél que cree poder hacerlo.

 

Dr. Christian Barnard

 

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