Juan carlos lopez original

Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Hasta los mismísimos

Pues sí, por más que he querido suavizar el título, no he podido, ¡¡¡hartos!!!, es como estamos los maestros. Me voy a presentar por si alguien quiere encuadrar mi opinión. Soy maestro, he ejercido durante 24 años, licenciado en Ciencias de la Educación y Doctor en Pedagogía, autor de 17 libros sobre educación y un porrón de artículos y conferencias sobre el respecto, y sobre todo soy un enamorado de la educación, de los que se sienten privilegiados, ahora que saben quién soy, ahí va mi opinión.

Llevo a mis espaldas , la LODE, la LOGSE, LA LOPEGCE, LA LOE, LA LOCE, la LOMCE y La madre que las parió a todas.  Así no puede ser , nos bajamos muchas veces de la bici y así no llegamos a ninguna parte.

 

Tengo la costumbre de leerme las leyes Educativas y los Decretos que la desarrollan, aunque me tome mi tiempo para ello. Y miren según leo el decreto que desarrolla el curriculum de la LOMCE en Primaria, me indigno más. ¡Cómo es posible hacer algo tan malo y tan fuera de lugar y tan ininteligible! ¡A quién va dirigida!

 

Miren, un ejemplo para que vean de que hablo: en los contenidos específicos de Primero de Primaria  en el área de inglés ( los contenidos es lo que se debe enseñar) dicen textualmente, en uno de los dos contenidos que propone para los textos escritos: “Inferencia de significados a partir de la comprensión de elementos significativos”. ¿Alguien me puede decir qué debo enseñar?, porque mi formación no da para entenderlo.

 

Esta ley lo adorna con palabras como, estándares de aprendizaje, o rúbricas, no les voy a explicar todo. Solo les diré que es una rúbrica, una rúbrica es una especie de quiniela para evaluar a los niños, pero habría que hacer 5 o 6 rúbricas por lección más las de actitudes, más las de competencias , multiplicado por 20 alumnos, unas 300 rúbricas por lección en un tutor que imparta 4 asignaturas en Primaria ( Matemáticas, Lengua, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales)  unas 1200 rúbricas por lección. Vamos que no haría otra cosa que rubricar, sin tiempo para dar clase.

 

Pero, y eso ¿cómo mejora la enseñanza?, pues de ninguna manera, dado que igual que en medicina el análisis no cura, cura la medicina prescrita o el tratamiento, en Educación , no cura la evaluación, sino la metodología.

 

Y claro que hay que evaluar, pienso que todo lo que no se evalúa se devalúa, pero no estar todo el día evaluando.

 

A esto, hay que añadir el poco espíritu critico y falta de valentía en los órganos Educativos intermedios, y me refiero a la Inspección. Miren, lo siento mucho, cuando uno lee estas cantidad de sandeces, aunque sea en la Ley, se tiene que rebelar.  Y decir basta ya. Y no ir por los colegios, presionando para pedir unas programaciones, que no son más que OP, es decir Otro Papel. Hace poco, hablaba con dos compañeras de distintas provincias y me comentaban, “Juan Carlos, nos distraen de dar las clases”. La otra compañera,  fue más allá y me decía, “Juan Carlos, sabes que me encanta la enseñanza, pero me voy a jubilar un año antes de lo previsto, pues no aguanto más tanto papel sin sentido”.

 

Alguna reflexión más, por un lado , las leyes deberían ir firmadas por su autor para saber a quien dirigir nuestra crítica. Y es que con la gran cantidad de mentes tan bien amuebladas que hay en educación, ¿Quién demonios hace la ley? ¿y por qué no preguntan a los que estamos en el aula? Y no vale pasar 330 folios un viernes para el lunes dar el veredicto, ah, y eso 30 días antes de publicar la ley.

 

Otro punto, revisemos el trabajo de los inspectores, con la labor tan importante de conexión entre buenos docentes que podrían hacer. ...¡Que se dejen de papeles!, y vayamos al aula. ¡Ah! claro, muchos de ellos ya no se acuerdan ni como es un aula y la tienen miedo. ¿cómo puede evaluar un inspector de FP un colegio de Primaria? Un poco  humildad, que para aprender se puede preguntar, y escuchar. Y También a los docentes.

 

¿Qué nos hace falta en Educación?, primero que nos dejen en paz de Leyes, y más leyes. Luego simplificar, simplificar la ley: Objetivos, contenidos y como enseñar y evaluar y punto. Es decir, solo hay que saber qué queremos ( estaríamos muy  encaminados si conseguimos las competencias básicas) y muy resumidamente sería: enseñar a los niños a leer, escribir, hablar, relacionarse, pensar y razonar, trabajo colaborativo, creatividad ( haciendo 10 ejercicios iguales no se consigue la creatividad)  y a ser buenas personas, cuidando su físico, y usar de manera inteligente internet. Y se acabó.

 

Ver qué queremos enseñar: serían los contenidos, y aquí decir nuevamente que necesitamos simplificar y limpiar los currículos y los libros de muchos contenidos inútiles que solo valen para atiborrar mentes y desmotivar al alumnado. Y ,evaluar de manera sencilla, para establecer pequeñas correcciones de “volante” por si nos torcemos.

 

Y lo más importante , necesitamos mejorar la metodología, es  la clave.

 

Para todo ello hace falta reformar notablemente la formación de los nuevos maestros, reciclar metodológicamente  a los que están ejerciendo, ( nadie se queja de la desaparición de una formación continua de calidad, ya que los Centros de formación del profesorado se han convertido en satélites burocráticos de la administración) No podemos seguir enseñando como si los ordenadores e internet no existiese. La memorización ha de ser más selectiva, si no quiere convertirse en inútil.

 

Y por supuesto, un cambio en la modalidad de acceso, comenzando por una entrevista a los futuros maestros y profesores que impida que entre cualquiera que vaya a manchar el nombre de una profesión tan loable e importante como la nuestra.

 

Hace poco leía un excelente artículo en el periódico Escuela, sobre Pedagogías clandestinas, de María Acaso, y estoy totalmente de acuerdo: hay que innovar sin permiso, hay que dar bien las clases pasando de las leyes, hay que seguir mintiendo a los inspectores si fuese preciso para hacer bien nuestro trabajo.  Y dirigirnos a una contrapedagogía que va en la línea de los Jesuitas de Barcelona y su Proyecto Horizonte 2020.

 

Pues sí , hasta los mismísimos, pero mientras mis alumnos de 5 años, me sigan despidiendo con la pregunta de ¿Mañana venes, Teacher? O ¿Y ya te vas? Yo seguiré en la brecha.

 

 

 

Comentarios

Daniel 13/10/2015 19:16 #3
Bien Juan Carlos, como siempre en la brecha. No te desanimes y continua con tu crítica al sistema. Tienes toda la razón y tu lo sabes. Todos los sabemos.
Valverde 06/10/2015 21:35 #2
Es todo un sinsentido, hay descoordinación en todos los estamentos, los maestros están desorientados, hacen lo que pueden y como pueden, yendo de un lado para otro como pollos sin cabeza. Tenemos pizarras, ordenadores, pero, como bien dices, se sigue enseñando igual, se sigue usando la misma metodología. Hay que trabajar en grupo, trabajo colaborativo...Por este camino es por donde debemos ir y no por tanto papeleo y tanta programación y tantas leyes.
Gonzalo 06/10/2015 15:41 #1
Se puede decir más alto pero no más claro.Atinadas palabras.

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