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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Frases comentadas

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Vamos a recoger todas esas frases que nos dicen nuestros hijos, y vamos a intentar “destapar” lo que esconden.

“Papá, en este examen sólo han aprobado dos”. ¡Vaya, qué casualidad!..., y digo yo: ¿a que tú no eres ninguno de esos dos? Lo malo, es que si hablamos con otros padres rápidamente podemos comprobar que esos dos se convierten en diez rápidamente. Pero los padres estamos demasiado ocupados para investigaciones, y nos resulta más cómodo creernos lo “injusto y duro” que suele ser el maestro.  No estaría de más ir de vez en cuando a hablar con el maestro y conocer otra versión diferente a la de nuestro hijo. La respuesta del padre inteligente, sería: “Pues mira,  yo te quiero igual, pero mira a ver si la próxima vez lo puedes hacer mejor y  ser uno de esos dos”.

 

“Con un cinco soy la nota más alta de clase”. Esta es la versión del “que era listo”, venido a menos, de la versión anterior. Respuesta recomendada: “ ¿Crees que podríamos analizar dónde hemos perdido cinco puntos y la próxima vez hacerlo mejor?”.

 

 

“Todos se quedan hasta más tarde, a todos les dejan más rato”. Es una versión muy parecida a la “mentirijilla” anterior. Claro que, aquí si que los padres suelen indagar más y se destapa rápidamente el desaguisado, pues eso mismo dice cada uno en su casa. La respuesta inteligente: “Hijo mío, nosotros no nos movemos por lo que hacen los demás, sino por lo que consideramos conveniente para un niño de tu edad, con los valores de esta casa, según vayas creciendo y nos vayas demostrando tu responsabilidad iremos aumentando la hora”.

 

“ A los demás les dan más dinero”, “todos tienen un i-phone”, “Todos van a la excursión”. El uso del “Todos” como argumento es algo muy manido entre los hijos. Una buena respuesta completando la del apartado anterior sería, “ Hijo, recuerda que nosotros no nos movemos por lo que hacen todos”.

 

 

“En el examen ponen cosas que no lo hemos dado”. Esta es la respuesta ideal cuando no se ha estudiado, o no se ha estudiado todo. Respuesta del padre: “ Hijo crees que si estuvieses un poquito más atento en clase, sería posible detectar lo que la maestra considera importante y lo que no?”

 

 

“Me tiene manía”. Sí, normalmente a los que son mal educados, hablan sin respeto, molestan a los compañeros, no trabajan ni dejan trabajar, ponen zancadillas… No suelen caer muy bien a los maestros.  Y aun así, y cumpliendo con su deber, son muchos los docentes que no cejan en su empeño de educar a estos alumnos, aunque sea contracorriente. Respuesta del padre: “ ¿Crees qué hay algo que tu haces que pueda molestar al maestro?, ¿si tu fueras el maestro con un alumno como tú sería fácil dar clase?”

 

“Es que a ese le tienen enchufe”. Es la parte dos de lo anterior, pues sí, los alumnos respetuosos, educados, que participan en clase, solidarios, que trabajan y dejan trabajar, que se dirigen con corrección a los maestros y a su s compañeros... suelen caer bien. Y no quiere decir esto que sean “sumisos al sistema”, no, sólo hablamos de que sepan dirigirse a los demás con respeto y educación.

 

Respuesta del padre: “¿Cuál crees que es la diferencia de comportamiento entre ese compañero y tú?” ¡Ojo! Pues nos podrían responder: “La diferencia está en sus padres”

 

“¡Jo!, ¡Siempre a mí!”. Si es cierto, a los más gritones, a los más “gesticulones” sin sentido, a los que van por libre haciendo lo contrario de lo que se debe hacer en clase, a los que se levantan cuando quieren y por el camino a su asiento van tirando las cosas de las mesas de los demás, o pegándoles puntapiés,  a esos , les cae  siempre la china. Repuesta del padre listo: “Hijo mío, en la mili me enseñaron que no debes ser ni el más listo ni el mas tonto, intenta pasar desapercibido”

 

“Es la primera vez que se me olvida”. Si puede que a ti sí, pero a mí como maestro no, porque lo llevo anotado, y hoy es el quinto día que no traes la tarea.

 

Respuesta del padre: “¿Podríamos anotar las cosas en la agenda, al llegar a casa  revisarlo, y preparar la mochila por la noche?”

 

“Empezó él”. Esta frase muchas veces va acompañada de la frase por parte de los padres “ A mi hijo le pegan, pero mi hijo empuja sin querer”. Respuesta del padre inteligente: “Hijo mío, la violencia es el arma de la ignorancia, no la uses nunca” y cuando se te acaben los recursos de las palabras, solo queda la palabra más inteligente de todas: IR-SE.

 

“Yo no he sido” Ésta suele ir seguida de la búsqueda de un culpable, y normalmente se hace un rápido escaneo de quien es el alumno más apagadillo, el que menos recursos asertivos tiene, para echarle a él la culpa. Muchas veces esta respuesta surge cuando aún no ha dado tiempo siquiera de hacer la pregunta, lo cual es una manera de  autodelatarse el propio niño.

 

“Que se lo digo a mi padre”, pues díselo hijo mío, pero recuerda que cuando te echen del trabajo, esa respuesta ya no te será válida. Respuesta del padre inteligente: “Hijo mío, en la vida te encontraras injusticias, cosas que no te gusten, pero no olvides siempre respetar a todos, sobre todo, si es un adulto, un maestro, un jefe, o alguien que tenga la sartén por el mango”.

 

 

 

 

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