Juan carlos lopez original

Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

El cuenco

Había una vez un pobre viejo que no veía apenas, tenía el oído muy torpe y le temblaban las rodillas.

Cuando estaba a la mesa, apenas podía sostener su cuchara, dejaba caer la copa en el mantel, y algunas veces, escapar la baba. La mujer de su hijo y su mismo hijo estaban muy disgustados con él, hasta que, por último, le dejaron en un rincón de un cuarto, donde le llevaban su escasa comida en un plato viejo de barro.

 

El anciano lloraba con frecuencia y miraba con tristeza hacia la mesa. Un día se cayó al suelo, y se le rompió el plato que apenas podía sostener en sus temblorosas manos. Su nuera le llenó de improperios a los que no se atrevió a responder, y bajó la cabeza suspirando. Le compraron un cuenco de madera, en el que se le dio de comer a partir de ese momento.

 

Algunos días después, su hijo y su nuera vieron a su niño, que tenía algunos años, muy ocupado en reunir algunos pedazos de madera que había en el suelo.

 

 -¿Qué haces?- preguntó su padre.

 

 - Hago un cuenco – contestó-, para dar de comer a papá y a mamá cuando seáis viejos.

 

El marido y la mujer se miraron por un momento sin decirse una palabra. Después se echaron a llorar. Volvieron a poner al abuelo a la mesa; y comió siempre con ellos, siendo tratado con la mayor amabilidad. 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: