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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Carta abierta a José Antonio Marina

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¡Enhorabuena! Sinceramente, me encanta escucharle y leerle. Por su cordura, su conocimiento de la enseñanza y sus propuestas. Y ¡hacía tiempo que no hablábamos tanto de educación en los colegios! Vaya regalo de debate educativo nos ha dado.

Pues sí, claro que hay buenos y malos docentes, a pesar del revuelo generado.  A los que critican esta propuesta, les pondría a uno de estos malos docentes a trabajar con sus hijos.

 

Aun espero un análisis realista, valiente y con soluciones de muchos de estos “agentes” que critican sus propuestas. Y voluntad de sentarnos a hablar para mejorar dejando aparcadas nuestras ideologías. Y que sólo tengamos un fin: mejorar la educación.

 

Yo, a la propuesta suya de atraer a los mejores, añadiría otros dos puntos: uno, crear mecanismos para que ningún mal docente se introduzca en esta profesión y  otros para que cuando se haya introducido alguno, se le pueda separar.

 

Y claro, como dice Vd. Los buenos docentes no son los que aprueban o dejan de aprobar.  Y de la misma manera que todos sabemos si un docente es bueno o malo, y todos tenemos las preferencias de los docentes para nuestros hijos, sí se puede generar un sistema para que lo evalúe.

 

Y por supuesto que nos debemos ver trabajar unos a otros, en el aula, y tener coteaching o dos maestros en un mismo aula. Y coincido con Vd. que en cinco años podemos ponernos mucho mejor.

 

Por supuesto, escucharle nos ilusiona, por fin, por primera vez en muchos años.

 

Y también creo que quien piense que el problema de la educación es la religión no pisa la escuela desde hace mucho. A los que estamos en el aula “nos importa un pito”, si se da religión o no, tenemos muchos más problemas diarios que resolver.

Que alguien me diga ¿cuántas discusiones a causa de la religión hay en su cole?

 

¡Ojalá le dejen trabajar ¡ y finalizar su labor. Pues será en beneficio de todos los que trabajamos en educación.

 

Yo aportaría mis propuestas:

 

Mejorar la formación inicial, docentes de universidad en contacto con aula. Visitas obligadas a centros pioneros.

 

Formación continua presencial y de calidad: Vd. lo dice muy bien, había muy buenos cursos, y otros de relleno. Hoy día los centros de formación son meros satélites burocráticos de la Administración.

 

 

Oposiciones : para que entren los mejores,  con un test psicológico e incluso una entrevista ( seguro que habrá gente objetiva y preparada para hacerlo).

 

En la enseñanza de inglés: desgramaticalizarla definitivamente, nativos en los centros apoyando a los mejores maestros, pero siendo estos los que indiquen el camino con el arte de ser maestro

 

Empezar las clases 15 minutos antes, como se hacen en países como Japón  (ellos van mucho antes)

 

Limpiar  de contenidos inútiles los currículos

 

Regular deberes con sentido común

 

Papeles pocos y simples. Desburocratizar la enseñanza. ( lo que ha hecho la última ley con los estándar de aprendizaje y las rúbricas, es para meter alguno entre rejas)

 

Ordenadores en el aula con soporte de mantenimiento. Pero sin olvidar que trabajamos con personas, y que nuestros colegios tenemos piojos, mocos, rabietas, y no tenemos tablets. Que el ordenador no desplace a la educación.

 

Inspección útil y preparada en la práctica, sin miedo al aula y con un  catálogo de buenas prácticas, para servir de nexo entre los mejores.

 

Alternativas prácticas para alumnos que no pueden con el currículo oficial, y mucho antes de la diversificación actual.

 

 

Psicoterapia en los colegios: un niño que con problemas de separaciones, muertes, etc.. no puede ser tratado una vez al trimestre por los servicios oficiales.

 

Plan de acogida de emigrantes

 

Escuela rural efectiva, no de cara a la galería, tres niños condenados en un aula, lo siento mucho, no tiene sentido . Y seis maestros para tres niños, es una aberración.

 

La verdadera revolución que necesitamos es una revolución metodológica, ¡A por ella!

 

 

Lo dicho Querido Sr. Marina, adelante y buena suerte, pues será la nuestra.

Comentarios

paqui 18/11/2015 17:08 #3
Totalmente de acuerdo. Menos burocracia y más formación, pero formación real, formación que ilusione y no que alimente esa burocracia. se están creando maestros de despacho, que rellenan muchos papeles y que están tan quemados que miran el reloj para desconectar de la escuela. Esto es lo que se está consiguiendo. Maestros hechos un lío que no sabemos adónde acudir, que ya no sabemos por dónde meter mano a las programaciones, que son algo tan fácil y las están complicando tanto... Maestros que estresamos a los alumnos y alumnas porque estamos estresados, Maestros deseando de jubilarse, que no contagian ilusión porque no la tienen. Solo me queda dar las gracias, gracias a los políticos que lo están haciendo tan bien, a las agencias de calidad que miden tanto y no motivan, a los inspectores de educación que obedecen y a todas las cabezas pensantes que están montando este escenario. Y gracias a los maestros y maestras que, pese a todo, se ilusionan con el día a día. Un abrazo para ellos y ellas.
Jose Carlos 18/11/2015 08:57 #2
¿Cuál es el contenido inútil? ¡No hay contenido inútil! Enhorabunea por el texto
jose antonio marina 17/11/2015 08:33 #1
Estimado amigo, ¡que alegria me da tu comentario! Creo que las cosas estan cambiando. Uno de los asuntos que tratare en el Libro Blanco es que todo cambio (aunque sea a mejor) desencadena inevitablemente un mecanismo de alarma. Para seguir adelante hay que desarmarlo y darse cuenta de que todos en el fondo queremos sentirnos comprometidos en un proyecto hermoso que de sentido a los momentos de trabajo rutinario, de cansancio o de desesperanza. Un abrazo. JA

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