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"Punto y coma"

Saúl N. Amado
Artículos relacionados con el mundo de la política, la crítica a determinados temas, experiencias vividas por el autor y actualidad en general.

TARJETA ROJA

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Parece que las relaciones entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias comienzan a distanciarse, a difuminarse y a recorrer caminos contrapuestos internamente. 

Muchas veces cometemos actos de los que luego nos arrepentimos. En un primer momento: ejecutamos, al instante: lo sentimos. En muchas ocasiones, las cosas se hacen deprisa y corriendo, sin pensarlo, con el fin de alcanzar el propósito fijado. Por desgracia, es ahí cuando se generan ‹‹diferentes roces y problemas evidentes››.

 

Me comentaba un amigo, simpatizante de la formación morada y profesor, que ‹‹la nueva política está llena de falsos jugadores dispuestos a marcarse un gol en propia puerta con tal de salir victoriosos››, he de decir que me quedé un tanto preocupado con esta reflexión, la cual me dio para meditar largo y tendido.

 

Quizás se refería a la última jugada de Pablo Iglesias, en la que ha apartado radicalmente a su Secretario de Organización y mano derecha de Errejón, Sergio Pascual, al cual tachan su trabajo de inadecuado y su manera de gestión de incorrecta, alegando que la situación por la que atraviesa el partido es delicada. Incluso le responsabilizan de la dimisión en bloque de los diez dirigentes de Podemos Madrid por no haber llevado a cabo el trabajo adecuado para evitarlo.

 

Parece que las relaciones entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias comienzan a distanciarse, a difuminarse y a recorrer caminos contrapuestos internamente. Ambos son dos falsos jugadores, dispuestos a marcarse un gol en propia puerta con tal de ser la voz cantante dentro de la organización. En palabras de Carolina Bescansa: ‹‹discrepancias sobre cuestiones tácticas››.

 

Por el momento, Iglesias se apunta un tanto. No sabemos cómo continuará, si habrá prórroga o nos iremos a la tanda de penaltis. Lo que sí que sabemos es que esta decisión –muy de Venezuela– se ha tomado para que no existan ‹‹corrientes ni facciones que compitan por el control de los aparatos y los recursos››.

 

Cada vez tengo más dudas acerca de Podemos, un equipo que se regatea, se marca goles en propia e incluso se hace la zancadilla… deja mucho que desear.

 

Árbitro, tarjeta roja.

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