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"Punto y coma"

Saúl N. Amado
Artículos relacionados con el mundo de la política, la crítica a determinados temas, experiencias vividas por el autor y actualidad en general.

LAS MADRES NO QUIEREN ESCRACHES

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La libertad de expresión no se le puede negar a nadie, –claro está–, pero una cosa es eso y otra es acosar e intimidar a un cargo público como consecuencia de un descontento social debido a sus decisiones políticas. 

Las madres siempre dicen que ‹‹no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti››, y yo, como buen hijo, me lo aplico. Seguro que la madre del concejal Javier Barbero también se lo ha dicho alguna vez, y si ella no lo hizo, seguro que en más de una ocasión lo ha escuchado en la voz de algún familiar. No es más que la Regla de Oro esencial para que esto funcione, –que cada uno entienda el ‹‹esto›› como antoje–. Pero parece que el concejal madrileño hace caso omiso a este precepto.

 

Javier Barbero lleva cuatros días, como quien dice, en política, pero está empezando a probar su propia medicina. Sí. Él fue uno de los participantes del escrache realizado el 11 de junio de 2011 a Alberto Ruiz-Gallardón. En ese momento, esos actos violentos no eran más que una manifestación del principio de libertad de expresión. En palabras de Manuela Carmena ‹‹son una protesta no sólo legítima sino necesaria››. Y por si había dudas sobre la opinión de la Alcaldesa, ‹‹los escraches es ir a protestar delante de los políticos, en sus domicilios, donde estén››, sentencia que ‹‹es correcto, está bien y es necesario››. Bonitas palabras las que pronunció y de las que seguro que hoy se arrepiente de extender en mayo de 2013.

 

Ahora es a Barbero al que le vierten una serie de comentarios sucios, llenos de odio, con insultos y otra serie de expresiones que prefiero ahorrarme. Con qué autoridad moral se atreve a declarar que ‹‹esto suena a ataque político y persecución al Gobierno de la ciudad››, cuando él ha sido uno de los tantos que se lanzaron a la calle durante el 15-M a proliferar estas acciones propias ‹‹de una sociedad que se defiende ante una situación de injusticia››. ¡Venga, hombre, por favor! Los cuentos de media noche a otros, los ciudadanos no somos tontos.

 

Por si alguien tiene el sacapuntas de la mano, sirva como punto de partida mi total desaprobación hacia los escraches contra cualquier autoridad sea del partido político que sea. La libertad de expresión no se le puede negar a nadie, –claro está–, pero una cosa es eso y otra es acosar e intimidar a un cargo público como consecuencia de un descontento social debido a sus decisiones políticas. La libertad de expresión tiene un límite que nunca, y bajo ningún concepto, debe sobrepasarse.

 

Por favor, seamos consecuentes con los hechos, si algo es malo por naturaleza, lo es para todos. Recuerdo un viejo proverbio de madre experimentada que más de uno se debería aplicar: ‹‹muchas veces vemos la paja en el ojo ajeno, y no vemos la viga en el nuestro”.

Comentarios

ana 18/02/2016 17:02 #3
Un poco de su propia medicina.
"@hima 18/02/2016 15:23 #2
Ahora se queja el Sr Javier Barbero y cuando los hacía el, que se le salían los ojos de las órbitas que, arropado por los amigos de las flautas. Los escraches es una falta de respeto e intolerancia total y no se pueden consentir, sea a quien sea.
Luis 18/02/2016 15:07 #1
Que quede claro que los escraches no puede tener cabida en una sociedad democrática, ni debe ser justificada en ninguna circunstancia. Seguro que el Sr Barbero sabe ahora, lo que sintieron las personas a las que el mismo hizo escrache, seguro que el también sintió miedo.

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