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Pienso, luego existo

Julio López

Lo que importan son las personas

¿cuál es el objetivo de la política económica, que la tasa de paro sea inferior a la media, o crear empleo? ¿Qué es lo que importan, las personas o los ratios estadísticos? La respuesta es evidente: importan las personas. ¿O no?

Me preguntan con muchísima frecuencia por qué Castilla y León tiene, sistemáticamente, una tasa de paro inferior a la de España. La respuesta es sencilla, porque nuestra Comunidad Autónoma pierde población. Así de simple. Y es que está demostrado que todos los espacios geográficos (países, comunidades autónomas, provincias…) que pierden población tienden a tener tasas de paro más bajas que las que tendrían si ganaran habitantes. Y eso es así, siempre. Fijaos en el siguiente ejemplo.

 

Supongamos una familia en la que a principios de un año el padre y la madre trabajan, y sus tres hijos están en paro. Eso quiere decir que la tasa de paro en esa familia es del 60% (3/5). Si en junio uno de los hijos se emancipa y abandona la familia en búsqueda de trabajo, la situación es que quedan cuatro miembros en el seno familiar, de los que dos trabajan y otros dos están en paro, por lo que la tasa de paro de la familia baja al 50% (2/4). Si en diciembre otro hijo se marchase, en la familia quedaría tres miembros, de los que trabajarían dos, y uno seguiría en desempleo, con lo que la tasa de paro bajaría de nuevo hasta el 33% (1/3). La pregunta es… ¿la situación de la familia ha mejorado en este año, dado que su tasa de paro ha bajado del 60% al 33%? Pues no. Obviamente, no. Simplemente ha sucedido que se han marchado dos jóvenes de la misma, y eso ha provocado la ficción estadística de reducir la tasa de paro. Y eso es lo que sucede en Castilla y León.

 

Así, desde el 1 de enero de 1996, mientras España ha ganado más de 7 millones de habitantes, la población de Castilla y León ha disminuido en 13.000 personas. Nuestra comunidad y Asturias, son las dos únicas regiones que han perdido población en ese período. Y las dos tienen tasas de paro del 20%, por debajo de la media de España, que es el 23%. Normal. En el otro extremo, desde el PP se pone de ejemplo de comunidad autónoma donde el paro es un problema a Andalucía (y lo es, con una tasa de paro del 34%). Pero no es menos cierto que desde 1996 la comunidad andaluza ha visto incrementar su población en más de 1.100.000 habitantes, lo que sin duda ha elevado su tasa de paro muy por encima del nivel que tendría si su población hubiese disminuido como en los casos de Castilla y León o Asturias.

 

Por tanto, es evidente que las tasas de paro están condicionadas por la trayectoria demográfica, por lo que la comparativa para ver cómo ha evolucionado el mercado de trabajo en cada Comunidad Autónoma debería hacerse no en base a ratios estadísticos que desvirtúan la realidad, sino viendo cómo les ha ido a sus habitantes, lo que en este caso equivale a analizar cuántos puestos de trabajo se han creado. Así, si comparamos cómo ha evolucionado el número de ocupados en Castilla y León y en Andalucía desde 2002 (el dato más lejano en el tiempo proporcionado por el INE con la actual base poblacional), vemos que en estos 12 años en Andalucía se han creado 125.000 puestos de trabajo, mientras que en Castilla y León se han destruido 12.000, y en Asturias 4.000. A la vista de esta reflexión, la pregunta que os hago es… ¿cuál es el objetivo de la política económica, que la tasa de paro sea inferior a la media, o crear empleo? ¿Qué es lo que importan, las personas o los ratios estadísticos? La respuesta es evidente: importan las personas. ¿O no?

 

En definitiva, ahora que se aproximan las elecciones y que se nos repetirá hasta la saciedad que nuestra Comunidad Autónoma ha superado la crisis y que está mejor que otras CCAA porque  su tasa de paro es inferior a la de España, no se nos debe olvidar que la salud de Castilla y León no la describen indicadores estadísticos que muestran una realidad desfigurada, sino el bienestar de los castellanos y leoneses. Y si se ha destruido empleo, si han caído los salarios, y si la mayoría de los escasos contratos que se firman son de meses o incluso de días, amén del sinfín de recortes sufridos en educación, sanidad, servicios sociales, etc… dudo mucho que ese bienestar haya crecido en los últimos cuatro años. 

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