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Pienso, luego existo

Julio López

La ceremonia de la confusión

Ya pasaron las elecciones municipales y autonómicas. Muchas lecturas se pueden hacer de los resultados… que si desplome del PP, que si consolidación de Podemos y Ciudadanos, que si sigue el PSOE sin levantar cabeza… Pero lo importante ahora la cuestión es quien pacta con quien, cómo se consigue poner la aritmética al servicio de la ciudadanía, de tal suerte que los gobiernos resultantes reflejen lo mejor posible el veredicto dictado por las urnas: que si tantos votos, que si tantos concejales… etc.

 

Ahora bien, la pregunta que me hago es… ¿reflejan realmente en este caso las urnas lo que quieren los votantes? En principio, es una locura ponerlo en duda pero…

 

Veamos. Lo cierto es que tradicionalmente se elegía entre tres fuerzas políticas: PP, PSOE e Izquierda Unida. Y el que era de derechas votaba al PP, el que era muy de izquierdas a IU, y el de centro izquierda al PSOE, por ser muy simple en mi análisis. Y con los votos obtenidos, nadie se podía llevar a engaño. Otra cosa muy distinta es que después los partidos elegidos incumplieran su programa electoral (como hizo Zapatero a final de sus ocho años de mandato, o como ha hecho Rajoy desde el primer segundo posterior a su toma de posesión). Era lo que la ciudadanía quería, que gobernaran unos (PSOE) u otros (PP). Y punto.

 

Pero ahora todo ha cambiado. Ya no se elige sólo entre PP, PSOE e IU. Así que, de repente, las principales opciones de voto pasan a ser cinco, y los partidos se esfuerzan porque sus siglas se identifiquen con sus líderes y con colores. Como a los niños pequeños. Para que no se nos olvide. Cinco partidos, cinco colores: PP (Rajoy, azul), PSOE (Sánchez, rojo), IU (Garzón, rojo y verde), Podemos (Iglesias, morado) y Ciudadanos (Rivera, naranja). Pero las cosas no son tan simples, porque hay quien se aprovecha de este nuevo panorama para sacar tajada. Y lo consiguen, porque no, la gente no está tan al tanto de la política como los políticos nos creemos (bueno, en mi caso, ex político). 

 

Y voy a poner el ejemplo de lo sucedido en las elecciones al Ayuntamiento de Palencia. Las cosas claras con los dos grandes partidos. El que quiera votar al PP (azul) ya sabe lo que implica: otros cuatro años del actual alcalde, Alfonso Polanco. Y el que quiera hacerlo al PSOE (rojo), cuatro años de mandato de Miriam Andrés como alcaldesa de Palencia, sucesora de Heliodoro Gallego como responsable municipal. Pero el problema viene con las demás formaciones.

 

Izquierda Unida no se presenta como tal. Se presenta con el nombre de “Ganemos”, muy parecido al de “Podemos”, una formación que por extrañas circunstancias encima no se presenta. Y lo peor no es solo eso. Lo peor es que “ganemos” utiliza sistemáticamente el color morado en sus carteles, en su Facebook, etc. Yo no sé vosotros, pero yo conozco mucha gente que iba a votar a “ganemos” porque pensaban que era el partido de Iglesias, Monedero y Errejón. Dado que Podemos se ha presentado a las municipales con distintos nombres, pensaban que la marca municipal palentina de “Podemos” era “Ganemos”. Sólo así se explica el magnífico resultado cosechado por esta formación (4 concejales de un total de 25), el 16% del total, uno de cada seis votos ha ido para Juan Gascón, un resultado sin parangón en ninguna otra capital de provincia de Castilla y León para Izquierda Unida, se rodee de quien se rodee.

 

Y peor me lo pone lo que ha sucedido con Ciudadanos. Aquí ni el color ni el nombre son engañosos (Ciudadanos y naranja), pero sí el lema de campaña. Y mucho. “Palencia pide cambio” es un eslogan en total sintonía con lo que su líder nacional, Albert Rivera, repite de forma incansable cada vez que habla del PP: “Ciudadanos es el cambio sensato al Gobierno de Mariano Rajoy”. En este sentido, Juan Pablo Izquierdo, el candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Palencia, ha obtenido 4.388 votos, de los cuales una parte muy, pero que muy importante a mi juicio, le votaban como alternativa a Alfonso Polanco, convencidos por la rotundidad de su eslogan de campaña. Sin embargo, ahora todo parece indicar que Ciudadanos, que tiene la llave de quién va a gobernar Palencia, va a permitir que continúe Polanco. Entonces… ¿de qué cambio hablaban? Si eso es lo que piensan hacer, su eslogan podía haber sido otro, al estilo Julio Iglesias “la vida sigue igual” o Marisol “la vida es una tómbola”, pero no hablar de cambio, porque así hay gente que les ha votado esperando lo que parece que no van a hacer (ojalá me equivoque).

 

En definitiva, en esta ceremonia de la confusión, en este proceso orquestado, calculado e intencional, de sembrar ideas falsas, antagonismos artificiales y divisiones estériles, es comprensible el pensar que los votos no reflejan exactamente lo que querían los ciudadanos, y mucho me temo que mucho menos lo harán los pactos resultantes. Una pena.

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