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Pienso, luego existo

Julio López

ITA2015

Lo que voy a escribir se va a referir a la ITA2015, pero es aplicable a cualquiera de los macro-botellones que siembran los campus universitarios de España con motivo de las fiestas de las diferentes facultades o escuelas universitarias. Para los que no tienen la suerte de ser palentinos, que sepáis que la ITA es la fiesta organizada por los estudiantes de Ingeniería Técnica Agrícola, y es el evento más multitudinario que se da en Palencia capital, y que atrae todos los años a chavales del resto de la provincia y, de un tiempo a esta parte, de otra provincias (Valladolid, Oviedo, Cantabria, Burgos….), y que este próximo 8 de mayo congregará en el parque Ribera Sur de la capital a más de 10.000 jóvenes desatados en una ciudad de poco más de 80.000 habitantes (es como si en Valladolid se juntaran 50.000 jóvenes en un macro botellón… pobre León de la Riva…).

 

Antes de nada quiero decir que me gustan las fiestas de estudiantes. Cinco años como alumno, y 23 como profesor universitario avalan esta afirmación. Es como un ritual. Y la inmensa mayoría de los jóvenes tienen un comportamiento responsable y maduro. En unos años serán los médicos, los ingenieros, los jueces, los economistas, de nuestra sociedad, por poner cuatro ejemplos. Y serán admirados y respetados por todos nosotros. No son un grupo de vándalos. Ahora bien, me parece terrible pensar en que haya menores al borde del coma etílico, considero inaceptables los destrozos del mobiliario urbano realizados por una minoría, y es lamentable la imagen de restos de botellas, bolsas, vómitos, meadas (perdón por la expresión, pero no soy amigo de eufemismos) y en resumen, el descontrol que acompaña a este tipo de actos.

 

Ante esta disyuntiva, lo primero que quiero decir es que no, no se puede prohibir. Y no me vale ningún tipo de argumento. Ni el egoísta… “como ciudadano que pago mis impuestos no tolero que… bla, bla, bla” ni el altruista… “para evitar que haya jóvenes bebiendo sin control y… bla, bla, bla”. Por principios. Creo en una sociedad tolerante, que evite con carácter general cualquier tipo de prohibición, y que busque en la educación y no en la represión la forma de progresar hacia un futuro mejor.

 

Y como no se debe prohibir, lo que procede es, como en todos los ámbitos de la vida, intentar paliar sus efectos negativos, y ahí intervienen dos actores: los organizadores, y el Ayuntamiento.

 

Con respecto a los organizadores, (los estudiantes de 2º curso de los cuatro Grados que se imparte en La Yutera: Ingeniería Forestal y del Medio Natural, Ingeniería Agrícola y del Medio Rural, Ingeniería de las Industrias Agrarias y Alimentarias y Enología), nada que decir. Al contrario. Reconocerles el esfuerzo. Han limitado el aforo (de 13.000 a 10.000 personas); se va a controlar el acceso al recinto por una única entrada pidiendo el DNI para evitar la entrada a menores de 18 años; habrá medio centenar de agentes de seguridad privada contratados por la organización;   han contactado con varias empresas de limpieza, con la intención de que durante la fiesta controlen este aspecto y, tras su celebración, procedan a limpiar el recinto; etc.

 

El que no ha estado a la altura ha sido, una vez más, el Ayuntamiento de Palencia, con su alcalde, D. Alfonso Polanco a la cabeza. Si los organizadores están obligados a minimizar las consecuencias, el Ayuntamiento debía hacer lo mismo con las causas. ¿Nadie se ha planteado porqué los jóvenes de Palencia esperan como agua de mayo la celebración de la ITA? ¿Nadie se ha preguntado cómo es posible que en una ciudad de 80.000 habitantes se celebre una macrofiesta con casi 15.000 jóvenes? La respuesta es sencilla. Porque no hay absolutamente nada a lo largo del resto del año que les merezca la pena. Nada. Así de triste.

 

Si el Ayuntamiento de la capital se ocupara a lo largo de los 365 días del año de ofrecer un programa atractivo de ocio y tiempo libre a los jóvenes (programas de conciertos, actividades deportivas, eventos culturales, etc.) seguro que el éxito de la ITA sería menor, puesto que los jóvenes “no pasarían tanto hambre” de diversión a lo largo del año, y no tendrían la necesidad de pegarse el atracón con la ITA.

 

Y si ese mismo día, el Sr. Polanco, en lugar de plantearse prohibir el evento, le diera por ofrecer una alternativa al mismo, seguro que no se juntarían 15.000 jóvenes en la fiesta de la ITA con el riesgo que ello conlleva. No sé… se me ocurre la celebración a la misma hora de un concierto de Dj´s en el Pabellón Marta Domínguez al precio simbólico de un euro. Los mismos Dj’s contratados por la organización como reclamo podrían haber sido contratados por el Ayuntamiento para todo lo contrario, de tal suerte que los jóvenes tendrían que elegir entre alcohol o música, por ser muy simple en mi planteamiento. Y hay decenas de opciones que se podrían plantear desde el equipo de gobierno municipal. Pero parece que sólo se les pasa por la cabeza la posibilidad de no dar la licencia oportuna y prohibirlo. Este año lo han descartado (hay elecciones en 15 días), pero a buen seguro que si ganan las lecciones se lo propondrán en 2016. Una pena. 

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