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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Yo me he casado y tú, ¿por qué no te lanzas?

Mi hija María, con sus tres años, me ha solucionado el enfoque de este post. Llevo un tiempo queriendo hablar sobre le matrimonio, su valor y sus motivos. Pero ha sido su insistencia la que me ha recordado que el matrimonio es un rito, el rito más importante en el que las personas nos jugamos nuestra felicidad y apostamos nuestra libertad.
El cumpleaños de mi hija pequeña será el acontecimiento más importante sus vacaciones de verano. Está ilusionada y emocionada aunque todavía faltan dos meses para que llegue el día de la fiesta. Sin embargo, ya está imaginando su celebración. No conozco ningún hogar en el que no se festejen los cumpleaños; en unos lugares con más colorido, en otros con cánticos, en otros con tarta y velas. El cumpleaños es un rito que marca la vida de nuestros hijos y les ayuda en su maduración y desarrollo evolutivo.

Asimismo, uno de los signos distintivos de la especie humana es la capacidad verbal, la palabra, más aún, la palabra escrita que queda impresa para compartir con nuestros semejantes todo aquello que somos y tenemos. Toda nuestra vida está forjada de momentos simbólicos y signos en los que se entremezclan presencias, palabras, escritos y testimonios. Cada uno de estos acontecimientos lo denominamos rito. Existen ritos de iniciación, aquellos con los que se comienza algo como el ingreso en un club o sociedad, el nacimiento de un hijo y todo lo que ello conlleva, los quince años, las novatadas universitarias, la toma de posesión de un cargo público€Ś Otros son de cambio, paso o transformación, como la celebración del cumpleaños o las fiestas de fin de etapa educativa, el título universitario o el matrimonio€Ś Otros son de término o finalización como jubilación o la celebración civil o religiosa de las exequias. En fin, las personas tenemos ritos para todo y cada cultura los reviste, los modela y los sublima a su manera. Aún así, existe algo que queda intacto, la materia, la esencia de cada uno de los ritos de iniciación, cambio o finalización.

De un tiempo a esta parte, uno de los puentes de nuestra ciudad se está llenando de candados, símbolos de inicio de nuevos amores. El candado tiene dos llaves, una para él, otra para ella. Cuando uno de los dos se canse de €œestar€ con el otro, no tiene más que ir a abrir el candado, arrojarlo al río y el amor se acabó. Cuando las sociedades marchitan o apagan sus símbolos y ritos, el hombre, animal que da significado a lo que le acontece, inventa unos nuevos€Ś

El matrimonio no es sólo un contrato a dos partes, con condiciones y contraprestaciones fijadas en un escrito. Es un rito, ya sea civil o religioso, con sus símbolos, sus signos y su trascendencia humana, social y ética. Pero hoy, el matrimonio, como rito y compromiso formal entre un hombre y una mujer, está dejado paso al sentimiento de la atracción mutua consensuada, está en boga irse a vivir juntos a prueba. Los motivos que fundamentan esta nueva moda se sustentan en el entendimiento mutuo y la reciprocidad del afecto, probar primero aquello que luego será definitivo. Así, el €œamor€ de los que conviven, está sometido a una prueba continua hasta que uno de los dos se dé por vencido. Ese es el nuevo €œpacto interno de la pareja€ realizado a conveniencia del contexto y formulado €œad hoc€. No obstante, estas parejas de hecho precisan de un elemento visual externo: el candado tan volátil y etéreo como sutil. Así estamos hechos los seres humanos€Ś desechamos un rito y lo sustituimos por otro€Ś

Entonces, si el matrimonio ya no sirve Âżpor qué hay gente que todavía se casa? ÂżPara qué sirve el matrimonio? ÂżPara qué quiero un trozo de papel si el amor y mi palabra valen? ÂżPor qué celebrar con tanto gasto una boda que ya carece de sentido (si encima no tengo un euro)?

Pero el matrimonio, además, es el auténtico reto de los valientes. ÂżCuáles son tus razones para casarte? ÂżPor qué te casaste y sigues casado? ÂżCuáles son tus motivos para sólo convivir? Y volviendo a la anécdota del inicio del post Âżqué es más importante un cumpleaños o la firme decisión de compartir toda la vida con alguien?

La semana que viene, trataré de dar algunas respuestas, unas razones y motivos válidos a las preguntas que he lanzado al aire. Por ahora, me doy por satisfecho si con este post he ayudado a refrescar alguno de los porqués por los cuales es muy bueno seguir amando en compromiso.

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