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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Entonces, ¿Qué es la familia?

En el post de la semana pasada me comprometí a definir qué es la familia. Podría decir que me aventuré… porque, ¿cómo afrontar la definición de la “esencia de la familia” en un blog de carácter periodístico y divulgativo? Voy a intentarlo.

Todos los seres humanos hemos nacido. Nuestra primera experiencia vital es nuestra condición de hijos. Este hecho natural, biológico y social define el primer atributo de la familia: la filiación. Además, el “ser del hijo” no se lo da el propio hijo, le viene otorgado por otros. Por ello, el requisito para que exista un hijo es la presencia de un padre y de una madre. Esa es la segunda prerrogativa de la familia: la paternidad y la maternidad. Se nace vinculado a unos padres.

La unión de un espermatozoide y de un óvulo humanos, hoy en día se puede realizar en cualquier lugar: una clínica, un laboratorio de investigación, un baño de una discoteca, un descampado… pero no cabe la menor duda, siendo honestos y objetivos, que eso no corresponde al concepto que todos tenemos de familia. El lugar propio, natural y social para acoger a un hijo es en la entrega mutua, libre y voluntaria, en la donación corporal y temporal de un varón y una mujer. Ésta es la condición de posibilidad de la existencia del hijo. Así, la experiencia de la conyugalidad o la esponsalidad será el tercer requisito reservado a la familia. Esta vivencia está ligada a la elección, a la donación del propio ser y a la reciprocidad de los cónyuges.

Finalmente, hay una experiencia exclusiva del entorno de la familia: la fraternidad. Los hermanos no son elegidos. La opción del hijo único, estilo vida de algunas familias actuales, limita y empobrece al hijo porque le priva de una experiencia vital, natural y social que sólo los padres le pueden facilitar. A veces, hay impedimentos fisiológicos. Aun así, no deberíamos olvidar que la relación propia entre los hermanos es una experiencia de socialización necesaria para crecer y desarrollarnos como personas y reconocerse como tales.

Si se amplía el concepto de familia, se descubren los vínculos propiciados por las relaciones de consanguineidad. Los abuelos, tíos y primos enriquecen las relaciones familiares, apoyan en momentos de especial dificultad y son figuras de referencia para el núcleo familiar.

CARACTERÍSTICAS DE LAS RELACIONES EN EL ENTORNO DE LA FAMILIA

Las relaciones entre los miembros de la familia son reveladoras de su particularidad y su diferenciación con otros estilos de vida. Así, en el día a día de una familia se descubre su especificidad. No voy a realizar una relación exhaustiva, sólo destacaré, por su relevancia, algunas de sus características.

Gratuidad y donación. En la familia los esposos se dan y entregan el uno al otro sin condición ni tiempo. La mayor entrega posible que se puede realizar es el don del propio cuerpo como expresión máxima de una vida compartida. Así, los hijos reciben de los padres su “ser en la vida” y éstos, los padres, les entregan, además, todo lo que ellos son para contribuir en su crianza, educación, maduración y socialización. Aprender a dar y a recibir es amar.

Atemporalidad. Los padres son y seguirán manteniendo su condición de tales siempre. A la vez, los hijos serán perennemente hijos de sus padres y hermanos de sus hermanos. La fidelidad en el tiempo es amor.

Educabilidad. El primer entorno de educación es la familia y los padres son los responsables de la educación de su prole. Es un derecho humano y natural que asiste a los padres sobre sus hijos y, como tal, es inalienable, irrenunciable e intransferible. El Estado tendrá una función facilitadora de esta misión. Al mismo tiempo, la educación es un vector de doble dirección: se aprende a ser padre al tiempo que el hijo aprende a ser hijo. Educar es amar.

Obediencia y escucha.
La familia no es una asociación de carácter democrático y horizontal. El hijo aprende a hablar porque escucha a sus padres, se fía de sus padres, quiere, respeta y ama a sus padres. Pero la obediencia no es sumisión ni sometimiento. La paternidad y maternidad responsable inspira respeto, admiración y busca ser ejemplar. Obedecer no es acatamiento de la opresión, eso sería una tiranía o una dictadura, no una familia. Obedecer y escuchar es amar.

Trascendencia. La familia no se encierra ni se basta a sí misma. Sus implicaciones sociales, sus consecuencias y experiencias vitales marcan a las personas que la conforman y a todas aquellas con las que se relacionan. Aunque cada hijo es único e irrepetible, no permanecerá por siempre en la propia familia de origen. El hijo, llegará a ser padre y cónyuge. Así formará un nuevo hogar. Transcender la propia familia es amor.

CONCLUSIÓN ¿Qué es la familia?


La familia es una “común unión” de personas cuyos vínculos de relación son filiación, paternidad, conyugalidad y fraternidad y se caracterizan, entre otros rasgos distintivos, por la donación gratuita, la atemporalidad, la educabilidad y la obediencia en la escucha activa. La familia crece, madura y se trasciende a medida que sus miembros viven y conviven en familia. La familia es una realidad social que se configura a sí misma. Ningún estamento civil o religioso la podrá definirla a su antojo o modificarla por ley.

Según lo que he descrito se impone una pregunta, ¿existen tipos de familia? o, más bien, ¿son estilos de familia o formas de vivir en familia? Además, en ciertas ocasiones, falta un miembro en la familia, bien por fallecimiento o abandono… En otras circunstancias dolorosas, no llegan los hijos a pesar del deseo… En algunos momentos, hay terceras personas que no pertenecen al núcleo familia y viven en el mismo hogar… Me estoy alargando demasiado, ¿un nuevo post? ¡Tal vez la semana que viene!

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