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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

El talento en las escuelas

“Muchos hablan de talento, de la importancia vital de su desarrollo, gestión y puesta en valor. Pero, paradójicamente, pocas estrategias empresariales y contadas agendas de partidos políticos parecen tenerlo de verdad entre sus reformas profundas y transversales de prioridad más alta”. [1] 

Tampoco algunos centros educativos parecen percatarse de que la ficha-fotocopia como dinámica en el aula ha dejado de ser un recurso educativo válido para fomentar la creatividad, la imaginación, la diversidad de soluciones ante un mismo problema y la adecuación al estilo de aprendizaje propio de cada escolar…Es un método de enseñanza que apaga el talento propio de cada alumno y lo sustituye por la uniformidad.

 

Según el informe España hacia una sociedad y economía de los talentos realizados cuatro son los ámbitos en los que se debe analizar y descubrir cómo se ha desarrollado el talento en España:

 

  1. Educación: en España, tres de cada diez niños no terminan sus estudios escolares, o lo que es lo mismo 1.642.725 personas.
  2. Búsqueda de empleo: uno de cada dos jóvenes no encuentra trabajo, en otras palabras, 2.654.541 individuos.
  3. Trabajo: uno de cada tres adultos tiene problemas para llegar a fin de mes, lo que equivale a 10.574.764 personas.
  4. Estado de bienestar: para nuestros pensionistas, en promedio, ser “mileurista” es un sueño.

 

Pero la clave de la cuestión está en aclarar qué entendemos por talento. El talento no es el privilegio de unos pocos: TODOS tenemos talentos, porque el talento consiste en la habilidad para hacer bien algo. Si se piensa que sólo un porcentaje pequeño de la población tiene talento, nos equivocamos. Caemos en la trampa provocada por un uso habitual que se hace del término, que lo convierte en algo elitista o excepcional. Evidentemente existen grados y niveles de talento, desde los banales hasta los geniales. El informe de la Fundación Everis cita al escritor Henry F. Amiel, que define talento como «hacer con soltura lo que es difícil a los demás». Visto así, todos podemos brillar en algo, hay tareas o trabajos que se nos dan bien y no nos cuestan apenas esfuerzo, nos salen de forma espontánea, como algo integrado en nuestra forma de ser. Esa es la base donde se cimienta el éxito personal, humano y profesional de cada persona. Mientras unos destacan en el teatro, hay otros que brillan con luz propia en las relaciones sociales o en la informática; otros serán unos magníficos lectores o disfrutan con las matemáticas o la biología. También están los llamados “manitas”, los deportistas natos o los creadores musicales… Pero está claro, no todas las personas, ni todos alumnos, podemos realizar una misma tarea, de la misma forma, al mismo ritmo, con la misma soltura o la misma perfección. Y eso es lo que se pretende con la ficha-fotocopia. Que todos hagan lo mismo, de la misma manera, con el mismo procedimiento y al mismo tiempo. ¡Así nos va!

 

“Un talento no realizado es un sueño frustrado para la persona que lo tiene y una oportunidad perdida para la sociedad en la que ésta desarrolla su actividad”. De ahí que los maestros y educadores seamos los descubridores de los talentos ocultos o manifiestos de nuestros escolares; somos los impulsores y dinamizadores de las habilidades y capacidades de nuestros alumnos; somos los educadores del uso responsable del talento y de que éste se oriente al servicio de la comunidad.

 

Las fichas-fotocopia igualitarias, uniformadoras, rítmicas no son la mejor forma de fomentar el talento, más bien lo ocultan, lo merman y lo apagan. En cambio, el cuaderno de trabajo, con libertad de distribución de los espacios,  permite a los alumnos que la extensión de sus escritos sea la adecuada a su capacidad. El cuaderno de trabajo, el folio en blanco, la hoja de papel se adapta a las mil maravillas a cada alumno, si bien, los habrá que necesiten pautas o márgenes o una ayuda específica. Por el contrario, la fotocopia obliga y delimita el espacio, la forma y la secuenciación de las tareas. En cambio, la pizarra o la hoja en blanco, libre de cualquier límite o pauta, educa en la distribución de los espacios de forma responsable y permite al profesor elegir las tareas más oportunas al ritmo personal de cada alumno, al contexto diario de la clase y a las necesidades específicas y diversas que surgen en cada momento de forma imprevista.

 

De ahí, que al descubrir en la página web de un centro educativo de mi ciudad (una de las fotos que encabezan el post) un reportaje gráfico sobre las actividades diarias en sus aulas y percatarme que todavía utilizan la ficha-fotocopia como recurso didáctico y, simultáneamente, recibir el informe de la Fundación Everis sobre el talento, me ha generado un estruendo semejante a un choque de trenes en sentido contrario. Ello pone en evidencia que el mundo de la educación ha de cambiar urgentemente y optar por otro modo de enseñar y buscar otras alternativas de aprendizaje. Muchos ya lo están haciendo, pero no todos.

 

¿Por qué es bueno fomentar el talento? Los autores del informe señalan tres motivos de índole personal, social y profesional:

 

La realización personal: la persona consigue sentirse bien consigo misma por lo que hace y por lo que logra. Se hace dueña de su destino. Esta dimensión individual del talento está unida con la felicidad de cada persona.

 

La realización social: los talentos se convierten en valor social y cívico y los que los tienen serán ciudadanos activos y responsables. El talento de las personas contribuye al dinamismo social y refuerza la sostenibilidad y el equilibrio del estado de bienestar.

 

La realización profesional: es la dimensión productiva de los talentos. Hace que los talentos creen riqueza individual y colectiva. Es la vía para mejorar el acceso al trabajo, la capacidad emprendedora y competitividad.

 

Waldorf School of the Peninsula, Los Altos, California

 

Una última reflexión. Hace unos años leí un artículo en El Mundo sobre cómo los grandes empresarios estadounidenses del ámbito de la informática han optado por enviar a sus hijos a colegios donde no se utilicen las nuevas tecnologías, ni los libros de textos, ni las fotocopias. Los chicos trabajan día a día con hojas en blanco, con dinámicas basadas en el juego y la observación. Ello les permite aumentar la imaginación, la atención, la creatividad, la libertad responsable de elección… Este colegio sigue el modelo pedagógico Waldorf, del pensador austriaco Rudolf Steiner. Querido lector, entre en www.waldorfpeninsula.org y vea el vídeo. ¡Fíjese, por favor, en la pizarra y en el dinamismo de las actividades y compárenlo con la fotografía monocroma que encabeza este post!

 

 

NOTAS

 

[1] España hacia una sociedad y economía de los talentos realizados (2013) publicado por la Fundación Everis y avalado por la Fundación Telefónica, Asociación Progreso de la Dirección, Universia y Global Educacion Forum y por un más de un centenar de expertos. El informe se puede consultar en este vínculo.  www.transformatalento.es

 

Fotografía del dibujo infantil a colores www.sxc.hu

Comentarios

Vicente 12/04/2013 00:59 #1
Inteligente post, José Javier. Con mucho talento. Estoy de acuerdo con la necesidad de una nueva perspectiva, basada en la creación y no en la reiteración, pero esto debe reposar sobre el lecho del esfuerzo. Creo, además, que el talento, para ser efectivo y no un mero adorno personal, debe ir acompañado del trabajo constante.

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