Silueta javier hernandez original

Pases de pecho

Javier Hernández

¡Qué empiece la fiesta!

En estos días el fenómeno más relevante -entre otros- es uno: ha llegado la primavera. Este acontecimiento estacional hace que sea el banderazo de salida de otros intrínsecos a ella: mejor tiempo -no siempre-, más horas de sol, alergias y una que nos encanta: la fiesta.

 

 

Se inicia con las Fallas, después la Feria de Abril, San Isidro, El Rocío, San Fermín, las de mi pueblo y así hasta llegar a los lomos del otoño y finalizar con El Pilar. Definir todas las fiestas de nuestro país sería como decir de memoria los Reyes Gogos.

 

“La Fiesta” no solo es un artilugio festivo. Más bien, al colocar su artículo, es una de las referencias que nos distingue del mundo y ahora parece que, entre nosotros, nos está separando,  Pero hombre…, mantengamos vivo lo único por que se nos conoce en el mundo. Qué sería de nuestros fervientes visitantes si, en una tienda de la Costa Brava, no adquirieras un toro y una gitana bailando -fabricadas en China- acompañada de una botella con forma de bailaor, y en su interior, un litro de sangría, que puedes utilizar incluso para desatascar el retrete.

 

Nuestra fiesta, al contrario de lo que algunas piensan, debe mantener  ese estilo ancestral -evidentemente con comillas- que la vio nacer. A más liturgia más distinción, ese es precisamente su leit motiv, que la hace diferente, y colorista, llena de un rito y tradición, en la que se mezcla la cultura en su expresión más poética, pictórica, arquitectónica, musical, etc.

 

Fallas y después Castellón,son los dos primeros escenarios de la temporada taurina. En la primera de ellas hemos visto a algunos de los toreros mas importantes del escalafón y ya sacamos algo en concreto: Manzanares está para ir al contenedor. El año pasado, acuso ya una falta de forma alarmante. En este ciclo fallero ha demostrado de nuevo su toreo rectilíneo y de falta de compromiso; hacerle al toro la pescadilla es algo que ni se acuerda. Morante estuvo a veces brillante, pero le falló sobre todo su autobús. ¿Y por qué digo esto? Ahora a los toreros les ha dado por bailar -Abellán- y a las principales figuras esas que no han ido a 'la semana Farolillos' del ciclo sevillano, por presentar sus campañas como las giras de los artistas o grupos musicales: rodeados de performance. Al de la Puebla se le ha ocurrido para su gira, que así la define, utilizar un autobús de dos pisos, negro zaíno, rotulado al estilo de los Bordini cuando nos visitaban en ferias.

 

 

No me joda usted…Que Morante es de los pocos toreos de Blanco y Negro. Que para el color y embasarse al vacío, para posar trapitos en cosas del cuore ya está Manzanares o el Ordóñez pequeño. Y ahora que me viene lo del corazón a la cabeza: un día me preguntó un amigo: “¿Javier, tú que eres aficionado, que piensas ó que ha aportado Jesulín al toreo?". Para mí tres cosas importantes: la primera, dio dinero a los empresarios al llenar sus cosos. La segunda: les llenó de un público inculto y sensacionalista -taurinamente hablando-, y la tercera y para mí más importante: haber conocido a Belén Esteban. El se fue, y aquí nos la dejó. “De aquellos polvos, este lodo”. Otro día hablamos de toros.

 

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