Silueta original

Palabras de becaria

Alicia Presencio
Aprendiendo rápido entre letras que forman palabras...

El valor de las palabras... y del silencio

El valor de la palabra detail

Somos bobos. Todos. Sin excepción. Pero nuestros políticos en grado sumo. Y todo por no cuidar ni medir sus palabras... ni sus silencios

Las palabras mueven el mundo. Las palabras pueden herir más que un arma. Las palabras pueden desencadenar guerras. El silencio mata. El silencio encubre. El silencio traiciona. Pero las palabras también pueden salvar vidas. (E.j: el sacerdote que el jueves disuadió a un hombre dispuesto a suicidarse tirándose desde un puente). Las palabras son el peor enemigo de la soledad. Las palabras reconducen los hechos. Las palabras pueden evitar guerras. Y el silencio, por su parte, puede aportar sabiduría, prudencia. Todo depende del uso que demos de ambas.

 

Parece que a nuestros políticos se les ha olvidado esta lección, y usan las palabras para soltar soberanas burradas o para dar ejemplo gráfico a la ciudadanía de que, muchas veces, los patios de guardería tienen más orden que un pleno. Y para que el lector no me imponga ningún color político, puesto que la incompetencia no entiende de color, usaré varios ejemplos.

 

EL PP Y LA MOLESTIA DEL ABORTO

 

El Partido Popular sabe cómo llamar la atención con sus palabras. Yo me pregunto si se pondrán alguna vez de acuerdo, incluso para pifiarla. Situémonos: debate sobre la ley del aborto, encabezada por el señor Gallardón. Nuestro Ministro del Interior, Fernández Díaz, suelta la primera bomba: "El aborto tiene poco que ver con ETA. Bueno, tiene algo que ver, en fin, pero no demasiado". Gracias, señor Ministro. Sigamos. Ante tal debate, las dos Sorayas se increpan: PSOE afirma que "abortar es un derecho". PP corrije: "abortar no es un derecho". ¿Se fijan cómo, añadiendo una sola conjunción, puede cambiar el sentido y el debate acerca de un tema? Gracias por su intervención.

 

Prosigamos: Beatriz Escudero, diputada por Segovia: "Las estadísticas demuestran que un 31% de mujeres sin estudios abortan frente a un 5% de universitarias. Es un hecho." Pero continuó: "Abortan más las mujeres asalariadas que las paradas. Otro hecho." Ayyyyy... si pensáramos antes de hablar...

 

El PSOE DE GUARDERÍA

 

Soy monitora de ocio y tiempo libre, y he pasado varios años yendo a campamentos, cuidando a niños y  niñas de todas las edades... Y, sin duda, mis niños arreglan mejor los problemas que nuestros siguientes protagonistas... que desconocen el valor del silencio. 

 

Maru Méndez, diputada socialista, acusa al presidente regional de Madrid, Ignacio González, de estar involucrado dentro de la trama Gürtel. Bueno, no le acusa, le llama "corrupto", sin eufemismos. El señor presidente se enfada, como es natural, y le "invita" a retirar esas acusaciones que él tacha de falsas. Imagínense el gallinero que se produce en el Pleno: reproches, acusaciones... y Maru en sus trece, sin rectificar. Claro, visto el percal, interviene el presidente de la Asamblea de Madrid, José Ignacio Echeverría, quien llama al orden a la diputada y le repite la misma invitación: "rectifique, señora Méndez, rectifique." El final de la historia es que no solo no rectifica, sino que también acusa al presidente de "actuar al dictado" de Ignacio González, quien le pide que mañana le envíe a su abogado, que le espera una querella criminal. (Al abogado no, a ella... ¡querella criminal! ¡Ni más ni menos!). El señor Echeverría no tuvo más remedio que expulsar a la diputada por "atentar contra la disciplina de voto" (¿?) y "la cortesía parlamentaria" (toma ya).

 

Y como son muy buenos compañeros, el grupo socialista e Izquierda Unida abandonaron también el Pleno. 

 

SOMOS ESCLAVOS DE LO QUE DECIMOS...

 

La fugacidad de las palabras es inversamente proporcional al efecto causante. Dejemos a nuestros políticos, y vayamos más cerca, a nosotros mismos. Acordémonos de cuándo fue la última vez que herimos a alguien con nuestras palabras. ¿Qué le dijimos exactamente? ¿Cómo lo hicimos? ¿Fuimos conscientes del efecto de nuestras palabras? ¿Cuál fue la reacción de nuestro receptor? ¿Hicimos bien? Reconozcamos nuestros errores y desempolvemos la palabra "perdón" si así lo consideramos oportuno... Aunque esto del 'perdón' es bastante utópico, infantil. Una persona inteligente perdona, pero no olvida. Entonces, ¿qué sentido tiene decir solo "oye, lo siento, perdóname"? ¿No sería mejor anotarse esa acción para no volver a cometerla? Entonces el perdón vendrá implícito... amen de decirlo, claro.

 

...Y DUEÑOS DE LO QUE CALLAMOS

 

Pero, ¿cuántas veces hemos usado mal el silencio? Pensemos. Seguro que hay cosas que nos gustaría decirle a alguien, pero que no nos atrevemos. Nos dejamos guiar demasiado por nuestras impresiones, y puede que erremos. "No voy a decirle nada, porque creo que está enfadad@ conmigo." "No voy a decir nada, porque no creo que sirva". Nuestro silencio es nuestro siempre y cuando no confundamos términos, y pase a pertener a la cobardía.

 

Porque el ser humano es bobo, orgulloso de palabra y... cobarde con su silencio. 

 

 

 

Comentarios

Muy bueno... 12/05/2013 13:28 #1
Felicidades por tu Blog!

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