Silueta original

Palabras de becaria

Alicia Presencio
Aprendiendo rápido entre letras que forman palabras...

El miedo de la página en blanco

Hace 2 meses, un grupo pequeño de becarios, entre los que me encuentro, empezamos nuestra andadura en este periódico. Hace 2 meses tal vez no hubiera escrito nada en este blog. Hace 2 meses tenía un concepto distinto de lo que era el periodismo. Así se supera el miedo a la página en blanco... 

Era una tarde de febrero. Los tres becarios (después se sumarían otros dos) que acabábamos de llegar estábamos, todavía, en pañales, y con ganas de aprender a caminar. Pero también con ese miedo que se siente cuando levantas la vista y no sabes  lo que  vas a encontrar. El jefe me mandó hacer una noticia sobre gasolineras (¿?), tras recibir unas críticas por distintas redes sociales. Algunos usuarios criticaban a una estación de servicio de la capital porque cobraba por poner aire en las ruedas. Tenía que investigar, llamar, personarme allí y... redactar todo aquello.

 

UN PERIODISTA SIN GPS NO ES NADA

 

El reto de llegar a los lugares donde está la noticia es doble si tenemos en cuenta que mi compañero, que se encarga de fotos y vídeo, y yo, somos de ciudades diferentes a Valladolid. Pero el GPS es un invento maravilloso, ¿saben? El caso es que con la emoción del becario, conseguimos toda esa información que necesitábamos, entrevistando a unos e investigando a otros, y al final llegó la hora de ponerse a escribir.

 

En la universidad nos dan técnicas, consejos, teorías que nos pueden servir como guía a la hora de enfrentarse a esto. El problema está en que  se olvida rápidamente, al menos que hayas tenido la oportunidad de ponerlo en práctica. En las aulas nos enseñan periodismo teórico e hipotéticos prácticos. De lo que nos vamos a encontrar cuando nos vayamos. Palabras. Solo palabras.

 

LA PRIMERA FIRMA

 

Aún recuerdo esa tarde de febrero... ¡vaya que sí! Estuve casi toda la tarde para escribir 4 párrafos cortos de la noticia famosa. ¡¡Me costó una barbaridad!! Y la primera semana, tropezaba, me levantaba, recordaba dónde había caído y lo evitaba, pero volvía a tropezar en otro sitio. Y así. Costó. Si usted ha sido becario, recordará, seguro, la primera ntoicia que firmó. Esa emoción se pierde con los años, es cierto, pero el momento en que dices: "este trabajo es mío, y no tiene nada que ver con la universidad..." ahí la cosa cambia. Y si no, ya está la familia detrás, que recibe casi con más ilusión que tú ver tu firma en un periódico. Estos padres tan nuestros...

 

Gracias a que tenemos buenos referentes en este periódico, los problemas fueron pasando. El miedo a la página en blanco es prácticamente inexistente, y sabes que lo has superado cuando, la angustia se transforma en emoción que buscas y que deseas sentir. Y así estamos ahora, aprendiendo. Esa misma noticia la podría redactar en media hora a lo sumo. Nos queda mes y medio de prácticas, y ya tenemos un montón de anécdotas que solo le podían pasar a un becario. 

 

NO TODO VALE

 

Y como estamos hartos del futuro tan sumamente apocalíptico que existe fuera, le ponemos ilusión, ganas y una energía que tan solo es propia de la época. Por encargo del jefe, me tocó ocuparme de la sección local. Aún resuenan en mi cabeza las palabras de la decana de mi facultad, en una de sus clases, diciendo: "el periodismo local es el más agradecido..." Hoy lo sé, es así. La gente de tu alrededor no quiere que los oigas. Quieren ser escuchados. Para ellos, un acto cualquiera al que te piden que asistas es todo un acontecimiento, y si quieres compartir esa ilusión, tienes que sentirla a la hora de redactar la noticia.

 

Pero, con el paso de los días, también vamos perdiendo inocencia.  El sufrimiento humano es una de las lecciones que no se dan en la universidad, y que te golpea cuando sales a cubrir ciertos sucesos. Porque, detrás de la noticia, están las personas. Está el dolor por haber perdido a un ser querido en situaciones trágicas (que tienes que contar). Están los nervios y el enfado de políticos o representantes (con los que tienes que lidiar). Y en esta profesión no todo vale, por mucho que se diga en otros lugares. 

 

Para acabar, recordar a los grandes medios de comunicación que se asientan sobre nuestro trabajo, sobre el periodismo local, tantas veces infravalorado. Y recuerden: no todo el mundo puede ser periodista, pero cualquiera puede ser el protagonista de una noticia. De SU noticia.

 

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