Silueta original

Palabras de becaria

Alicia Presencio
Aprendiendo rápido entre letras que forman palabras...

Basta ya

6,2 millones de parados. 57,2% de paro juvenil. España se ahoga. Y los jóvenes intentamos salir de este naufragio, yéndonos a vivir fuera, dejando nuestras raíces y nuestra vida en un país podrido por políticos corruptos e inútiles. 

Beatriz (nombre ficticio) tiene 23 años. Posee las carreras de Filología Hispánica y Periodismo, además de diversos másters y cursos de idiomas que esconde por humildad. Aquí, en Valladolid, ha pasado toda su vida. Tiene a sus amigos, a su novio, a su familia...

 

Mejor dicho, tenía. Cansada de unir empleos temporales con sueldos que solo daban para subsistir, ha hecho las maletas para trabajar como au pair un año entero para una familia de Londres. Y luego, si los astros se alinean, tal vez tenga suerte y encuentre una oferta de lo suyo. Esta decisión le ha costado noches en vela, estrés, ansiedad... y finalmente lloros de impotencia y de rabia ahogados en su almohada cuando decidió finiquitar su relación ante la imposibilidad de vislumbrar un futuro llevadero juntos. 

 

Qué narices tiene, señor Wert. Qué narices. En julio dijo que "la fuga de cerebros no puede ser nunca negativa." Palabras textuales. Qué narices tiene, señora Secretaria de Inmigración y Emigración, al decir que "la emigración de jóvenes españoles al extranjero no se debe sólo a la crisis económica, sino a la globalización, a la libre circulación de trabajadores en Europa, al reclamo de profesionales por su buena preparación técnica, y por qué no decirlo, al impulso aventurero de la juventud".

 

Pero, sobre todo, qué narices (por no decir otra parte del cuerpo masculino o femenino) tiene, señora Esperanza Aguirre, al creer que "la emigración de los jóvenes tendrá un efecto muy positivo para España". Sí, exportamos marca España en cada uno de esos pobres muchachos y muchachas. Seguro que serán grandes embajadores de su país de origen. Seguro que hablarán a las mil maravillas de su "amada patria" que les echó de una patada en el trasero, a su suerte, mientras políticos con los bolsillos llenos siguen saliendo impunes de una justicia pésima, lenta, famélica y deshauciada. 

 

Se nos está educando, desde primero de carrera, en que "la cosa está fatal, tanto, que no tienes que dudar en pisotear a tu compañero si te ofrecen un puesto de trabajo del tipo 8 horas diarias, 6 días a las semana por 400 euros". 

 

Basta ya. Los jóvenes no tenemos por qué cargar con las ineptitudes de un gobierno que no tiene "narices" a usar esa mayoría absoluta tan aplastante que no se volverá a dar en años. No tienen narices, señores políticos. Tienen miedo. ¿Se imaginan que nosotros, los jóvenes, tuviéramos miedo? Entonces en vez de seis millones de parados, tal vez seríamos algún millón más. 

 

Basta ya de estupideces. Basta ya de echarse la culpa mutuamente porque ningún partido político tiene las "narices" de compareceer ante una rueda de prensa y entonar el "mea culpa". Basta ya de hacernos pensar que somos idiotas por nuestra juventud. Basta ya de ser un ejemplo pésimo. Dejen de decir tantas payasadas, señores políticos. 

 

Basta ya de jugar con nuestro futuro, de despertar en nosotros sentimientos egoístas que se camuflan con el instinto de supervivencia. Basta ya. Dejen de hacer las cosas tan mal, porque se están cargando la poca dignidad política que tenía España. 

 

Azules, rojos, verdes, amarillos, rosas o arco iris: me da igual. Son todos unos completos inútiles incapaces de aunar esfuerzos para sacarnos de una vez por todas de esta insostenible situación. Basta ya. Dejen de ser tan orgullosos y tracen un camino común, de ayuda mutua.

 

Pero, lo más importante: basta ya. Dejen de jugar con nuestros sueños. Con nuestra esperanza. Con nuestro futuro. Porque, tarde o temprano, lo lamentarán.

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