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Otoños y otras luces

Jesús Quintero

Otoños y otras luces

Que no esté pasando aquí no significa que no esté pasando.

Esta semana quiero llamar la atención sobre una de esas campañas de Save The Children que nos puede servir a todos para parar un momento y ponernos a pensar: “Most Shocking second a day video”. Como da que pensar y mucho, es fácil buscar otro momento para animar a nuestros hijos, y no importa mucho la edad, para que se bajen el video en uno de esos maravillosos móviles que les hemos proporcionado y lo reproduzcan.

 

El video de poco más de minuto y medio contiene 65 tomas distintas que muestran el segundo  más destacado de cada día que va viviendo una pequeña niña en primera persona. Sus creadores escogen a una niña británica, que puede ser la típica historia de la infancia de la mayoría de los niños occidentales, que trascurre feliz y despreocupada y que se va truncando para dar un giro radical y convertirse en todo lo contrario. Tristeza, miedo y desesperanza. Lo que la guerra hace a los niños. Una campaña, como otras tantas de esta organización, con un spot muy conseguido que nos trasmite mucho, sin la necesidad de recrearse en imágenes más explícitas y dolorosas. 

 

Son muchas las situaciones que ocurren muy cerca de nosotros y que nos parece que no existen hasta que no nos tocan de cerca en primera persona o con los nuestros: la realidad de una enfermedad, un accidente de tráfico o laboral, la pérdida inesperada de un ser querido, la pérdida del trabajo, etc. No olvidaré nunca una frase escrita en un cartón de un transeúnte que pedía ayuda en la calle: “Hoy por mí, quizá mañana por ti”.

 

La sociedad española está dando un buen ejemplo de solidaridad ayudando a los que con esta ya demasiado larga y profunda crisis que está sacando a tantos y tantos del “mapa” de una vida digna, hasta situarles en el umbral o en la misma pobreza y precariedad, donde más sufren los más indefensos, en la mayoría de los casos los niños y los mayores, situaciones que hace unos años nos pudieran parecer de otros tiempos y de otros lugares. La “ciclogénesis” de la crisis está dejando sorprendentes imágenes del rastro de su paso que ni los lugareños más viejos, o los “sabios”, podían aventurar. 

 

Mirarse en el espejo es uno de los recursos para la percepción de uno mismo y para la formación de la autoimagen. Este significado lo vamos adquiriendo y modificando a lo largo de nuestra vida. Pero sucede también que pueden existir notables, diferencias en cómo nos percibimos y cómo nos perciben. Esto ayuda en la formación de la autoimagen y la conducta, aunque todo puede cambiar, como nos enseña Save The Children.  

 

Porque al fin y al cabo ¿qué más da de dónde sea el niño, el necesitado, el que sufre la soledad o el anciano para ayudar?

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