Loreto original

Maternando

Loreto Cibanal
Método Estivill

Una de maestros	

Terminadas las clases comienzan las típicas conversaciones entre las mamás acerca de cómo le ha ido el curso a los niños (casi siempre refiriéndose a las notas, claro). Me resulta curioso y no se si es efecto de la climatología o del relax que supone no tener que estar sujetas a los horarios del colegio, las clases de natación, las de inglés, las de judo y las de… que mamás que durante el curso se mostraban muy de acuerdo con ‘las formas’ de los maestros aprovechan estas conversaciones para reflexionar y dudar, aparcando -una vez iniciada la conversación- el valor del sobresaliente o el notable.
Y hablo de las ‘formas’ porque llega un momento en que la transmisión de conocimientos es lo de menos cuando las ‘formas’ y el mensaje subliminal que se les está dando a los niños es mucho más perjudicial que la analfabetización absoluta.

Puedo hablar en primera persona el haber sufrido comentarios por parte de un maestro de tercero de primaria hacia el grupo de mi hijo cuando comentaban que no les gustaba algo decir “a mí no me gustan los niños y mirad donde estoy”. Pero en estas conversaciones de piscina que os comento he oído decir a una mamá que la maestra de su hija le tapaba la boca con cinta de embalar a los que hablaban ‘demasiado’, esto en un aula de 4 años… ¿qué nos está pasando? ¿cómo es posible que una persona que afirma abiertamente que no le gustan los niños esté dando clase y que además se permita despreciar a los niños haciéndoles el comentario directamente? ¿cómo se pueden permitir comentarios y actos como los descritos?

¿Cómo podemos permitirlos los padres?, y me incluyo; y cómo podemos permitir la sociedad en general que estemos en este punto ¿para qué estamos educando?. Yo lucho cada día contra mí misma para no dejarme arrastrar por la corriente de educar a los niños para conseguir unos objetivos totalmente materiales y superficiales, para obtener un título y una posición social de prestigio sin preocuparnos, es más dando por sentado que es el peaje a pagar, de si van a ser felices o no…

Por un lado, y pensando en las consecuencias para uno mismo, qué diferente sería dedicarse a lo que realmente te gusta que a algo que te agría el carácter y que provoca que además de no ser feliz tú mismo no le facilites la vida a los que están a tu alrededor.

Entiendo que puede parecer utópico y que hay profesiones que apenas son del agrado de muy pocos y que son tan necesarias como otras muy apreciadas. Pero una vez a nivel universitario ¿no sería más acertado realizar entrevistas a los aspirantes a las diferentes carreras y financiar a quienes están capacitados por aptitud y actitud para poder desempeñar luego la vida profesional según ese título, que permitir que cada uno curse la carrera que ‘le toque’ según la nota de selectividad y bachillerato?

A lo largo de la vida, es cierto que la mayoría cambiamos y vamos descubriendo nuevos intereses o habilidades que no habían sido escuchados y que permanecían latentes en nuestro interior. Esto lo he puesto en positivo pero también puede ocurrir que por ese amordazamiento de nuestros verdaderos deseos salga la rabia y el enfado y una persona que en un momento determinado estaba perfectamente capacitada para un puesto deje de estarlo.

Es muy triste que por haber aprobado una oposición los demás tengamos que sufrir a esa persona hasta el fin de su carrera laboral… y esto alcanza niveles trágicos cuando las víctimas son niños. ¿Tenéis idea de lo complicado que es conseguir que un maestro, por ejemplo, con una plaza en propiedad sea apartado de la actividad? ¿sabéis la cantidad de pasos que hay que dar para conseguir que salga de un colegio X y que eso no garantice que a los pocos meses esté ejerciendo en otro colegio?. Cualquier trabajador en la empresa privada cuando deja de ser válido, por las razones que sea, para esa actividad se le despide o proporciona otro puesto que pueda desempeñar, para que no perjudique a la productividad de la empresa y por lo tanto garantice la continuidad de la misma y los puestos de trabajo que proporciona… ¿por qué en el caso de los empleados públicos o funcionarios no puede ser así? ¿por qué tenemos que aguantar que nuestros hijos por ejemplo pasen casi tantas horas como con nosotros en casa con ‘profesionales’ que no tienen ninguna vocación?

Se que esto sucede en muchas profesiones o trabajos pero creo que para sanar esta sociedad tenemos que cuidar especialmente a los niños porque solo en sus manos está ese cambio y en las nuestras el facilitárselo, y por eso y porque es el tema de mi blog hago hincapié en los maestros, pero es cierto que ese mal ejemplo lo damos a diario a nuestros niños en casa, en el parque, en cualquier sala de espera, etc.

Cuidemos nuestros actos especialmente cuando haya niños delante y por favor ¡cuidemos nuestro lenguaje! Es tremendo lo que les transmitimos a los niños con frases aparentemente inocuas…

Y por último, siento que es necesaria la movilización de los padres para la mejora de la educación de nuestros hijos en el colegio, si hay una buena educación, donde el respeto hacia el maestro sea por méritos propios y no por imposición, es decir porque él trata con respeto y cariño a los niños, la formación académica será mucho más fácil y los niños aprenderán los contenidos fácilmente; preocupémonos de las formas que tras ellas los contenidos (y los sobresalientes si tienen que ser) vendrán sin esfuerzo.

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