Loreto original

Maternando

Loreto Cibanal
Método Estivill

¿Por qué tenemos hijos?

Ayer, no sé muy bien por qué, me vino a la cabeza esta pregunta ¿por qué tenemos hijos? ¿para qué? Y la verdad es que me gustaría tener respuestas de los lectores de este post porque nunca se me ha ocurrido como tema de conversación con amigos.
Sí que surge a menudo el juicio contrario, al ver a según qué padres, el decir que para eso no se tienen los hijos, pero ¿para qué o por qué se tienen?. Supongo que habrá muchas razones diferentes, quizás tantas como familias o parejas que deciden tener un hijo… o quizás no… no lo se.

En mi caso, especialmente mi hijo mayor fue una necesidad, la continuación, incluso la culminación de una relación de amor de muchos años entre dos personas que se amaban muchísimo y que necesitaban una ‘obra’ que fuera parte de los dos, dar la vida a una persona hacia la que extender de algún modo ese amor y darle continuidad; pero sin embargo tampoco fue un tema que habláramos, los motivos, quiero decir, por lo que también hablo de mis sentimientos. Y aún así tampoco lo tengo claro, no recuerdo cuando me planteé que quería tener hijos y mucho menos un por qué, realmente creo que es un deseo innato en mí y lo único que necesitaba era tener la relación perfecta para que el tener un hijo fuera la creación de una familia según mis principios morales.

Según mis principios morales y según ‘la normalidad’ biológica que ha permitido la supervivencia de la especie a lo largo de miles de años.

Sin embargo hay mujeres que deciden ser madres en solitario y se fecundan de forma artificial o por el método tradicional pero sin tener una relación estable con el padre de ese bebé; incluso últimamente conocemos casos de padres que han decidido contratar un vientre de alquiler para gestar a su bebé fecundado a partir de sus espermatozoides y de óvulos de una donante…. Bueno, no sé si yo en algún momento hubiera llegado a hacer algo por el estilo de no haber encontrado una pareja, una relación que considerara que era ‘merecedora’ de dar tal paso… porque como digo mi instinto maternal siempre ha estado muy presente. En principio creo que no pero como no he estado en esa situación no me atrevo a posicionarme.

Todas estas reflexiones me han ocasionado muchas dudas; me explico, yo siempre he pensado que un hijo es un acto de generosidad por lo que conlleva de renuncia, especialmente en estos tiempos en los que no es que vivamos en la sociedad del bienestar, es que en muchos casos vivimos en la sociedad del no al más mínimo sacrificio o esfuerzo; y consideraba negativamente que por ejemplo en muchos casos los hijos vinieran a cubrir una necesidad de los padres…

Esto lo pensaba especialmente en el caso de las adopciones tras muchos años de espera por el fracaso de fecundaciones, en las que el grado de ansiedad de los padres, y sobretodo de las madres llega a tal punto que el conseguir ese hijo es ya una necesidad casi vital, cosa que desde el punto de vista psicológico tiene que ser un peso enorme para ese niño, pues las expectativas que viene a cubrir a veces son muy superiores para las que él está preparado.

Sin embargo me he dado cuenta al surgirme ayer esta reflexión, de que en mi caso también llegaron para cubrir una necesidad… y de que siempre es así pues la reproducción humana como en el resto de los animales viene por el instinto de conservación de la especie. Además es tanto lo que un hijo aporta que el posible sacrificio o renuncia que se realiza por él está sobradamente superado.

Sin embargo, sí que es cierto que en muchos casos los hijos vienen como una obligación social, como el paso que viene tras el matrimonio… pero cada vez son más las maternidades y paternidades conscientes y sentidas y también las parejas que eligen libremente no ser padres y llevar otro tipo de vida, cosa que aplaudo.

Creo que es muy necesario para las sociedades occidentales actuales que haya natalidad pues económicamente es vital ya que la esperanza de vida cada vez es superior y las poblaciones están muy envejecidas, pero por otro lado aplaudo a quienes deciden no tener hijos al no haber un deseo real de tenerlos, y haciendo ‘oídos sordos’ a las casi exigencias sociales, pues la base para un mundo mejor es realizar un cambio en la maternidad, que esta sea consciente y cuidada desde el minuto cero para permitir el nacimiento de unos seres diferentes, más pacíficos, solidarios y generosos, que transformen con sus actitudes ese mundo en un lugar mucho mejor y más humano.

Pero… ¿vosotros por qué tenéis hijos? O ¿por qué queréis tenerlos?


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