Luna azul original

Lunes en la Luna

Nuria Herrera

Verde asturies

Tercer día creciente de la luna del relámpago

Sin planearlo y de repente, llegué a Asturias el fin de semana pasado, cuando aún estábamos en la otra luna.

De Sara tengo que hablar por varios motivos: porque es una músico fantástica a punto de sacar su primer disco; porque es abulense; porque es mi amiga.

Me dijo que se iba a Asturias y me invitó a ir compartiendo un ratito de  su concierto con mis poemas, así que decididas a musicar poemas o a poemizar música marchamos para el norte.

De Rodrigo tengo que hablar por varias razones: era nuestro road manager,

y lo hace de primera;  además también dio su propio concierto derrochando gusto y sensibilidad; es abulense y no nos conocíamos (¡!) y además, hemos disfrutado soberanamente del estar juntos.

La terraza-restaurante Miramar es un barco  que está en tierra,  al final del paseo marítimo de Luarca. Es de cemento, no tiene forma de barco, ni mástiles ni velas, pero cuando andas por su cubierta sientes  como se mueve el mar. Lo regentan en amor y compañía Javi y Mari, ( para las bodas de plata que van y con dos niñas preciosas, que por allí tienen la foto).El secreto es el de las abuelas. Mari cocina para ángeles, y a Javi le va el gusto celestial. Dos pares de ojos azules celtas recibiéndote como te reciben en el  norte, a casa abierta. A caldo caliente en la cocina, porque ya sabía yo que traeríais frío. O norte é  miña nai. A miña raxa. Miramar (Javi y Mari incluidos) podría estar en Ibiza o en Marbella o en Barcelona o en Denia, pero está en Luarca, y para mí, eso lo hace  todo  más auténtico. Detrás de la espalda, la montaña verde esperanza  hasta tan arriba toda escarpada. Delante de los ojos, el Cantábrico, limpio y bravo de aquí a Inglaterra.

Cuando llegamos, sidrina de la de allí, escanciada en mano. Preparar el escenario y el sonido, encajar lo que se nos había ocurrido, improvisarlo.

El  viernes, concierto de Rodrigo con versiones fantásticas y canciones propias en inglés con melodías inglesas . Calidad. Me conquista con el Stairway to heaven, a mí y a los lugareños. Invita a Sara a cantar con él y entonces sale el sol, que cuando cruzamos las montañas empezaron las nubes(pero las nubes no nos importan). Envueltos en la humedad del mar que orilla mismo ahí abajo comemos una sopa de marisco y unos calamares en su tinta que ha hecho  Mari y resucitamos para tres días. Vuelta al escenario, la segunda sesión atrae a los amantes de la música y acabamos en jam session.

Al día siguiente Sara, con todos los duendes nuevos que se quieren quedar  a vivir en su pelo. Rápido el público en-cant(a)-hado. Sabe hace conxuros, llamar a las bruxas y que las montañas canten con ella.

Fin de semana bálsamo para el corazón.

Lanzo gracias al aire para que cada cual recoja lo que le corresponde.

Digo  que cuando el amor, cuando lo fraterno, hasta los centauros de ultramar se asoman a ver qué es eso tan propio de los humanos.

Como hay imágenes,  me callo.

 

Rodrigo:

 

Sara y yo:

 

(Son vídeos grabados con el móvil, pero para entendernos basta,  por aquello de que vale más una imagen que mil palabras…)

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