Noemi fuentes original

¡Leamos!

Noemí Valiente
Blog de Noemí Valiente sobre la lectura de libros

Escribir en los propios libros

Cuando se lee un libro surgen en nosotros emociones (nos conmovemos ante la muerte de un personaje); opiniones (nos parece que el castigo debería haber sido mayor); sentimientos y dudas (no sabemos si nosotros hubiéramos hecho lo mismo en esa situación).

Puede ser útil anotar las impresiones que un libro nos ha causado para reparar en ellas y que no escapen. Así llegaremos a entender más y mejor tanto la lectura como el mundo que nos rodea e incluso a nosotros mismos.

Y es que la lectura debe asentarse. Y cuando pasa la conmoción del desenlace, la sorpresa y la ansiosa curiosidad recién satisfecha, si esperamos un poco, si volvemos a pensar en ello, lo que hemos leído pasará a formar parte de nuestros conocimientos y de nuestra vida.

 

Todo esto en la práctica resulta más fácil cuando hemos subrayado en el libro aquellos pasajes que nos han sacudido y cuando hemos escrito qué impresiones causaron en nosotros.

 

Hay quienes piensan que un libro es un tesoro y no debe ser mancillado con tinta ajena, con caligrafías fuera de imprenta. No escribas en él si te incomoda. No lo hagas si te lo han dejado antes de consultar con el dueño. ¡Y por supuesto no si lo has tomado prestado de una biblioteca!

 

Pero si el libro es nuestro, siempre que se haga con respeto, tal vez podamos anotar con letra pequeñita y cuidadosa nuestras impresiones. Los pensamientos que el libro ha traído hasta nosotros.

 

¿Se valora por esto menos al libro o se enriquece? Porque el siguiente lector no sólo conocerá los hechos que en su día decidió el autor, sino también lo que significaron para el anterior lector, compañero de aventuras.

 

Y si no acabamos de atrevernos, siempre podemos hacer uso de la libreta o de los papeles con adhesivo. Pero reconozcamos que así se corre el riesgo de que estas impresiones se separen del propio libro y acaben perdiéndose en algún lugar extraño.

 

Tener un lapicero a mano (y libreta o “post-it”) y escribir aquello que hemos pensado durante la lectura. Todo esto supone un esfuerzo. Indica ser un lector activo, ya no un mero espectador del libro. Y si alguna vez releemos, haber tomado notas puede servir para recordar cómo éramos en el pasado, cómo pensábamos. Y tal vez nos sorprendamos, porque ya no seamos los mismos.

Comentarios

Miguel 15/05/2013 00:08 #1
Siempre he respetado al máximo un libro, me parece un sacrilegio escribir sobre él, pero estoy de acuerdo con Noemi Valiente, nosotros cambiamos, evolucionamos y es interesante analizarnos a nosotros mismos cuando releemos un libro. Voy a intentar superar mi respeto a autor y a libro y voy a darme una oportunidad a conocer mi evolución.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: