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La Mala María

María Sáez

De vuelta a casa

Cuando cumplí los 16 años un ansia tremendo empezó a recorrer mi cuerpo con la única intención de salir de Ávila. Era joven, quería conocer mundo, Ávila se me quedaba muy pequeña. Ahora he vuelto para no marcharme.
Ya con 18 y recién comenzada mi etapa universitaria en Salamanca se me abrieron las puertas del cielo. Ya quedaba atrás la tierra en la que me veía encerrada sin posibilidades de futuro y donde todos nos conocíamos y para mí eso suponía un gran agobio.

Tras la etapa universitaria se iniciaba mi andadura laboral en Madrid. Estaba entusiasmada de vivir en la capital, me levantaba todos los días a las cinco de la mañana para ir a trabajar, y ya pasaban las nueve y media de la noche cuando quería regresar. Autobuses, tren, metro...y una hora y media para conseguir llegar a mi puesto. Perdía tres horas al día en medios de transporte, pero en aquel momento me sentía feliz.

Ahora, pasada la treintenta, de vuelta a mi casa, a Ávila, echo la vista atrás y me pregunto ¿Cómo podía pensar que mis estancias fuera de esta ciudad habían sido maravillosas?¿Cómo no he regresado antes?

En estos momento, con la mente más madura y las ideas claras, creo que no me voy de Ávila ni con agua hirviendo. Está muy bien descubrir otras experiencias, conocer otras formas de vida, y está muy bien sobre todo porque aprendes a valorar lo que has tenido, y yo por suerte, vuelvo a tener.

Las oportunidades no llegan, se buscan, estés donde estés si quieres poner en marcha un proyecto lo haces. El lugar no es excusa, el trabajo no llama a tu puerta.

Ávila me ha vuelto a acoger con los brazos abiertos, como un día olvidé que los tenía. Ávila sí es una ciudad de oportunidades, pero eres tú el que tiene que ponerlas en marcha. Esta ciudad necesita más gente atrevida, más jóvenes emprendedores que apuesten por abrir su empresas en Ávila. Necesitamos más ideas frescas y menos quejas.

Es muy fácil quedarnos sentados y decir, “es que aquí no hay”, “es que aquí no se hace”, es que...pues bueno, la pregunta es ¿Qué haces tú porque las cosas cambien?

Yo he dedicido apostar por mi ciudad y mi ciudad me está prestando toda su ayuda. Decidí dejar de quejarme y empezar a actuar y creo que eso es lo que deberíamos hacer todos, poner nuestro granito de arena.

Además, no os quiero ni contar las pesadillas que tengo cuando pienso que me tengo que volver a levantar a las cinco de la mañana para ir a trabajar o tirarme hora y media en transporte público; no poder visitar a mi familia o amigos cuando quiero o disfrutar de las maravillosas vistas de la muralla. Ávila, es calidad.

Ávila, eres grande. Pequeña te hemos hecho muchas veces, pero día a día nos demuestras que estábamos equivocados.

Yo decidí volver.

La Mala

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