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La Mala María

María Sáez

ÂżRealmente liberadas?

Son las nueve de la noche y aquí estoy, terminando mi casi penúltima tarea laboral del día. Sobre las 8:00 horas ya estaba tomándome mi primer café y encendiendo el ordenador para comenzar a trabajar. Soy una de esas "privilegiadas" que trabaja desde casa, es decir, que no tiene horarios, bueno sí, de inicio sí lo tengo, de fin, no. 

Tecleando y tecleando me han dado las doce de la mañana, momento en el que he tenido que salir corriendo a mi primera reunión del día. Cuando he querido volver eran las dos de la tarde, he engullido, que no comido, en diez minutos y de nuevo pegada al ordenador. Tras otra reunión vespertina, más horas al teclado (sin olvidar, claro está, que mientras tanto tengo prácticamente las dos orejas ocupadas con el teléfono), ha llegado esta hora en la que he dicho..."me voy a dedicar un tiempo a mi misma, a escribir mi post", es decir, a seguir trabajando.

Cuando acabe me espera la cocina, preparar la cena, poner una lavadora, recoger la ropa que tendí ayer, organizar el trabajo de mañana, una ducha y a dormir que rápidamente llega de un nuevo día, y una larga semana.

Y llegará el viernes, tras pocas horas de sueño y labores hogareñas y profesionales, y será el momento en el que aparezca tu pareja (en eso sí soy privilegiada, sólo le veo los fines de semana) y te diga "niña, Âżqué vas a hacer para cenar?" (podía haber sido cualquier otra bonita floritura como "Cariño, Âżno me has planchado mi camisa preferida?")...Agggg! ÂżEs que se ha olvidado de que yo estoy hasta ahí mismo de trabajar igual que él?, Âżes que no conoce la palabra "colaborar"?. La respuesta es no, no la conoce.

En esos momentos me salen los cuernos y el rabo, empiezo a jurar en arameo y me pregunto una vez tras otra... ÂżPero que coño de liberación de la mujer es esta?

Señoras y señores, no nos hemos liberado, nos han engañado. Trabajamos fuera, trabajamos dentro y cobramos la mitad de lo que debíamos por uno y nada, como siempre, por el otro. Así que por lo menos vamos a dejar de alardear de tanta liberación de la mujer, porque hasta ahora, !no nos ha llegado!

Esperemos que las generaciones venideras sí puedan presumir de esta liberación, que nosotras sólo conocemos la teoría.

Y como no me gusta generalizar..."alabadas sean aquellas que sí que cobran lo que se merecen por su trabajo y comparten su vida con alguien que conoce la palabra colaborar".

PD. Por no hacer más sangre no he querido mencionar a las mujeres que además, son mamás. Sería para escribir una tesis doctoral.

 

M.M.

 

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