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La cuarentena

Inda Jaus
Blog de Inda Jaus

Un cerico

En B.U.P. (sí, bachillerato, para los de la LOGSE) tuve una excelente profesora de lengua y literatura, doña Seve. De esas €œseños€ a la antigua, de impecable traje de tweed (que una prefería no pensar cuándo lo llevaba al tinte, porque el pobre no faltó a una sola cita en los tres cursos que compartimos), austero zapato de tacón medio, y sólido cardado otoñal que le imprimía un carácter un tanto inalcanzable.

Doña Seve era de esas profesoras que sabían mucho de lo suyo y se extendían en explicaciones que terminaban con auténticas y divertidísimas arengas a favor de Góngora o de Bécquer o de los verbos intransitivos, con los ojillos en blanco y el rostro enrojecido. Lo malo llegaba cuando te tocaba decir la lección. Ahí la cosa ya se ponía dura. Doña Seve se sentaba, se bajaba las gafas hasta la punta de la nariz, hacía un barrido a lo €œterminator€ de izquierda a derecha y de arriba abajo, buscaba en sus fichas y decía:

- Señorita Jaus, salga a la palestra que le tengo que poner un cerico.

En ese momento te arrastrabas hasta la tarima mientras pasaba tu vida entera por delante de tus ojos (bueno, tu vida no, pero sí todo lo que sabías de la materia desde el día en que aprendiste a leer). Alrededor no se oía más que el silencio y algún resoplido de alivio. Doña Seve te iba planteando preguntas y temas y, tú ibas explicando, haciendo algún esquema en la pizarra€Ś puede que ese día estuvieses inspirada y te lanzases a comparar autores, o que mencionases de pasada alguna etimología rara o la relación entre diversos verbos romances de raíz común, pero distintas evoluciones€Ś Resumiendo: puede que fueses la Messi de la lengua y la literatura y que ese día te lucieses a base de bien; puede que te hubiese poseído el espíritu de Cervantes o que declamases de carrerilla las obras completas de la generación del 27€Ś El resultado siempre era el mismo: Doña Seve se quitaba lentamente las gafas, te miraba llena de decepción y te decía:

- ÂżLo ve, señorita Jaus? ÂżComprende usted que, por mucho empeño que yo ponga, con esa actitud suya no me queda más remedio que ponerle un cerico?

Y la mujer, balanceando tristemente la cabeza, se volvía a colocar las antiparras y, muy despacito, escribía un cerico mondo y lirondo en tu ficha. Te mandaba sentar y empezaba a buscar a su próxima víctima en la libreta. Así fue como aprendí un montón de la materia en la que peores notas sacaba.

Bueno, creo que me he ido del tema. La cosa es que creo que me ha poseído un poco el espíritu de Doña Seve. Sí. Así como suena. Hace unos días escuchaba en una tertulia televisiva al catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla. Analizaba la situación, hablaba de los pormenores del rescate, hacía una previsión de los próximos meses€Ś todo muy correcto y muy profesional. Y yo pensaba: un cerico le ponía yo a este, no me queda otra€Ś

Unos días después, en un periódico internacional me encontraba con una artículo de opinión firmado por todo un premio Nobel de Economía. Y disertaba el hombre sobre los mismos asuntos que el de Sevilla, pero sus previsiones, análisis y vaticinios iban, exactamente, en otra dirección. Así que me reafirmé en que el cerico que le puse a aquel estaba más que merecido. Y al Nobel le tenía que poner otro necesariamente.

Luego escuché a Guindós, ese hombre que €œtiene el honor de pedir asistencia financiera a Europa€ (Âż!!?); y a Montoro, el ministro que de ninguna de las maneras va a subir el IVA. A estos individuos les tuve que poner un cerico y una E en actitud (la E es cacafuti, para los de la LOGSE). Y entonces escuché a Rajoy y a la Cospe. Y les puse sendos cericos y los derivé al equipo de orientación del centro porque sospecho que, o tienen problemas en el ámbito familiar, o de drogas, o han caído en las garras de alguna secta, pero lo que está claro es que los hemos perdido en algún universo o dimensión paralela y su reino ya no es de este mundo.

Y cuando ya pensaba en cambiarme el nombre en el Registro Civil por ese tan feo de €œSeveriana€, llegaron Wyoming y Anguita para demostrarme que quizás haya esperanza. Puede que aún pueda poner algún uno delante de algún cerico injusto€Ś

inda.jaus.tribu@gmail.com

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