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El atlas de las nubes

Anoche mi corazón dio un respingo: Halle Berry se ha roto un pie durante un rodaje en España. No, no es que sea yo ultrafán de la moza, no. Lo que me conmovió fue el título de la película que está rodando en Mallorca, €œCloud atlas€, basada en la novela homónima de David Mitchell. Un auténtico novelón que nadie debería perderse.

Estoy deseando ver esta superproducción dirigida por los Wachowski (saga Matrix), con guión de los directores y del propio Mitchell. Se está rodando simultáneamente en España, Escocia y Alemania, con un elenco de intérpretes de caerte de espaldas: Tom Hanks, Halle Berry, Natalie Portman, Hugo Weaving€Ś

Tampoco se trata de que de repente me haya dado un ataque de €œcinefilitis€. La verdadera razón de mi júbilo es reencontrarme con David Mitchell y su novela. Este autor fue publicado en su día por la editorial Tropismos, gran proyecto cultural afincado en Salamanca que, por alguna razón que se me escapa, se malogró y del que nunca más se ha sabido. Tenían un catálogo exquisito, digno de la Anagrama de la primera época, plagado de autores selectos y buena literatura. Para muestra el que nos ocupa, David Mitchell. Apuesto mi reino a que será el Nobel de Literatura más joven de la Historia, el tipo es un verdadero genio.

Supongo que €œEl atlas de las nubes€ estará descatalogadísima y encontrarla será una auténtica labor de desescombro, pero os aseguro que merecerá la pena el esfuerzo. Aquí tenéis lo que dice la contraportada, para ir abriendo boca:

€œEl atlas de las nubes€ es una novela que da la vuelta al mundo y recorre desde el siglo XIX hasta un futuro apocalíptico, a través de seis historias entrelazadas. El relato se abre en 1850 con el regreso del notario estadounidense Adam Ewing desde las Islas Chatham a su California natal. Durante el viaje, Ewing traba amistad con un médico, el doctor Goose, que comienza a tratarle de una extraña enfermedad causada por un parásito cerebral€Ś Repentinamente, la acción se traslada a 1931 en Bélgica, donde Robert Frobisher, un compositor bisexual que ha sido desheredado, se introduce en el hogar de un artista enfermizo, su seductora esposa y su núbil hija€Ś De ahí saltamos a la Costa Oeste en la década de los setenta, cuando Luisa Rey destapa una red de avaricia y crimen que pone en peligro su vida€Ś Y, del mismo modo, con idéntica maestría, viajamos a la ignominiosa Inglaterra de nuestros días, a un superestado coreano del futuro próximo regido por un capitalismo desbocado y, finalmente, a Hawai, a una Edad de Hierro post-apocalíptica que corresponde a los últimos días de la historia.

Sin embargo, la historia tampoco termina ahí. La narrativa vuelve, como si de un bumerán se tratara, en el tiempo y en el espacio hasta el punto de partida recorriendo, en sentido inverso, la trayectoria trazada. Durante la travesía, Mitchell va revelando los lazos que unen a personajes tan distintos, el modo en que se entrecruzan sus destinos y la forma en la que sus almas se desplazan a través del tiempo como las nubes por el horizonte.

David Mitchell, es un visionario posmoderno que se mueve con maestría por una multiplicidad de estilos y sabe combinar a la perfección los ingredientes básicos de la novela de aventuras con una debilidad muy nabokoviana por el puzzle, un ojo clínico para retratar a los personajes y un gusto por la reflexión filosófica y científica en la línea de Umberto Eco, Haruki Murakami y Philip K. Dick. En esta novela, Mitchell derrumba las fronteras del tiempo, los géneros y las lenguas para ofrecernos una visión fascinante de la voluntad de poder que mueve a los seres humanos, y de adónde nos conduce.

Señores de Tropismos, quienes quiera que seáis y donde quiera que estéis€Ś Yo os invoco€Ś Dadnos una dosis de €œsoma-Mitchell€ que alimente nuestros espíritus en estos tiempos de incertidumbre€Ś

inda.jaus.tribu@gmail.com

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