Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Nada está a salvo

Esta semana tanto el rey como el gobierno se han puesto en evidencia: El rey, porque el accidente ha mostrado con fotos los verdaderos intereses de la corona en este momento de crisis y ha situado a la institución frente a sus propias contradicciones, que no se resuelven sin más con una disculpa, sino con la posibilidad de elegir al propio jefe del estado, es decir, con el cambio de la monarquía por una república.

Pero el gobierno también se ha retratado: Mientras sobreactúa en el conflicto de Repsol, confundiendo los intereses de una empresa privada con los intereses del estado, por otro lado, renuncia a su obligación de proteger a los ciudadanos frente a los ataques de los especuladores y no sólo los deja a su merced, sino que se presta voluntarioso a ejercer el papel de Sheriff de Nothingham.

Existe una imagen que expresa claramente la sensación de indefensión que hemos sentido esta semana con los recortes en educación y sanidad. Cuenta Primo Levi que en su traslado a Auswitch renuncia a todas sus posesiones menos un manuscrito que esconde pegado a su cuerpo con la esperanza de poder ponerlo a salvo de la rapiña. Cuando lo desnudan nada más descender del tren, descubre lo infundado de su propósito. Desde ese momento, se da cuenta de que no hay nada que pueda protegerlo ni protegerse y que nada está a salvo. Con los recortes en educación y sanidad, que habríamos creído a salvo de la codicia y nos servían de pantalla protectora nos hemos dado cuenta de eso mismo: que no hay límite en la agresión, que nada está a salvo, y, lo que es más grave, que quienes deberían defender nuestros derechos con el mismo empeño que los intereses empresariales de Repsol no sólo renuncian a ello, sino que se prestan a colaborar con los depredadores.

Porque lo que ha ocurrido en sanidad y educación está atravesado de ese sentimiento. De ser intocables, de ser la última fortaleza firme frente a la adversidad a centrar el foco de todos los recortes: Se ha abierto la veda y debemos estar preparados porque vienen a por nosotros y lo peor está por venir.

Los recortes en educación, además de injustos e injustificables, van a provocar un retroceso sin precedentes en la democracia en los logros no suficientemente consolidados en el sistema educativo y minan las posibilidades de las nuevas generaciones a tener un futuro mejor. Porque la inversión en educación, que había ido creciendo hasta alcanzar el 5,03% del PIB en 2009 (muy alejado de la media europea y del 7% deseable), va a experimentar un brusco retroceso, retroceso que impedirá afrontar y corregir la tasa de fracaso y abandono temprano (28,4% en el conjunto de España y 23,3% en Castilla y León, frente al 15% de media en Europa y el objetivo marcado del 10%).

El aumento de 2 horas lectivas como mínimo del profesorado y el incremento del 20% de alumnos por aula no sólo son un golpe a las condiciones laborales del profesorado, contrarios a todos los indicadores de mejora de la calidad del sistema (está comprobado que la medida más eficaz es la reducción de la ratios y la inversión más eficiente es la subida de salarios de los profesores), sino que ponen en peligro la atención a la diversidad, la lucha contra el fracaso escolar y la mejora del rendimiento, desarrollo y evaluación de las capacidades, la organización de los centros y los recursos educativos y materiales básicos, sino que constituye una agresión económica, lejos de ser una ahorro es un robo, un traslado de las rentas de los trabajadores al pago de los intereses crecientes de la deuda exigidos por los especuladores. Además significará una importante reducción de plantilla, al no contratar interinos (unos 2800 en Castilla y León y entre 55000 y 80000 en todo el territorio nacional). Y en la misma línea se sitúan en las Universidades, la reducción de la oferta, la subida de las tasas y la reducción de las becas.

Por otra parte, lo que creíamos que tampoco iba a pasar, la extensión del copago en sanidad, se ha hecho efectiva y el gobierno prevé recargar de media un 10 % a los pacientes en sus recetas. Y esta medida de la que no esperan obtener apenas ingresos, sólo servirá para arañar unos euros a quienes menos recursos tienen (el precio de 4 cafés, según José Ignacio Echániz, secretario de sanidad del PP, en unas declaraciones indignas) y generar mayor angustia e incertidumbre a quienes, además de enfermos, llegan a duras penas a fin de mes. !Qué difícil debe ser gobernar, no digo poniéndose en lugar del €œúltimo ciudadano€ (que casi siempre es última ciudadana), sino pensando en ellos desde la poltrona y los ingresos del Sr. Echániz y su gobierno!

Pero dice Rajoy que €œno hay dinero para pagar los servicios públicos€. Pero, si no hay dinero para asegurar nuestra salud, nuestro futuro y nuestra vida, se ha roto el pacto social y ya no tiene sentido el estado. Pero la verdad, como siempre, es otra y ningún gobernante que se precie debería privar de un solo euro a quienes menos tienen sin haber puesto todo su empeño antes en perseguir el fraude, la economía sumergida y garantizar la justicia fiscal.

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