Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

¡Menuda recuperación!

Durante todo el fin de semana hemos sufrido el mantra, ampliado por mil voces, de que los presupuestos de 2014 serán los “presupuestos de la recuperación”.

Más como ejercicio de automotivación que como previsión creíble, dejando traslucir una visión de la economía tan idealista como ilusoria, al fiarlo todo a la “recuperación de la confianza” y a los “estados de ánimo”. Hemos pasado del diagnóstico, también impuesto por repetición, de “haber tocado fondo” (lo que no significa necesariamente que “no se pueda caer más bajo” ni que a partir de ahí solo quepa ir mejorando, como cantaba Serrat), sino que más bien parece significar haber llegado al fondo de la inmundicia, de dónde ya no es posible la salida, como en Living Las Vegas (¿o era Eurovegas?). Así que, por todos los lados hace aguas esta “previsión” o “profecía autocomplaciente” del gobierno.

 

Incluso podría decirse que el gobierno vuelve a malentender las reglas elementales de la lógica, al confundir que “dos negaciones afirman” con “dos mentiras seguidas (lo mantenido por Rajoy en sede parlamentaria sobre Bárcenas y la de ahora de los presupuestos) se vuelven verdaderas”, aunque temo tanto el principio “De lo falso se sigue cualquier cosa”, que me ha llegado a producir casos esporádicos de “síndrome de indefensión aprendida”.

 

También en esto el gobierno de Rajoy y el partido que lo sustenta vuelven a dejarnos ver su visión de la verdad y de la democracia: No hay más verdad que la pueda probarse en los tribunales” (y tras 8 meses de retraso, la orden del juez Ruz de registrar la sede del PP y confiscar los ordenadores de Bárcenas, era tan inoperante para descubrir pruebas como un brindis al sol), pero, sobre todo, la confianza “bloombergiana” de Rajoy de que  la “verdad” solo se sabe “contando votos” y, en este sentido, los precedentes de Fabra, Baltar, Camps o Berlusconi, no son modelos que podamos despreciar. Así que, toca apostarlo todo a la recuperación como única salida: “Recuperación o nada”, podríamos decir. Por eso, me temo que lo del fin de semana es solo el principio.

 

Es preciso salir del mantra para preguntarse ¿cuáles son los signos de esa recuperación anunciada?, ¿Recuperación de qué? Y, sobre todo, ¿recuperación para quiénes?

 

Si un descenso de 31 parados (sobre un total cercano a cinco millones) significa un “exitazo” coreado por toda la cla político-mediática, la mejor previsión anuncia que solo se creará empleo neto y poco en el último trimestre de 2014, así que no será aquí donde nos recuperaremos. Los cinco millones tendrán que seguir esperando un año más y ya serán seis los años que llevan en  esta espera.

 

Y lo mismo tendrán que hacer los funcionarios, que volverán a ver congelados sus sueldos “a cambio de recibir las pagas extraordinarias” (fin de la cita de la tv ppública); de las pensiones, mejor nos olvidamos; el IVA cultural, la investigación y la ciencia, las prestaciones sociales, la educación, la sanidad  públicas o la ayuda a la dependencia tampoco ofrecen mejores perspectivas ni los presupuestos se la otorgan. Así que, tampoco será por ahí va la recuperación.

 

Ni siquiera las promesas u obligaciones “estrella” (digo estrellas porque el coro mediático ya nos aseguró que estaban resueltas) verán su recuperación durante el próximo 2014 como no la han visto en este 2013: No se han parado los desahucios, ni la “dación en pago” se ha convertido en solución justa para erradicar por fin la esclavitud por deudas, que ya prohibió Solón en la Antigua Grecia; pero lo que resulta más grave, tras la sentencia del tribunal europeo condenando por abusivas las “cláusulas suelo” de las hipotecas, es que los bancos sigan aplicándolas si no las denuncian los clientes, sin que el gobierno haya “ejecutado” de oficio la sentencia (por eso, nos volvimos a concentrar esta semana en la Plaza de los Bandos de Salamanca); ni tampoco se ha cumplido la promesa, ya repetida en varias elecciones, de buscar mecanismos para que autónomos y pequeñas empresas, especialmente, no tengan que adelantar el IVA de facturas que no han cobrado, lo que está llevando al cierre y a la ruina a muchos y es de una justicia meridiana; ni tampoco se cumple el máximo de 60 días máximo de la administración para el pago a proveedores, pese a lo que nos ha costado. Tampoco aquí se ve recuperación.

 

Lo único que puede recuperarse serán los beneficios de las grandes empresas, las eléctricas (tras la nueva subida del recibo), los bancos, los rescatados y los por rescatar, y las grandes superficies comerciales (a los que las administraciones, también la local de Salamanca, no dudan en ofrecer todas las facilidades). Esa será la “recuperación” anunciada, pero lo será solo sobre nuestras penurias, precariedad, privaciones y miedo. De esto último no esperen ver recuperación en los presupuestos.

lanomalia.blog@gmail.com

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