Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Las cifras de la paciencia

Al igual que la tragedia, que consigue expresar en tres actos lo más terrible de nuestra existencia, la semana pasada se han necesitado esos mismos tres actos para acercarnos a la catástrofe.

El primero, los datos demoledores de la EPA del primer trimestre: llegamos a 6202700, es decir, seis millones doscientos dos mil setecientos parados, que suena más atronador, con una tasa de desempleo del 27,16% de la población activa y que llega al 57,2% en los menores de 25 años. En Salamanca, el número de parados asciende a 35400, lo que significa un 22,74%, de forma que ascienden ya a 10.800 las familias que tienen a todos sus miembros en paro. Pero lo más sangrante es el desempleo juvenil que en Salamanca registra cifras más que preocupantes: el 59,6% de la población menor de 25 años está en paro, pero lo peor es que a principios de 2009 había 16300 jóvenes en Salamanca que demandaban empleo, y ahora son ya solo 10000, lo que significa que más de 6000 jóvenes han tenido que abandonar nuestra provincia en los últimos años, a razón de 4 al día, lo que es un claro ejemplo de eso que nuestra insigne ministra del paro Fátima Báñez  llamaba “movilidad exterior”, algo de lo que tendríamos que estar orgullosos, según la eminente  Esperanza Aguirre. Una verdadera tragedia para la toda la sociedad española, que no mereció ni un solo comentario de ningún responsable del PP, excepto los del ya muy desacreditado Carlos Floriano, al que parecen caerle todos los marrones.

 

Segundo: la revisión a la baja de las previsiones del plan de estabilidad para los próximos 3 años que ha vuelto a presentar el gobierno de Rajoy, ya que nadie podía sostener los presentados anteriormente. Aceptando que el ajuste presupuestario pueda demorarse otros dos años y, por tanto, el déficit público sólo se sitúe por debajo de la cifra mágica del 3% en 2016, la deuda pública, sin embargo, alcanzaría en ese mismo año el 99,8% del PIB, y lo más alarmante, la tasa de desempleo no bajaría de 25% hasta 2016. Un panorama desolador para los desempleados y la clase trabajadora de España, y todo esto con el gobierno de un partido como el PP que, al decir de Félix Pons en plena campaña electoral, eran los “especialistas en crear empleo”. Ya ni en sus propias previsiones admiten que mejoraran la herencia recibida, sino que dejarán el país en una situación peor que la que se encontraron. La tragedia nacional convertida en burla.

 

Tercero, y para dejar mejor las cosas, el plasmático Mariano Rajoy abre la boca este domingo en Granada para decirnos que “el gobierno sabe lo que hay que hacer”, que está muy conforme con el rendimiento y el trabajo de todos sus ministros y de la política económica que está aplicando tan eficazmente y que hay que tener paciencia. Ni van a cambiar sus políticas, ni el gobierno, ni consideran que lo estén haciendo mal, ni conceden ninguna esperanza a quienes están en una situación límite. Simplemente, a este impresentable presidente de gobierno que sufrimos, el 27, 16% de tasa de paro sólo le da para pedir paciencia. La tragedia, que ya era una burla, se ha convertido ahora ya en toda una provocación.

 

Y es que este gobierno se ha revelado hasta ahora ineficaz en todas sus previsiones. La única que ha cumplido a rajatabla ha sido la de la tasa de desempleo, incluso por adelantado. Si se pensaba cerrar el año con una tasa del 27%, ahí está don Mariano y su gobierno para adelantarse y tenerla ya cumplida en abril. Y lo peor es que en el horizonte es más creíble alcanzar los 7 millones de parados que bajar de los 6 millones y, sobre todo, que tras ellos están todos los que conservan el empleo con alfileres, sin cubrir los gastos necesarios, habiendo agotado las reservas y el apoyo de la familia. Pedir paciencia en esta gravísima situación no es falta de empatía y sensibilidad, es sin más un ataque de sadismo.

 

Paciencia y no una gran remontada, como en la que se han conjurado el Madrid y el Barça tras sus malos resultados, es lo que nos ha pedido Rajoy, para sorpresa e indignación de Iñaki Gabilondo.  Pero puede que no esté desencaminado, que sepa lo que hay que hacer, incluso que está cumpliendo minuciosamente su programa y su deber. La criminalización del aborto, la contrarreforma educativo-catolicista de Wert, la permisividad en las costas, etc. no son la tapadera ideológica del fracaso económico, como argumentaba Soledad Gallego-Díaz en Ideología, la mejor distracción contra el paro, son el complemento necesario con el paro y el miedo a la destrucción sistemática y sin oposición del estado social, con una eficiente política de privatizaciones. Aunque algunas solo duren una legislatura, tras el paso triunfante de Rajoy ya no reconocerá a España ni la madre que la parió. Así de simple.

 

Así que, si seis millones no son razones suficientes para acudir a la manifestación del 1º de mayo, espero haber ofrecido alguna más. Si ya has perdido la paciencia, no puedes quedarte solo en la indignación, tienes que organizarte y participar en las movilizaciones.

 lanomalia.blog@gmail.com

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