Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

La recuperación sin gracia de los vencedores

Si no fuera porque es terrible, los titulares de algunos medios de comunicación como “EE UU promete espiar sólo lo que necesite, no todo lo que pueda” podrían haber dado ocasión a cualquier humorista para una buena sesión de chistes. Pero ya ni siquiera nos sorprende una reacción de baja intensidad ante el espionaje “de amigos” que los dirigentes europeos han sufrido desde hace años por la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU, ni que las explicaciones públicas ofrecidas por las autoridades norteamericanas se basen en “todos lo hacen y todos lo sabían”.

Nadie espere una defensa fuerte de la “soberanía nacional” ante el “amigo americano” en estos casos que ponen de manifiesto a las claras “quien manda” y “quien no debe ni siquiera contrariar” las “órdenes” que vienen de la “capital del imperio”. Ya asistimos a algo parecido recientemente con los “vuelos secretos” de la CIA o con el bochornoso episodio que sufrió el presidente de Bolivia. Al menos, Rajoy ha visto cumplida sus exigencias al “pedir explicaciones” al embajador de EEUU en España con la “confirmada satisfacción” de no haber sido excluido. La “alta política internacional” no es otra cosa que este “juego infinito de disimulos”. Pero, al menos,  con Gila, nos reíamos.

 

Lo que no ha tenido ninguna gracia son las declaraciones de Botín ni las posteriores de Montoro que anunciaban el “fin de la recesión” y el inicio indudable de la “recuperación económica”. Las declaraciones del Presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, “Está llegando dinero a España por todas partes” se sitúan entre lo escandaloso y ultrajante, teniendo en cuenta la cantidad de pequeñas empresas y autónomos que han quebrado y quienes sufren más que apuros para mantener la actividad, familias en las que no entra ningún ingreso, desahuciados y en vías de desahuciar, trabajadores en activo con salarios menguantes, a tiempo parcial, en precario o paro que lo están pasando tan mal, tan rematadamente mal, inmigrantes excluidos de sanidad y de otros derechos, pensionistas-sostén de tantas familias, etc. Y, mientras, en España, según Botín, entrando el dinero a espuertas, tanto, que ni se llega a saber qué hacer con él. O sea, que no te llega el dinero ni para principios de mes y, encima, tienes que reconocer tu “culpa”, porque no has sabido “reinventarte”, “ser flexible”, “ser dinámico, “tener un nuevo espíritu emprendedor”: “No es que no haya dinero, es que has sabido ver dónde está”, y eso y solo eso es lo te ha convertido en un “perdedor”. Ese es el “paso alegre” de la recuperación.

 

Respecto a las declaraciones y la “recuperación de Botín”, creo imprescindible leer el artículo de Juan Torres “España no va mejor porque Botín sea más rico”, donde explica bien esa “disonancia cognitiva” que poseen las clases ricas en España de confundir sus intereses con los del conjunto de los españoles, pero, sobre todo, cómo esas declaraciones ponen de manifiesto el tipo de salida que quieren darle y están dando a la crisis los gobiernos que solo han favorecido con sus reformas a la clase de empresarios que Botín representa, al que incluso han llegado a salvar de la cárcel.

 

Pero, quizás, quien mejor exprese esa sensación de recuperación económica que el incorregible Montoro quiere transmitir y, sobre todo, el estado de opinión contra el que no se puede disentir, sea Manuel Vicent en su Campanas: “En esta crisis el Gobierno está aplicando la receta de los ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola, la misma que se ejerce en los sótanos de las comisarías. A la angustia del rescate, al dolor de los recortes, el abismo de la pobreza, de pronto, le sigue el sonido de alegres campanas. Llega el Gobierno con un bocadillo de tortilla y se produce el vuelco psicológico, que podría darle, de nuevo, un montón de votos, porque gracias a habernos comportado como humildes ovejas, ya se ve una luz verde en el fondo del matadero”.

 

No obstante, Montoro está crecido y el repunte del PIB, que sube un 0,1%  en el último trimestre, parecen darle la razón y, si no se da por iniciada ya la recuperación, al menos sí, se da por finalizada la recesión. Naturalmente, hay otras explicaciones sobre ese dato y sobre las razones por las que terminamos aceptándolo como objetivo. Alberto Garzón lo analiza con todo detalle en “La luz al final del túnel que resultó ser un tren”, pero, sobre todo, que esta “recuperación de los ricos” se asienta en un modelo de bajos salarios, que es manifiestamente injusto y regresivo: Así que nadie espere que esa recuperación “se traslade” al empleo y los salarios, porque se produce justo sobre su precarización. Por tanto, no preguntes ¿cuándo nos llegará a todos el dinero que ahora le llega a Botín? Porque el dinero que le entra a Botín sale de ti.

lanomalia.blog@gmail.com

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