Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

La educación no se vende, se defiende

La educación en España sufrirá si no le ponemos remedio un recorte sin precedentes. El plan de estabilidad prevé rebajar la inversión pública en educación del 4,9% del PIB (recordemos que lo deseable es el 7%) al 3,9% en 2015, lo que equivale a más de 10.000 millones de ‚Ź en 5 años. Así a los 3.000 millones que se han dejado de invertir desde 2010 se unirán otros 3.000 millones nuevos que se recortarán con el decreto aprobado el pasado viernes.

Quienes crean que estos recortes que supondrán una €œracionalización€ en los gastos de funcionamiento de los centros, un €œincremento porcentual€ de alumnos por aula, €œajustar€ al alza los horarios lectivos de los profesores, €œequilibrar€ la aportación que hacen los alumnos en las matrículas o €œadecuar€ las becas al rendimiento (ya veis que soy capaz de utilizar estos conceptos de neolengua con soltura), quienes crean, digo, que esto no van a afectar a la calidad de la educación, simplemente es que no quieren saber de lo que están hablando. Los recortes, por ejemplo, que quieren aplicar al medio rural en Salamanca y Castilla y León confirman que los más damnificados serán quienes más ayuda necesiten o estén en condiciones más precarias.

Pero quienes no lo crean así, quienes consideren que se debe y se puede cambiar esta nefasta no-política educativa deben hacer huelga este martes 22 de mayo, no llevar a sus hijos al colegio y apoyar a los profesores y a la escuela pública como única garantía de futuro.

Si consiguen que terminemos por aceptar que no hay nada que hacer, que nuestros hijos no tienen futuro y que nuestros jóvenes deben emigrar o vivir de minijobs con minisalarios, sin derechos laborales, en subempleos y condenados a la explotación, si renunciamos a luchar por su futuro, el sentido último de nuestros actos se habrá quebrado definitivamente.

Si no nos ponemos del lado de esto que desde Madrid se ha llamado €œmarea verde€, de los movimientos y plataformas en defensa de la escuela pública, de los sindicatos de enseñanza (que hacen por primera vez una convocatoria conjunta), de la conferencia de rectores, de las asociaciones de padres y madres y de alumnos, si no estamos con los profesores, los padres y los alumnos ahora no podremos revertir el deterioro en la educación y creer y hacer posible un futuro mejor.

Pues, ante tanta unanimidad contra los recortes en educación, el ministro Wert ha sido capaz de hacer dos cosas inauditas para echar más leña al fuego. La primera, una declaración verdaderamente estúpida o de un cinismo unwert, diciendo que no es verdad que el gobierno vaya a subir las tasas, que lo que hace es textualmente €œhabilitar a las Comunidades Autónomas a que puedan hacer ajustes en las tasas€. Supongo que, en este sentido, si digo que voy a estudiar €œhabilitar al empeine de mi pie para que pueda colisionar con su entrepierna€, no quiero decir lo que todos están pensando. La segunda consiste en anunciar o filtrar por donde irán las modificaciones en los contenidos de Educación para la ciudadanía, que ya no conservará ni su nombre. Más detalles en El País.

Como es lógico, estas medidas solo se aplicarán en los centros públicos, porque los privados, incluso los que costeamos con fondos públicos, jamás hicieron el más mínimo intento de acercarse o incluir esos contenidos controvertidos, a juicio de UnWert, en sus aulas. Así, los padres integristas católicos agrupados en plataformas con nombre €œtal ciudad educa en libertad€ (que hasta el nombre solo tenía sentido en neolengua) y a los que pagábamos entre todos €œsu€ enseñanza privada con €œsu ideario€ podían presumir de tener sus hijos €œa salvo€, disfrutando de una educación €œsin controversias€, es decir, de un €œadoctrinamiento€ consentido por los padres y €œsostenido con fondos públicos€.

Frente a un modelo de escuela pública como garantía de diversidad, pluralidad, integración y reducción de las desigualdades económicas y sociales, UnWert nos propone un modelo de escuela financiada con fondos públicos donde los padres pueden elegir libremente el adoctrinamiento que consienten para sus hijos, católico preferentemente, como es lógico y la tradición manda. Por eso, nadie se sorprende de que en movimientos en defensa de la escuela pública no estén representadas las administraciones públicas, sino que estén exclusivamente integradas por padres, profesores y alumnos a los que mi conocido homónimo no dudó en tildar de €œenemigos€.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: