Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Democracias cautivas

No sé si el estado en que vivimos ejerce únicamente, como contemplaba el marxismo clásico, una función de legitimación ideológica del poder económico, es decir, si la democracia española y el gobierno actual del PP, pero también la Unión Europea, están al servicio de los más poderosos y nos consuelan-convencen, de vez en cuando, con elecciones periódicas que los vuelven a situar de nuevo en el poder como coartada perfecta. No sé si, dentro del actual sistema democrático, una hipotética alternancia en el poder (incluso fuera del régimen bipartidista excluyente) podría significar también claramente alternativa, es decir, si el partido que alcanzase la mayoría en las urnas, tendría o no las manos libres para ejecutar otra política distinta a la que ya han definido los poderes económicos. No sé si, en definitiva, los gobernantes son rehenes o manijeros del poder o de otros poderes, porque no solo hay uno, y la democracia española, como todas las democracias en definitiva, no serán otra cosa que democracias cautivas.

Cierto es que la democracia tiene un cartel encomiable, sobre todo, si se nos presenta y seduce como sistema de autodeterminación social (en el sentido fuerte). Pero, mucho me temo, que teorizando sobre la democracia en estos términos no estemos más que haciéndole el trabajo de legitimación a los distintos poderes que se sirven de ella. No sé si este es solo mi problema o es también el problema de muchos ciudadanos perplejos ante los últimos acontecimientos.

 

Al margen de la corrupción, que ya no alcanza solo a ser excepción sino regla, lo ocurrido con Chipre sobrepasa todas las señales de alarma de la semana. Sobre todo, cuando se nos quiere vender que, tras el traspié inicial de la UE, por fin se ha alcanzado un “acuerdo” para el rescate chipriota. Pero si preguntas ingenuamente ¿acuerdo “entre quiénes” y en “qué condiciones”? descubrirás que no hay acepción posible de “acuerdo” que recoja esta imposición antidemocrática. Eso no es un acuerdo, es una rendición sin condiciones, o sí, con condiciones, pero quienes las han impuesto no han sido los chipriotas, sino quienes los tenían con la bota en el cuello. Y, si ha habido dilación en alcanzarlo, no fue por consideración a los chipriotas (¿quiénes son ellos para autodeterminarse democráticamente?), sino por quienes temían que la “solución chipriota” pudiera alcanzarles como un contagio. Y todavía algunos criticaban la “solución rusa” para la crisis, porque ello significaría más “endeudamiento” y más “cesión de soberanía”. Supongo que solo si se está a merced de otro que no sea la UE puede hablarse de “cesión de soberanía”.

 

De Italia no hablamos, porque todavía no sabemos cómo acabará la historia, pero mucho me temo que seguirá los mismos cauces “democráticos” que ya siguió la designación de Monti.

 

Y en España, la tramitación parlamentaria de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) se está convirtiendo en un verdadero expermientum crucis de la democracia: de forma que nos permitirá corroborar la teoría de para quiénes gobiernan los que gobiernan, si para defender los intereses ciudadanos o los de las grandes corporaciones financieras. Claro que, con las últimas declaraciones de Martínez Pujalte, me estoy temiendo ya el desenlace.

 

Siempre cabe argumentar que lo que mantengo es populismo y demagogia. Un sabio, al que debía haber fichado Giorgio Napolitano, como es Felipe González ya lo dijo con el giro hacia el austericidio de Zapatero. Saber gobernar, dijo entonces, es hacerlo contra el pueblo. Eso no es populismo, claramente, pero proporciona a medio plazo un cargo en los consejo de administración de Gas Natural, por ejemplo.

 

Así que, en medio del cuestionamiento de la cifra de déficit del 2012, y con las previsiones del Banco de España de que este año llegaremos al 27% de tasa de paro, se ve claramente que en lo único que hemos mejorado (y no mucho) ha sido en la reducción del déficit. Los millones de parados tendrán que esperar porque la prioridad no es su vida, sino el equilibrio presupuestario. Claro que ya una vez que dije esto me acusaron de no entender de economía. Y, ciertamente, mis conocimientos económicos no alcanzan a los de Fátima Báñez, que espera encontrar mejoría en los datos del paro de marzo. Así que, mejoramos. Como comentaba irónicamente Kant al final de su ensayo Si el género humano se halla en progreso constante hacia mejor: “Un médico no hacía sino consolar a su enfermo todos los días con el anuncio de próxima curación, hoy diciéndole que el pulso iba mejor, mañana que lo que había mejorado era la excreción, […] El enfermo recibe la visita de un amigo: ¿cómo va la enfermedad? le pregunta […] ¡Cómo ha de ir! ¡Me estoy muriendo de mejoría!”

lanomalia.blog@gmail.com

Comentarios

Nando 02/04/2013 18:25 #2
No conozco sistema político que no haya terminado estando al servicio de los poderosos, las oligarquías ya sean las tradicionales o las creadas. Por supuesto todo régimen político ha estado siempre artículado en torno a la economía. Hemos vivido en una burbuja dónde se nos decía que el pueblo ejercía el poder, pero los poderosos, seguían ahí, en la sombra, siempre los mismos, siempre acechando. Todo lo demás no son sino distracciones.
Desiderata 02/04/2013 14:05 #1
Dices bien: “… mucho me temo, que teorizando sobre la democracia en estos términos no estemos haciéndole el trabajo de legitimación a los distintos poderes que se sirven de ella.” Agradezco lo que cuentas porque arroja luz sobre el problema esencial de nuestras democracias: su representatividad. Y no sé si se puede contar con mayor claridad, pero conviene insistir en ello, explicarlo, para hacernos con argumentos que ayuden a cambiar lo que está ocurriendo, porque ya vienen, no, no, ya están por aquí los "nuevos iluminados". Y no es el argumento de miedo el que debe movernos, sino el de que acabemos creyéndonos, todavía más, que la verdad está de su mano. Saludos

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: