Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Basta ya

Sin entrar a analizar los episodios violentos, lo ocurrido en el barrio Gamonal de Burgos hay que entenderlo como un estallido no espontáneo sino fraguado durante años del malestar social ante de los repetidos escándalos urbanísticos impunes, la connivencia continuada entre el poder municipal y determinados grupos de comunicación y empresariales de la ciudad de Burgos, el desprecio de los representantes públicos ante los ciudadanos, etc. 

Todo parece indicar que el ambiente estaba lo suficientemente caldeado para que el anuncio de las obras de urbanización del bulevar sacase a los vecinos de sus casas para impedir la ejecución de las obras. Estaban cansados ya de tanto atropello: era la gota que colmaba el vaso, la línea roja que no podía rebasarse, el “hasta ahí podíamos llegar” y el “basta ya”.

 

Lo curioso es que la somera descripción anterior, sin entrar en detalles concretos y cambiando unos nombres por otros, podría encajar perfectamente con la situación de muchas de las ciudades, no solo de Castilla y León, sino de España entera. Se puede afinar y buscar meticulosamente las diferencias, pero también se pueden destapar y airear las similitudes. Esto no es derrotismo, es una constatación simple y una denuncia. Por eso, Gamonal ha despertado tantos recelos y tantas simpatías. Incluso, quienes temían que el alcalde terminase paralizando las obras, porque daba alas a los violentos, pero, sobre todo, la razón a los vecinos, hablaban del efecto Gamonal y de que fuese la cerilla que prendiese la mecha de protestas similares en otras ciudades; también ellos compartían a su pesar el análisis de las similitudes, el clima de corrupción y el hartazgo ciudadano que podía estallar en cualquier momento.

 

En esta misma línea, en Salamanca, el consistorio ha anunciado un nuevo proyecto de aparcamiento subterráneo en la Avda. de los Comuneros, y un PSOE local perdido, pero que todavía no ha tocado fondo en su desorientación, respalda el proyecto. Se licitará en marzo. Es posible que el proyecto obtenga el mismo éxito que otras iniciativas semejantes en otros emplazamientos, como el proyectado en la Plaza del barrio de Garrido o el Paseo de San Antonio, que terminaron desestimándose, porque no se vendieron las necesarias plazas para residentes que sufragaran el proyecto. Pero estamos ante otro nuevo plan que se anuncia sin que se haya producido el previo, necesario y de elemental exigencia democrática proceso de información e intercambio de opiniones con los vecinos afectados y sin que quede ya representación municipal que canalice la oposición. Falta de transparencia e indefensión vecinal, como viene siendo la tónica habitual, desde el principio. Pero también, falta de previsión e improvisación, porque el proyecto no estaba recogido en el reciente Plan de movilidad presentado por el Ayuntamiento. Si obtiene el mismo resultado que los anteriores, el Ayuntamiento volverá a sumar otro nuevo fracaso que reforzará la falta de oportunidad. Pero, ante la falta de proyecto claro para la ciudad, el equipo de gobierno y, lamentablemente, la oposición institucional, están dispuestos a todo. Con todo, lo más grave es que, además de los enormes inconvenientes que provocará a los vecinos y empresarios de la zona y el impacto negativo sobre el ya deteriorado Parque de La Alamedilla, parece evidente que este tipo de aparcamiento resulta innecesario en esta zona.

 

Todas las actuaciones municipales en el entorno de la Avda. de los Comuneros: reducción de plazas de aparcamiento en superficie (incluyendo la temporal por fracasada delimitación de parada de taxis), la sorpresiva y sorprendente no inclusión de la calle en la ampliación de nuevas zonas de aparcamiento regulado, etc. todo parece indicar una connivencia clara del equipo de gobierno con las posibles empresas concesionarias del aparcamiento, para generar primero una necesidad que solo un aparcamiento de titularidad pública después, pero de explotación privada, en un régimen de concesión tan largo como discutible, han decidido que puede cubrir.

 

Sería muy fácil encontrar otra solución para cubrir las necesidades de aparcamiento de los vecinos (no los intereses de las empresas de aparcamiento) y que incidiese mejor y más positivamente en los problemas de movilidad de Salamanca y favoreciese el uso del transporte público o el servicio municipal de alquiler de bicicletas. Tan fácil como encontrar la ubicación más oportuna para un aparcamiento disuasorio,  incluso para esa misma vía de acceso que, sin colapsar más la Plaza de España, bonificase el uso colectivo del coche privado, el uso del bus o de la bicicleta. Habrá que volver a salir a la calle para pelearlo.

 

Las similitudes son tantas que hay que insistir: no estamos en Burgos, sino en Salamanca.

lanomalia.blog@gmail.com

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