Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

15 O y 12 S

Este sábado 15 de Octubre tuvo lugar en Salamanca, como en otras tantas ciudades españolas, europeas y del mundo (951 ciudades en total de 82 países) una manifestación promovida por los indignados, el movimiento 15M, democracia real ya, malestar.org, etc. para reclamar un cambio global en el sistema político y económico. Más allá de la guerra de cifras, de los episodios aislados de violencia, la jornada del 15O merece ser recordada como una movilización histórica por su coordinación y extensión global y no puede ser ninguneada por medios de comunicación, analistas políticos y económicos, políticos, banqueros, inversores, especuladores y gobernantes.
No voy yo aquí a analizar las virtudes y defectos de este movimiento. Pero sí me gustaría resaltar cómo ha logrado reunir a personas de distintas edades y de distintos signos políticos negándose a definirse partidistamente. Nadie, aunque algunos de sus portavoces lo hayan dicho alguna vez, puede afirmar que es un movimiento apolítico: todas sus reivindicaciones, consignas, lemas, etc. son políticas y están cargadas de contenido político.

Respecto a que no son de derechas ni de izquierdas, que también se les ha oído, el asunto es más discutible y nos llevaría a definir o redefinir los límites de la derecha y la izquierda que no son estables ni fijos. Lo que sí es claro es que no son partidistas: no dependen de ningún partido político ni lo pretenden.

Puede ser discutible esta postura, pero es innegable que esa “indefinición” ha conseguido ganarse las simpatías y adhesiones de muchos ciudadanos y ciudadanas. Lo interesante es que ha conseguido aglutinar y canalizar la participación política por una vía distinta de los partidos políticos y organizaciones sociales convencionales.

Los partidos políticos no pueden y no tienen por qué creerse los únicos cauces de participación en las democracias, pero un movimiento tan amplio como el 15M no puede tampoco creer que puede aunar y generar una transversalidad que atraviese todas las sensibilidades políticas, de forma que sus propuestas puedan ser defendidas por todos los partidos políticos. Los partidos políticos representan y expresan la pluralidad política, que no es otra cosa que la discrepancia social entre valores e intereses contrapuestos que se aglutinan en ideologías políticas. No es la única forma y, por eso, hay que felicitar al 15M por remover la anquilosada estructura de la democracia de partidos, pero, los partidos, en cuanto expresión de la pluralidad política, deben ser profundamente modificados, pero no pueden ser superados ni transcendidos en un “movimiento nacional” o transnacional, salvo que se quiera hacer peligrar los cimientos de la democracia.

El lunes 12 de septiembre se hizo pública una sentencia del Tribunal Supremo que desestimaba el recurso presentado por 11 ciudadanos contra IU de Castilla y León en defensa de supuestos derechos de participación y afiliación. La sentencia del Supremo reitera los argumentos de la Audiencia Provincial que mantenía que los partidos políticos pueden negar la afiliación a particulares que no compartan la ideología ni respeten los estatutos de esa organización.

Con esta sentencia judicial se pone punto final a un conflicto que duraba ya más de 6 años entre algunos afiliados del PC de Salamanca e IU de Castilla y León. Lo deseable es que las partes acaten y respeten la sentencia.

Se abre ahora un período de reflexión para algunos militantes del PCE de Salamanca: El dilema está en si deciden afiliarse e incorporarse al trabajo político de IU, es decir, aceptar la legalidad y legitimidad de la sentencia y las resoluciones políticas y estatutarias de PCE que ha hecho de IU su apuesta política y electoral, o negarse, como han venido haciendo hasta ahora, prolongando sin fundamento un conflicto con IU de Castilla y León en Salamanca, haciendo política al margen de la organización de IU, poniendo públicamente en cuestión la viabilidad del proyecto político de IU (proyecto político que respalda y apoya incondicionalmente el PCE desde los órganos de dirección de la propia IU federal), haciendo dudar de la legitimidad de sus dirigentes o presentando candidaturas municipales contra la propia IU para mayor gloria del PP.

Deben elegir, por tanto, entre estar en IU o estar fuera de IU, pero si eligen este último camino, sin engaños ni victimismos, por honestidad, por coherencia con las decisiones del propio PCE, deberían abandonar la militancia en el PCE.

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