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In Campo Veritas

Chema Díez
Blog de Chema Díez. Tribuna de Salamanca

Una patata... muy caliente

La Ley de Murphy, juguetona y caprichosa ella, es una asidua del campo, de los agricultores y ganaderos, que ven como lo que puede empeorar, evidentemente empeora. Pero esto no es cosa del azar ni de la mala suerte, todo tiene su explicación porque se dan una serie de circunstancias en la cadena de distribución y en la economía que hacen que el sector no funcione como debería. Y la patata es un ejemplo de ello, muy claro, y que atraviesa por una situación crítica, parecida a la de la campaña del año 2009.

La producción de este año ha sido muy buena, por encima de la de 2010, con una calidad que no tiene nada que envidiar a la de campañas pasadas; hasta ahí, todo bien. El problema viene cuando toda esa producción no tiene salida en el mercado debido al descenso del consumo y a la tan nombrada crisis económica.

El caso es que los productores de patata en la provincia tienen en la mano una patata demasiado caliente, que les quema en la mano pero que no pueden quitársela de encima. ÂżLa solución? En este tema están la Administración, los agricultores, las Organizaciones Profesionales Agrarias y la cadena de distribución que, casi siempre, sale beneficiada.

No es lógico ni aceptable que el agricultor reciba entre 0,06 y 0,08 euros por kilogramo de patata y el consumidor la pague en el supermercado a entre 0,50 y 0,70 euros en el mejor de los casos. ÂżDónde se queda el dinero? ÂżPor qué no hay consumo de patata? ÂżQué pasa en la economía? Para esta última pregunta, que se ha vuelto loca y los políticos se empeñan en hacerla enloquecer más.

La demanda principal de los productores es la retirada de entre un 30 y un 50 por ciento de la producción actual para poder limpiar el mercado y poder dar salida al producto para aumentar el valor del tubérculo en origen. De hecho, el sector reclama a la Administración que se haga cargo del gasto y envíe las patatas donde haga falta, en lo que es una solución factible si no fuera por la situación de déficit pública actual y porque 'papá estado' no puede sacar siempre las castañas del fuego.

Está claro que si un agricultor vende el producto a 0,06 o 0,08 euros por kilogramo y le cuesta producirlo 0,12 euros, algo pasa porque no es rentable y si falla algo en el primer eslabón de la economía, el desajuste en el resto es una obviedad, algunos por exceso y otros por defecto. El productor no gana dinero pero las cadenas de distribución y los intermediarios se llenan los bolsillos en algunos casos, mientras el consumidor si quiere comer patatas, tiene que pagarlas casi a precio de oro.

La patata está muy caliente, quizá demasiado y lo más probable es que alguien se queme; lo malo es que siempre le toca al mismo, al más indefenso y del que todo dimana. Y la patata es solo un ejemplo de que el pez grande se come al chico.

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